17 de septiembre de 2019, 8:47:15
Editorial


La oferta de Soraya al Govern



Soraya Sáenz de Santamaría ofrecía ayer a Orio Junqueras “trabajar juntos para que los ciudadanos de Cataluña tengan los mejores servicios públicos. Lo hacía en Barcelona, en la sede de la Consejería de Economía, donde la Vicepresidenta del Gobierno y el Vicepresidente de la Generalidad volvían a reunirse en pos de un entendimiento sumamente complicado.

Nadie podrá acusar ahora a Rajoy de inmovilismo. Antes al contrario, su estrategia de poner un despacho a su número dos en Barcelona para que negocie directamente con el nacionalismo catalán “en su terreno” está siendo difícil de encajar en ciertos sectores del PP -el propio Aznar no es precisamente favorable a este tipo de iniciativas-. El Presidente parece haber aprendido de errores anteriores, y esta vez ha decidido tomar la iniciativa.

Ahora bien, el dialogo debe respetar los límites marcados por la Constitución, que en su artículo 1.2 dispone que “la soberanía nacional reside en el pueblo español”; en su conjunto, no solo en una parte del mismo. Ello implica que para cualquier reforma del actual modelo territorial ha de recabarse la opinión de todos los españoles, catalanes incluidos. Dentro de lo cual cabe una reforma confederal de la Constitución, pero siguiendo los pasos que establece la propia Constitución, entre los cuales está un referéndum de todos los ciudadanos españoles. Lo contrario -es decir, lo que pide el nacionalismo catalán- es una vulneración flagrante de la Carta Magna, en la que obviamente el Gobierno central no puede tomar parte. La oferta de Soraya -es decir, de Rajoy- es tan generosa como legal.
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