27 de mayo de 2020, 8:40:11
Deportes

EL HELVÉTICO AGRANDA SU LEYENDA CON EL 18º GRAND SLAM DE SU CARRERA


Federer gana a Nadal en una histórica final

Javier Nuez

En un épico y brillante partido de los dos, el suizo se impuso al español. Por Javier Nuez


“God. It´s killing me!”(Dios. ¡Me está matando!) Con esta frase y lágrimas en los ojos observaba Federer cómo Nadal levantaba el trofeo de campeón del Abierto de Australia allá en el año 2009. Por entonces, el suizo buscaba superar el récord de los 14 Grand Slams ganados por Sampras. Nadal se había cruzado en su camino y una final calificada por Federer como uno de los partidos más duros de su carrera llegó al quinto set con el consabido triunfo hispano.

Ocho años después, las lágrimas volvieron al rostro de Federer, pero en esta ocasión por un motivo bien distinto. El suizo logró imponerse al español por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3 en un partido que, aunque más corto que aquella final (3:37 horas), no quedó huérfano de épica y grandes exhibiciones de técnica, a la altura del talento de los dos protagonistas. El tercer set de Federer fue una muestra del prodigio que atesora con la raqueta y, si bien se va con el sabor de la derrota, el juego exhibido por Nadal, incluidas las agónicas remontadas futiles de la última manga, ponen de manifiesto que el español ha entrado en 2017 con intención de saborear las mieles del triunfo. Como el mismo dijo en la ceremonia de trofeos: "He vuelto".

Hoy, aquellos 14 Grand Slams del estadounidense que minaban la moral del tenista de Basilea quedan lejos de los 18, tras este domingo, que dominan la cúspide del tenis alcanzada por Roger Federer.

Roger Federer se impuso en el primer set por 6-4 tras romper el servicio del español en el séptimo juego de la manga. Tras un comienzo fulgurante, con cada uno de los contendientes haciendo valer su juego en el servico que le tocaba, llegó el séptimo juego. El suizo sacó su mejor repertorio par anular el saque del español, que se vio sorprendido tras los dos juegos en blanco que había logrado con anterioridad. Sin embargo, ya con el 15-40, el suizo no perdonó la primera bola de rotura que tuvo en el partido. De nuevo consolidando su saque, el break de Federer para el 3-4 le valió para llevarse un veloz primer set (34 minutos de duración) por 6-4 sin apenas desgaste.

Ya en el segundo set, la velocidad con la que avanzó el anterior pasó a mejor vida. Como si pareciera otro partido completamente diferente, Nadal llevó el partido a su terreno.

Mandando en el saque, Nadal puso el 1-0 con su servicio y se lanzó con agresividad sobre el de Federer en el segundo juego. Así, logró un 0-30 que remontó el suizo con ayuda y gracia de la red, pero que sólo retrasó lo que el español tenía entre ceja y ceja. Un passing de libro le valió a Nadal para la primera bola de rotura, sin embargo volvió a ser contrarrestada por un Federer que se iba hasta la media pista para contrarrestar al español. Aun así, de nuevo volvió a contar Nadal con una bola de break y al segundo no perdonó.

Con el 2-0 en contra, Federer reaccionó de inmediato. Llegó a tener un 30-40 para devolver la rotura, pero como antes, pese a que Nadal logró en un primer momento contrarrestarlo, Federer contó con una segunda oportunidad de rotura, salvada de nuevo por Nadal para consolidarse con el 3-0.

En poco tiempo, lo visto en el primer set quedó como un vago recuerdo. La velocidad con la que avanzó la primera manga se dinamitó en un segundo set que, pese a la claridad en el marcador a favor de Nadal, convirtió cada juego en una batalla hasta el límite.

Buscando devolver pronto la diferencia, Federer pecó de precipitación cuando se dispuso a sacar tras el breve descanso y dejó a Nadal con un 0-40 que gestionó bien para volver a romper al suizo. Pero ya con Nadal en el saque defendiendo el 4-0, Federer recuperó uno de sus saques perdidos como si el hecho de verse cerca del abismo le siriviera de acicate para sacar sus mejores golpes, que en esta ocasión sí entraron para el 4-1.

En una serie de juegos rápidos que sirvió a ambos para tomar aire, Federer consolidaba su saque recuperado y Nadal se conformaba con llevar el set al servico clave del 5-3. Con la sensación de que el español era el que controlaba el tempo del set, un juego en blanco para el 6-3 confirmaba la teoría.

Para la tercera manga Federer contaba con la ventaja de apertura. Y con esa comodidad logró un 40-0 que le abría la puerta a ir por delante en el set. Sin embargo, Nadal logró no sólo remontarlo sino a contar con dos oportunidades para el break. La sonrisa del suizo se borraba a medida que las ventajas iban y venían en el juego más largo hasta el momento. Pero en medio de la crisis, el suizo logró poner el 1-0 a su favor.

Y si primero fue Nadal el que puso en aprietos al suizo, ahora era Federer el que hacía lo propio con el saque del español. Y no sólo eso sino que los intercambios largos con los que alargó el juego le valieron para romperle el saque. Viéndose con el marcador a favor, el suizo sacaba a relucir su mejor versión. Con un juego en blanco colocaba el 3-0 a su favor.

Nadal buscaba con ahínco el revés de Federer, pero éste lograba zafarse de los intentos del español poniendo sobre la pista un recital de golpes defensivos que le dejaron con el 15-40. El mallorquín logró llegar hasta el deuce, poniéndose a contracorriente en su servicio hasta que en un punto eterno logró la ventaja necesaria para que con un smash posterior salvara poniendo el 1-3 una situación que se había puesto muy complicada.

Esa oportunidad perdida no hizo mella en Federer, que en el minuto y medio posterior se encargó de poner el 1-4 a su favor como si nada hubiera pasado. La facilidad de su servicio contrastaba con el sufrimiento de Nadal en el suyo. Como un ciclón imparable, Federer volvía dejar en el fondo de la pista al español con la única misión de contrarrestar en lugar de llevar la iniciativa. Con esa incomodidad contrapuesta a la sencillez del suizo, llegó el 1-5.

Nadal, sabedor de que a pesar del marcador, todo minuto que lograra alargar el partido era una oportunidad para hacer mella en el juego de Federer, logró incluso dos bolas de break. Pero a pesar de ello, el suizo se mostró intratable y acabó imponiéndose con un claro 1-6.

Para el quinto set, con Nadal de nuevo abriendo con su servicio, la dinámica se mantuvo igual. Todo punto del español era una demostración de ahínco mientras que el suizo parecía estar a un nivel por encima de los mortales. No es que Nadal estuviera haciendo un mal partido, el suizo llevaba incluso más errores no forzados que el mallorquín, sino que el juego del helvético parecía mandarle diez años atrás, en la plenitud de su juventud y no con los 35 años de hoy.

Pero como pocas cosas echan atrás a Nadal, a poco que Federer mostraba una fisura en su halo ahí estaba él para mantenerse con vida. Así, en el cuarto juego logró llevarse a su terreno una de las igualadas batallas y rompió el servicio de su rival para situarse con un esperanzador 3-1 a su favor. La defensa del break no fue sencilla, pero la conclusión del juego estuvo a la altura del talento de ambos con un intercambio de golpes magistrales que cayó del lado de Nadal para poner el 4-1.

La sensación de que había pasado lo peor parecía quedar certificada. Ahora era Nadal el que hacía sufrir a Federer, quien se llegaba a sorprender a sí mismo de los errores cometidos pero que finalmente salvó una nueva bola de rotura colocando el 4 a 2. Como si tuviera un interruptor a su espalda, Nadal logró alcanzarlo para cambiar del modo leyenda al humano.

Servicio rápido de Nadal para el 5-2 y de nuevo otra batalla psicológica en el octavo juego. Se la llevó Federer pero Nadal mandó la final al quinto set con un juego en blanco.

La definitiva y última manga llegó con un Nadal con la confianza por las nubes y un Federer que tuvo que ser atendido por el fiso. La reanudación fue eléctrica con un break de Nadal como entrante. La calidad fue incrementándose cuando Federer llegó a contar con hasta tres oportunidades para devolvérselo a continuación. La adversidad acrecentó a Nadal para lograr el 2-0.

La bajada en el rendimiento de Federer no fue óbice para que Nadal pensara que iba a tener un paseo hasta la victoria. Para lograr el 3-1, el manacorense tuvo que salvar una cercana rotura del suizo, que usaba su saque para recuperarse y el resto para atacar. No había otra opción.

La agonía se convertía en la protagonista de cada intercambio. De nuevo el servicio de Nadal se convertía en una prueba de vida para Federer y con el sexto juego logró hacer valer la segunda bola de break con la que contó para igualar el set a tres. Con su servicio y dejando el 3-4 en el marcador, el suizo confirmaba que estaba de vuelta.

Las alarmas saltaron cuando una doble falta de Nadal provocó el 0-40 con una doble falta. El precipicio estaba a un milímetro, y el español lo esquivó primero levantando la diferencia, pero de nuevo otra bola de break asomó tras un intercambio excelso (el más largo del partido). Salvada esa por Nadal, en la quinta fue cuando no perdonó Federer.

La resolución no iba a ser sencilla para ninguno de los dos, pues Nadal reaccionó con un 15-40. De igual manera que antes, el suizo levantó la diferencia para llegar al deuce. Y no sólo eso sino que contó con una bola de partido. La primera la levantó Nadal, pero a la segunda, Federer se llevó el punto, set y partido. El Abierto de Australia encontró ganador.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es