21 de noviembre de 2019, 2:11:20
Deportes

INVESTIGACIÓN DE FRAUDE EN EL BETIS-OSASUNA


Los amaños planean sobre La Liga mientras Francia perseguirá la corrupción por ley

M. Jones

Se investiga a tres jugadores del Betis y a Osasuna.


El control de la corrupción en el fútbol se ha demostrado, como en otros ámbitos de la sociedad, un objeto de complicada doma. Aceptando esto como válido, este jueves han emergido dos noticias que retratan cómo lo abordan dos países diferentes. Al tiempo que el "caso Osasuna" cerraba y abría otro de sus capítulos que investigan los amaños de partidos en el balompié nacional, el Senado francés aprobaba un pionero proyecto de ley para mejorar y coordinar la persecución del fraude financiero en clubes y agentes de futbolistas.

Esta última medida prosigue su avance legal, ya que ya había sido apoyada por la Asamblea en enero, y tiene por meta reforzar la transparencia del fútbol profesional. La explosión generada por las filtraciones de Football Leaks en la clausura de 2016 -que implicaban a estrellas de la Ligue 1 como Falcao o Di María- se tradujo en un hirviente debate público y político que actuaría como el germen del texto que entrará en vigor cuando lo sancione François Hollande -tiene 15 días para ejecutar la orden-.

Esta es la primera iniciativa registrada por el reglamento jurídico de las naciones que acogen a grande ligas en el Viejo Continente. Las cifras de los estudiosos que han diseñado la ley sitúan el desfalco en centenares de millones de euros que evaden la Hacienda y en sus disposiciones se fija el foco en el cobijo que el deporte rey europeo realiza sobre el blanqueo de capitales, la evasión fiscal y el amaño de partidos. Amén de incluir el control de la actividad de los representantes de fútbol que operen en territorio francés, la disposición contemplará un marcaje especial a los clubes, cuyas compras y ventas sufrirán un análisis exhaustivo.

Con esta noticia se ha cerrado una jornada que hacía desayunarse al fútbol español con otra ventosidad propia del "caso Osasuna", que investiga una serie de partidos y a una serie de futbolistas que habrían participado en la compra de duelos destinados a la permanencia del club navarro en la Primera División. Así, el devenir del trabajo del titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, Fermín Otamendi, ha archivado la acusación que pesaba sobre los futbolistas Patxi Puñal, Damià Abella, Sergio García y Jorge Molina, así como del actual entrenador de Osasuna, Petar Vasiljevic. Pero el juez instructor ha hecho saltar al verde de la sospecha a otros tres exjugadores del Betis: Antonio Amaya, Jordi Figueras y Xavi Torres.

La sombra del fraude deportivo y el desvío irregular de dinero aflige, desde hace tiempo, a varias administraciones del club rojillo y ahora pasa a contaminar a los tres nombres expuestos. Dos partidos están en el punto de mira, así como exdirectivos de Osasuna, durante la presidencia de Miguel Archanco (2012-14). El juez cree necesario juzgar a 18 de las 29 personas investigadas. La atribución delictiva es falsedad en documento mercantil, falsificación de las cuentas anuales, corrupción deportiva, apropiación indebida y delitos societarios.

En concreto se preponderan las sospechas de la compra de partidos que se remonta al curso 2013/14, entre ellos un Osasuna-Betis de la jornada final. Según las pesquisas, Amaya, Torres y Figueras habrían cobrado 650.000 euros en metálico (400.000 para que ganaran al Valladolid y 250.000 para que perdieran en el duelo expuesto).

Otamendi instruye también la pieza separada B, que arrincona al presidente de Osasuna (desde 2002 hasta 2012) Patxi Izco, lo que redondea un encuadre tenebroso relacionado con la entidad que lucha en el presente por sobrevivir en La Liga, eso sí, habiendo aprendido la lección ética que las autoridades le han brindado en los últimos años. En los tomos de la investigación todavía están bajo la lupa Archanco, presidente entre 2012 y 2014 ("indicios racionales de criminalidad", apunta el magistrado), el exdirector de la Fundación Osasuna, Diego Maquírriain (que "transportó hasta Sevilla parte del dinero para su entrega a los jugadores béticos") o dos supuestos agentes inmobiliarios que firmaron 900.000 euros "conociendo su falsedad y a cambio de dinero".


Tras lo visto este jueves se corrobora cómo soplan los vientos a cada lado de los Pirineos en lo relativo a la corrupción.

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