20 de agosto de 2019, 22:21:47
Deportes


Análisis deportivo. Hundimiento culé

Juan Maestre Muñoz


El Barcelona naufragó el pasado martes en su visita al Parque de los Príncipes. Messi y compañía fueron ridiculizados por un preciso PSG. Los blaugranas perdieron por cuatro a cero. El equipo entrenado por Unai Emery destrozó físicamente y tácticamente al que dicen ser el mejor equipo del mundo. Los jugadores culés parecían títeres movidos por los jugadores del PSG al son de la marsellesa francesa. La eliminatoria aún no está decidida, dicen los optimistas antropológicos, porque queda el partido de vuelta. Pero parece harto difícil la gesta para el Barcelona.

Esta derrota ha dejado tocado al equipo culé y todos se preguntan el motivo de esta humillante derrota. Pero esta situación se veía venir. No podemos olvidar las derrotas sufridas por los catalanes esta temporada frente al Manchester City, Alavés, Celta de Vigo y Athletic Club. El equipo de Luís Enrique no es ni de lejos el que fue. Es un equipo con muchas dudas tácticas que sobrevive gracias a la magia y a las individualidades de su tridente (Messi, Neymar y Suárez). Pero las individualidades no sirven siempre y el resultado del partido del pasado martes, en la UEFA Champions League, lo demostró sobradamente.

El centro del campo del Barcelona está dominado por el descontrol. Iniesta y André Gomes deambulan por las inmediaciones del centro del campo como un camello en medio del desierto. Están perdidos. No saben cómo dirigir al equipo. No existe ningún control de juego ni del ritmo del equipo. El Barcelona no ha conseguido encontrar al heredero de Xavi. Los nostálgicos recuerdan los años de Guardiola en el Barcelona. El equipo perdió su filosofía y Luis Enrique, entrenador del Barcelona, no ha sabido reinventar al equipo. Esta derrota pone de manifiesto algo que se viene observando en los últimos meses: el Barcelona tiene que reinventarse y apostar por nuevos sistemas de juego y nuevos jugadores que den consistencia al equipo.

Unai Emery puso sobre la mesa las vergüenzas tácticas del equipo de Luis Enrique. El centro del campo francés noqueó a la perfección al del equipo blaugrana. Verratti, Rabiot y Matuidi dieron una clase magistral de cómo se puede controlar un partido desde el inicio hasta el final. El PSG ahogó el juego de los catalanes con una presión asfixiante. Esta presión suponía en la mayoría de las ocasiones la perdida de balón del equipo culé. Al recuperar el balón, los franceses lanzaban contraataques como si de balas se trataran siempre bajo la dirección de Cavani. La salida de Ibrahimovic del PSG esta temporada ha supuesto el regreso a la élite de Cavani. El delantero uruguayo volvió a ser el delantero que maravillaba en el Palermo y en el Napoli.

En fin, el Barcelona debe reflexionar sobre su idea de juego después de esta severa derrota. En caso de que no quiera cambiar, estoy convencido de que la derrota del pasado martes será la primera de otras que podrían dar al traste con la era del equipo que ganaba y, sobre todo, jugaba muy bien al fútbol.
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