20 de noviembre de 2019, 2:54:23
Nacional

NUEVA PULLA DEL EXPRESIDENTE DEL GOBIERNO A MARIANO RAJOY


"España se desvertebra social, territorial y políticamente"

EL IMPARCIAL

Mayor Oreja, San Gil y Aguirre acompañan al expresidente. Galería de imágenes.


En su primera conferencia como presidente de FAES desde que abandonó la presidencia de honor del Partido Popular, José María Aznar ha vuelto a mandar un mensaje duro a Mariano Rajoy. Aznara ha lamantado la "debilidad y decaimiento" de España y hace un llamamiento a cerrar las brechas que provocan una desvertebración "social, territorial y política". Con una referencia velada a su sucesor al frente del PP y acutal presidente, Mariano Rajoy, Aznar declaró: “Juntos, durante años, vertebramos España, dejamos atrás la visión angustiada y pesimista. Pero hoy tenemos un país que se está desvertebrando socialmente, territorialmente y políticamente".

Frente a ello, ha dicho, “nos convoca hoy la reflexión sobre el fortalecimiento de España. Una reflexión oportuna y casi apremiante. Los países se fortalecen en la acción y se debilitan en la inacción”. “La impresión de decaimiento de España obedece a la falta de una tarea nacional compartida. De una convocatoria que movilice todas las capacidades, que siguen siendo muchas pese a todo”, ha subrayado.

El expresidente ha dicho estas palabras en el marco de la inauguración del ciclo de conferencias "El necesario fortalecimiento de España", organizado por la Fundación Valores y Democracia -presidida por Jaime Mayor Oreja- y la Fundación Villacisneros. Aznar fue presentado por María San Gil y entre el público, la dirigente popular más destacada fue Esperanza Aguirre, actual portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid.

Aznar comenzó su ponencia lamentando el pesimismo presente a lo largo de la historia de España y que él no tiene esa idea pesimista de España ni de su historia. "Lo que tengo es un espíritu crítico porque creo en mi país" y habla de él "con realismo y preocupación, pero con gran esperanza".

Tras alabar la Transición como un momento que fue "admirado en todo el mundo" y que ahora "algunos pretenden desacreditarla desde una ignorancia culpable", siguió mencionando que la democracia de 1978 trajo consigo "el mejor periodo de la historia de España". Sin embargo, alerta de que hace timepo hay graves dificultades para dar continuidad y que tiene la impresión de que hay un "decaimiento" reciente que se debe a la falta de una tarea nacional compartida.

“El impulso modernizador, ambicioso y profundo que nos permitió obrar la mayor transformación de nuestra historia se ha agotado, se ha diluido. Y con esa disolución han aparecido brechas, que pueden ensancharse hasta convertirse en amenazas de fractura”, ha advertido.

De los tres aspectos clave que ha mencionado, Aznar considera la brecha social como la más grave. Cree que la respuesta dada a la crisis no ha reforzado a las clases medias sino que ha reforzado el trabajo y las rentas de los que más tenían, debilitando al resto. "No estamos jugando limpio con nuestros jóvenes. Y eso es alimentar el riesgo de que la primera brecha termine definitivamente en fractura".

En lo referente a la brecha territorial, achaca los problemas a un "mal uso del modelo autonómico". Considera que Estado y comunidades están en un "pulso permanente de suma cero o negativa".

Respecto a la brecha territorial cree que existe "un proceso de centrifugación institucional derivado del mal uso del modelo autonómico". Aznar declaró que "con un estado débil y fragmentado perdemos todos", añadiendo que "sólo un Estado sólido y bien dimensionado puede garantizar la cohesión y la igualdad".

El expresidente atacó a los que consideran anticuados los proyectos nacionales ya que proponen en su lugar "un vijo sectarismo hueco y estèril", alertando que "con un Estado residual en lo político y desmedido en lo económico, no vertebraremos España y no revertiremos la brecha social".

Otra de sus llamadas de atención fue para los nuevos partidos, considerando que "no actúan para un poryecto nacional" y que "exhiben ruptura territorial, ideológica, generacional e histórica" y "bajo la apariencia de un regeneracionismo gritón y en ocasiones asilvestrado, declaran y despliegan su vocación explícita de parcialidad y división".

En su conclusión, Aznar cree que pese a todo "España no se va a romper" aunque no basta con "evitar lo peor sino que hay que aspirar a lo mejor".


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