19 de noviembre de 2019, 13:57:23
Críticas de Arte

90 OBRAS DE DA VINCI, RUBENS, VELÁZQUEZ, MANET O CÉZANNE


Cuatro siglos de arte viajan de Budapest al Museo Thyssen

Elena Viñas

El Museo Thyssen reúne 90 pinturas procedentes de Budapest para repasar cuatro siglos de arte.


Noventa obras del Museo de Bellas Artes de Budapest y de la Galería Nacional de Hungría forman parte de una exposición organizada por el Museo Thyssen, con la que la pinacoteca conmemora su 25 aniversario. La muestra repasa la Historia del Arte desde el Renacimiento hasta las Vanguardias, y coincide con el cierre temporal del museo aquincense.

Obras de las escuelas del Norte y Sur de Europa en el siglo XVI dan comienzo al recorrido, en el que pinturas de Cranach el Viejo, como la imponente Salomé con la cabeza de San Juan Bautista, comparten espacio con las firmadas por Da Vinci, el Greco o una de las características Madonnas de Rafael, de pequeño formato y exquisita factura.

“El Museo de Bellas Artes - Galería Nacional de Hungría (en húngaro Szépművészeti Múzeum y Magyar Nemzeti Galería respectivamente) es el museo más grande del país. Su colección abarca la totalidad de las artes plásticas húngaras y extranjeras, desde el arte egipcio hasta el contemporáneo. Sus fondos nacionales constituyen el mayor y más completo conjunto de la producción artística de Hungría". Gábor Bellák, en el catálogo de la exposición.

Dos bodegones introducen al visitante en el Barroco, etapa artística protagonizada por nombres como Rubens, Van Dyck, Jordaens, Alonso Cano, Velázquez y Carracci; artífices de un cambio de ciclo en la pintura, que pasa del idealismo del Renacimiento al dramatismo barroco.

El siglo XVIII es momento para las vedute italianas de Belloto o Canaletto, pero también para otro nombre fundamental: Goya, presente en la exposición con La aguadora y El afilador, dos obras de carácter monumental que dialogan en el recorrido con obras de Jakab Bogdány, Ján Kupecký y Ádám Mányoki, tres artistas húngaros desconocidos en España.

“La colección de pintura española es indudablemente una de las joyas más valiosas del Museo de Bellas Artes de Budapest. Además de por su número, unas 120 obras (incluidas cinco de artistas coloniales), no tiene rival fuera del Museo del Prado por su riqueza y variedad, y ofrece a los visitantes una visión fiel y apasionante del arte español desde principios del siglo XV hasta finales del XIX". Adriána Llantos, en el catálogo de la exposición.

Dama con un abanico de Manet da paso al espacio dedicado a la imagen de la mujer, en el que destaca La primavera de Franz von Stuck, que cita a la corriente prerrafaelista. El padre del impresionismo húngaro, Karoly Ferenczy, también está presente, así como otros pintores locales como Ziffer, cuyo Paisaje de invierno con cerca remite al tratamiento del color de Matisse. Precisamente Ziffer es el protagonista del retrato de Vilmos Perlrott-Csaba, que recuerda a Modigliani.

En ese baile de citas a otros artistas llama la atención otro ejemplo: el desnudo femenino de Dezco Orbán, muy del gusto picassiano, o La nueva Eva y El nuevo Adán de Bortnyik, que trae a la memoria las obras mecanicistas de las Vanguardias.

Tres nombres fundamentales del impresionismo francés dan por concluido el recorrido: Pisarro con El pont Neuf; Gauguin con Los cerdos negros, y Cézanne con El aparador.

Lugar: Museo Thyssen

Fechas: del 18 de febrero al 28 de mayo

Horario: de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas y sábados de 10:00 a 21:00 horas

Entrada: 12 euros

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