12 de diciembre de 2019, 18:24:57
Deportes

DIESCOSEISAVOS DE FINAL (IDA): VILLARREAL 0 ROMA 4


Europa League. La jerarquía de la Roma somete y sentencia al Villarreal | 0-4

Diego García

Los goles de Emerson y Dzeko (tres) redonderaron la superioridad romana.


El Villarreal besó la lona tras haber perdido con claridad ante la Roma en el Estadio de la Cerámica (sólo hacía caído en su campo y en competición europea con un equipo continental una vez desde 2010, este curso, ante el Osmanlispor). Los goles de Emerson y Dzeko obligan a los amarillos a realizar una machada histórica en la vuelta de los dieciseisavos de la Europa League para sobrevivir al dramático partido de este jueves. Los pupilos de Spalletti fueron mejores en cada apartado del juego, sólo concediendo un cuarto de hora a los españoles para que lucieran, tras el descanso y sin éxito, su esencia atacante.

El primer acto se desarrolló sobre los preceptos de dos equipos similares, que jugaban con las defensas adelantadas y alternaban presiones muy elevadas y verticalidad con toque en estático. El caso es que con el paso de los minutos ganaron peso los capitalinos, más seguros en el intenso compás, que cerrarían los primeros 45 minutos con casi un 60% de posesión y la victoria parcial gracias al golazo de Emerson, que la puso en la escuadra desde la frontal y tras robar a Castillejo. La continua superioridad numérica en la medular (producto de las subidas de los laterales visitantes, que siempre ofrecían una salida clara a la presión española) condicionó una mejor ocupación de los espacios de los giallorossi, más agresivos posicionalmente.

Las sensaciones de autoridad y monopolio de los visitantes, superiores en el dictado del ritmo gracias a su preponderancia en el centro del campo (desde el prisma físico, táctico y de acierto), no aflojarían, pues los locales acusarían el golpe y entregarían la energía y la pelota a los visitantes. Mentalmente tenía por delante una prueba soberana el titubeante camino castellonense, con sus lanzadores -Bruno y Trigueros- desactivados e imprecisos por la red de ayudas del potente ecuador del esquema contrincante. Y no lo superaría tampoco en la reanudación, aunque el arranque explosivo del Villarreal matizó los datos del primer tiempo (4-10 en acercamientos al área y 1 a 4 en tiros entre palos).

Un aventura solitaria de Bakambu que concluyó con remate desviado desató una respuesta local que dibujó un intervalo de multiplicación de la velocidad e intensidad para acumular tentativas. El delantero sobre el que pesa la casi exclusividad definidora de los levantinos sólo ofrecería este chispazo. Ganó el cuerpeo con Strootman -renacido-, sentó a Manolas y Peres y remató, muy forzado, esquinado -minuto 52-. Esta acción pareció ejercer el efecto aglutinador del mate estruendoso en la NBA. Y tras la salida dominadora romana reaccionó el sistema de Escribá, que subió la presión y empezó a acumular centros laterales, con más vigencia del perfil de Jaume y con las bandas como vía de escape y desestabilización. A la espalda de las adelantadas líneas italianas.

Alisson emergió, entonces, para sostener una tormenta española en la que participaron Sansone, Trigueros y Castillejo. Éste último asumió el cabalgar del brete como algo personal, pues quería enmendar el error que desnivelaba este parejo combate. Y así se desarrolló la gota fría que cayó sobre la meta visitante: un centro de Trigueros y cabezazo de Mario en el primer poste abrió las hostilidades -minuto 55-, con reacción de reflejos del portero brasileño; a continuación, prendió un latigazo desde media distancia obra Castillejo, en transición, que atajó, por bajo, el sostén mencionado; repetiría suerte y modelo Sansone, tres minutos después; de nuevo Samu Castillejo detectaría un mano a mano con su par, en banda, para chutar hacia el primer poste con similar resultado -minuto 58-; y Trigueros zanjaría el impasse con un lanzamiento desde larga distancia que concluiría el lucimiento de Alisson -minuto 60-, cuando la velocidad combinativa del Villarreal se volvió reconocible, para desestabilizar la ventaja visitante.

Pero el técnico transalpino leyó la oportunidad de sentenciar la eliminatoria ante la ambición del adelantado conjunto español e introdujo la velocidad de Salah -en sustitución del transparente El Shaarawy, en el 63 de duelo-. La modificación abortaría el respingo castellonense y serviría para disparar la ejecución sobria romana hacia la portería de Asenjo. El meta nacional nada podría hacer para evitar el triplete de Dzeko (con mención especial al 0-2, que sentó a Musacchio en una maniobra sensacional) y provocar el hielo en la tribuna. Bruno Soriano, Trigueros y Dos Santos resultaron extras ante un centro del campo cohesionado y colosal, que proporcionó al bosnio los balones necesarios para colarse entre la endeble pareja de centrales local y sentenciar la eliminatoria.

Con este triunfo da un golpe terrible sobre la mesa una Roma superior y enrachada, firmando la mayor derrota cedida en casa por el Submarino en competición europea. El 0-4 destacó la soberbia esquemática del segundo clasificado de la Serie A, cuya consecuencia repercutió en el agujero de la mejor defensa de La Liga. El mordisco liderado por el iluminado goleador balcánico (18 dianas en la lucha por el Scudetto y seis en la Europa League) desacreditó la convicción coral de un Villarreal que ha descendido su rendimiento en competición doméstica y que bajó los brazos para convertir el partido del Olímpico en utópico. Sólo Sansone, de falta directa desde la frontal, inquietaría a Alisson antes del tétrico epílogo -minuto 75-. La baja de Pato y la ausencia de puntería mermó las opciones de un colorido club, hoy tremendamente domesticado por la industrial aplicación del libreto visitante, a pesar de haber tirado mucho a portería en el segundo tiempo (seis veces).

Las continuas subidas de los carrileros de Spaletti y la capacidad para hacer daño entre líneas señalaron la inferioridad física local y la relamida personalidad de los transalpinos, que cuando olieron sangre sentenciaron. No queda respiro para el sexto clasificado español, que recibirá al Real Madrid en plena inercia de desplome. El empate con sabor a victoria ante el Barcelona -ocho de enero- ha dado paso a un tenebroso 2017 y éste no ha sido el día de la catarsis que sigue buscando Escribá -que pretendió, sin suerte, una reacción de los suyos dando entrada a Adrián y Cheryshev-. Nunca tuvo la manija de las sensaciones el bloque local. La exhibición goleadora y colectiva de los italianos, vista en perspectiva, se asemeja a un jugueteo con el rival: presionaron, dominaron, cedieron metros con ventaja y mataron. La confrontación de inercias antagónicas (una victoria en seis partidos de los amarillos y cinco triunfos de seis duelos disputados por el bando visitante) se hizo notar con desproporcionada rudeza.

Ficha técnica:
0 - Villarreal: Asenjo, Mario, Musacchio, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Bruno, Trigueros, Castillejo (Cherishev, m.66), Dos Santos; Bakambu (Adrián, m.66) y Sansone (Santos Borré, m.81).
4 - Roma: Alisson, Manolas, Rudiger (Juan, m.71), Fazio, De Rossi, Strootman, Nainggolan (Leandro Paredes, m.90), Bruno Peres, Emerson, El Shaarawy (Salah, m.63) y Dzeko.
Goles: 0-1, m.32: Emerson. 0-2, m.65: Dzeko. 0-3, m.78: Dzeko. 0-4, m.86: Dzeko.
Árbitro: Danny Makkelie (HOL). Mostró tarjeta amarilla al local Mario y al visitante Bruno Perez.
Incidencias: partido de ida de los dieciseisavos de final de la Liga Europa disputado en el estadio de La Cerámica ante cerca de 22.000 espectadores.

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