24 de agosto de 2019, 4:22:35
Deportes

ERA UNA JOVEN PROMESA QUE CON 20 AÑOS APUNTABA MUY ALTO


Una agresión sexual retiró a Myers, la piloto que amenazaba a los grandes de las motos

M. Jones

El caso de abuso sexual a la prometedora piloto convulsiona Estados Unidos.


Cuando Elena Myers empezó a ser reconocida por su rendimiento en la guía de una moto de competición, a los 16 años, las crónicas relataban un potencial capaz de debatir el monopolio masculino en el motociclismo estadounidense y mundial. No obstante, en aquella edad ya triunfó sobre sus competidores masculinos en una etapa del Ama Pro Supersport y batió un buen puñado de barreras de género al ser la primera mujer que condujo la Suzuki que Álvaro Bautista iba a pilotar en Indianápolis (2011). Incluso, más adelante, se convertiría en la primera fémina en ganar una carrera motociclista profesional en el país (en el Daytona International Speedway, en 2012).



Su progresión no obtenía obstáculos de suficiente nivel, y la que ya era ligada a la figura de Danica Patrick -referencia revolucionaria femenina en las series Indy y Nascar, y sobre la que se ha especulado con una posible participación en la Fórmula Uno- alcanzaba a cerrar una sensacional temporada, ya asentada entre pilotos, al concluir en la quinta plaza de la clasificación general del campeonato Superbike (en el que participa el español Toni Elías). Su éxito y aplomo en el estatus que iba adquiriendo parecía no admitir rebate, haciendo resplandecer su nombre como una suerte de icono subversivo en un deporte dominado por los hombres. Aunque ella nunca sintiera ni verbalizara una consideración relativa a lo especial de su biografía.



Pero su potencial desafío a pilotos como Roger Hayden (su hermano Nicky y Ben Spies triunfaron en dicha categoría antes de saltar al escenario internacional con Moto3, Moto2 y MotoGp), Josh Hayes o Johnny Rock Page e, incluso, su posibilidad de traspasar fronteras y aterrizar, con garantías, en el terreno del Campeonato del Mundo de Velocidad, se vio truncado de repente. La perla de las motos en Norteamérica abandonaba el deporte en 2015, en el pico de su progresión. El sorprendente y prematuro retiro, que dejó helados a sus miles de seguidores, se debió, según la versión oficial ofrecida en ese momento, a una falta de patrocinadores que dejaron su virtuosa carrera en la estacada. Por raro que pareciera que las marcas hubieran aceptado deshacerse de una mina de oro que parecería a venderse sola como la mujer que desafía al coto motociclista de hombres.



Sin embargo, a finales de la pasada semana emergió la verdad del asunto. El Philadelphia Magazine publicó una charla en la que Elena Myers explicaba los verdaderos motivos de su sorprendente retirada. La charla, que concluye con la confesión de la piloto de tener "cero ganas de subirse a una moto, aunque eso podría cambiar", expone la tenebrosa experiencia de una mujer que quedó marcada por una agresión sexual acontecida en un hotel de Pensilvania.


Tenía 20 años cuando un masajista, Jerome McNeill, abusó de ella en una habitación del Philadelphia’s Loews Hotel. Myers había acudido a la ciudad en septiembre de 2014 para competir en el New Jersey Motorsports Park, la última prueba del calendario. Su madre había volado, desde California, para acompaña en el evento. En la carrera chocó su Triumph y se provocó lesiones menores (inflamación de rodilla y dolor de espalda), lo que le llevó a reservar el servicio de fisioterapia del hotel en el que se hospedaba. Lo que ocurrió la traumatizaría hasta el punto de no denunciarlo a la policía para no herirse más y empeñarse en olvidarlo. Pero ha comprendido que la denuncia de la situación podría ayudar a otra gente. Porque el presunto autor de la agresión habría abusado, en circunstancias similares, de, al menos, otras tres mujeres, según las pesquisas policiales.



"Comenzó a tocarme mis genitales por encima de las bragas y a apretarme las nalgas. Me quedé en shock. Él era mucho más grande que yo y no quería que fuera a más. Estaba aterrorizada. Presenté una queja en el hotel y lo único que recibí fue una vaga disculpa y una invitación a una comida para compensar la mala experiencia. Después pensé en ir a la policía, pero no quería pasar por eso. Quería seguir adelante y olvidarlo", relata Myers en la entrevista, donde, además, señala que "solía ser una persona muy feliz. Me gustaba salir y nunca había tenido ningún problema, pero me convertí en una persona muy asustadiza y no me reconocía. Tenía ataques de ansiedad. Eso no tenía que ver con mi carácter".



La piloto, todavía con licencia para competir, ha querido "compartir esta dolorosa verdad" en su perfil de Facebook, para, de este modo, contestar a las preguntas sistemáticas que le han realizado sus aficionados durante todo este tiempo. Myers, que denunció al abusador y al Hotel -porque considera que trataron de evadir el incómodo episodio para no granjearse mala publicidad- en septiembre del pasado año, argumenta que publicar su experiencia trata de visualizar su testimonio para "empujar a otras mujeres y hombres que han sufrido abusos a que vayan adelante". En noviembre, los abogados del hotel intentaron que el caso fuera sobreseído, arguyendo que la ley de Pensilvania les impide no contratar (discriminar) a alguien por su pasado delictivo, pero el juez denegó la petición y el encausamiento del presunto autor de la agresión sexual -que cometió una acto similar tres meses después de atentar contra Myers- y contra la inacción del hotel sigue en marcha, ante el sensacional revuelo levantado en Estados Unidos.

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