28 de noviembre de 2020, 11:43:49
Mundo

CON CARÁCTER RETROACTIVO


Israel legalizará 4.000 asentamientos

EL IMPARCIAL

Netanyahu da un paso trascendental en favor de su socio de Gobierno.


Este lunes pasó a la historia de la relación entre Israel y Palestina. El Parlamento del país hebreo aprobó la polémica Ley de Regularización, con una relación de 60 votos a favor y 52 en contra. El texto contempla la legalización, con carácer retroactivo, de en torno a 4.000 viviendas construidas en territorios palestinos. En consecuencia, y como prevé la legislación israelí, miles de casas edificadas en el área C de Cisjordania (ocupado desde 1967) podrán ser declaradas en tereno estatal, negando a sus dueños la propiedad y uso de las mismas.

Este movimiento jurídico, que contraviene a la comunidad internacional (los asentamientos fueron considerados ilegales en diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU) y contempla una recompesación económica a los dueños palestinos desplazados, ha desatado una polvareda considerable a nivel interno. Alabada por la derecha radical como un hecho "histórico para el movimiento colono", ha pasado por la tenue valoración del opositor Isaac Herzog, líder de la plataforma Campo Sionista ("terminará en el Tribunal de La Haya") hasta sufrir las severas críticas de la Organización para la Liberación de Palestina -"Israel acaba de aprobar una ley para legalizar el robo de tierra palestina. El saqueo es ilegal y permite que las fuerzas de la ocupación continúen sus ataques contra los palestinos y su tierra-".

El proyecto, diseñado por el líder del principal socio de Gobierno de Netanyahu, Naftali Benet, pretende "regular y permitir el continuo establecimiento y desarrollo de los asentamientos judíos en Cisjordania". "Esto es democracia. El gabinete lleva a cabo exactamente el propósito para el que fue elegido: gobernar", declaró Benet al diario Haaretz, sembrando la sospecha que alimenta el analisis que califica este movimiento como una imposición-condición de apoyo del partido procolonizador al jefe del Ejecutivo.

El caso es que Netanyahu, que no llegó a tiempo a la votación por encontrarse en Londres, explicó ante los medios que, aunque quería aprobar la ley después de su visita a Washington (15 de febrero), no encontró sorpresa en sus intelocutores estadounidenses al comunicar la noticia, pues "uno no sorprende a sus amigos". De hecho, prensa israelita señala que el primer del país hubo de suspender las votaciones varias veces para contener la voluntad de Benet. Aunque al final no ha podido cumplir su hoja de ruta.

Las consecuencias de la aprobación se han tornado en una tormenta de críticas alineadas con el escenario expuesto. Así, Yesh Din (organización del país en pro de los derechos humanos) comunicó que "tanto el primer ministro como el ministro de Defensa la calificaron de error y el fiscal general la considera inconstitucional. Y aun así el Gobierno cede el paso a los colonos"; Shalom Ajshav (Paz Ahora), organización de corte pacifista, expuso que "hoy ha quedado claro que Netanyahu está dispuesto a comprometer el futuro tanto de israelíes como de palestinos para satisfacer a un pequeño grupo de colonos extremistas por el bien de su propia supervivencia política"; y, por último, Human Rights Watch advirtió al Gobierno hebreo que "la administración Trump no les puede proteger de la vigilancia de la Corte Penal Internacional, donde el fiscal sigue examinando la actividad en los asentamientos" -horas antes de la aprobación de la ley Nickolay Mladenov, observador de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, exigió a Israel que reconsiderara su decisión, pues ésta tendría "consecuencias jurídicas de gran alcance porque era vista como inconstitucional por el fiscal general del Estado y contraria a la legislación internacional".

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