21 de octubre de 2019, 19:27:44
Mundo

ESTADOS UNIDOS


Trump hace un guiño a una ley que restringe el voto hispano y negro

M. Jones

Contradice la beligerancia de Obama contra un decreto de Texas. Por M. Jones


El titular de la Casa Blanca ha accedido a ese cargo incendiando los postulados sociales de su antecesor durante la campaña electoral. Ahora que cumple casi un mes y medio de mandato no parece aflojar en su ímpetu por desmarcarse de lo políticamente correcto y del establishment. Así, el Ejecutivo de Donald Trump, que evidencia estar dispuesto a convulsionar cada pulgada de la sociedad estadounidense -con la plarización de la misma como consecuencia-, ha fijado su ojo polémico en una ley sureña que entronca con su política radical migratoria.

El reglamento en cuestión, regido por el estado de Texas, exige a los votantes enseñar un carné con una fotografía para poder acceder y participar en los comicios. El texto, que pide una identificación con foto en un territorio con 4,2 millones de latinos con derecho a voto, en un país que carece de documento nacional de indentidad y que no obliga -por ley- a sus ciudadanos a disponer de dicha documentación, ha sido ferozmente combatido en los tribunales por Barack Obama. Su equipo consideró, a lo largo y ancho de su mandato, que tal ley restringe, en la práctica, el voto de la comunidad hispana.

Desde que Texas aprobara esa directriz jurídica en 2011 se ha encontrado con la enconada oposición del Ejecutivo central del país. Sin embargo, el viento sopla hacia otra dirección en Washington y fuentes gubernamentales relacionadas con el equipo operativo de Trump han filtrado este lunes que el Departamento de Justicia actual va a interponer un documento que vira la posición defendida por Obama. "La moción que se presentará pretende desestimar la alegación de propósito discriminatorio, pero no la alegación de efecto discriminatorio", explicó la fuente. Es decir, que la percepción del magnate con respecto a la ley de la discordia es que no pretende discriminar a minorías étnicas "de manera intencionada, aunque pueda conllevar esos efectos". Posibilidad ante la que guarda una actitud de pasividad hierática.

El debate en torno al comprometido texto se ha prolongado en el tiempo (unos lo defienden como herramienta que evita fraudes y otros los critican como impedimento para que los pobres voten, ya que éstos no disponen del carné de conducir, única identificación factible en el país, al no poder permitirse el pago de un coche) y se ha desempolvado gracias a una maniobra del Gobierno que se desarrolla horas antes de que acontezca la audiencia programada por Nelva Gonzales Ramos, jueza de la corta de Texas, para determinar si los legisladores buscarón, en la redacción del texto jurídico, disuadir del voto a las minorías.

El caso es que la llegada de Trump y del nuevo fiscal general, Jeff Sessions -cercano en el pasado a leyes de este tipo-, han supuesto el colofón a la multipplicación de iniciativas legales similares que se ha desatado en los últimos años por todo el país. Un ejemplo es la adoptada por Carolina del Norte, en 2013. Entonces fue el Tribunal Supremo el que invalidó una sección esencial de la Ley del Derecho al Voto, que permitía al Gobierno quitar las trabas que los estados "de tradición conservadora" ponían a los negros para participar en los comicios. Así lo denunciaron en su día los movimientos en favor de los derechos civiles, que han relacionado aquel caso con la revuelta generada en Texas. Si bien el apartado suprimido de la Ley de Derecho al Voto tuvo un peso histórico relevante, ya que eliminaba la represión del Ku Klux Klan que mantuvo sin votar a la comunidad negra a pesar de que el derecho estuviera recogido en la Constitución desde 1870.


El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es