10 de diciembre de 2019, 18:25:34
Opinion

Y DIGO YO


Amenazas y libertad de prensa

Javier Cámara


Mucho se está escribiendo estos días sobre las supuestas amenazas de actuales dirigentes de Podemos a los periodistas que se encargan de cubrir sus informaciones. Que la Asociación de la Prensa de Madrid haya encabezado la denuncia da validez a unos hechos que para unos son en todo punto intolerables y para otros forman parte del juego ancestral entre política e información.

A nadie se le escapa lo curioso que resulta que los periodistas que supuestamente han recibido estas “advertencias” se habían posicionado en sus valoraciones a favor de Íñigo Errejón, a la postre, como todo el mundo sabe, perdedor de la guerra interna por el control en la formación morada.

Las miradas se dirigen, pues, al círculo más cercano a Pablo Iglesias justo en el momento en el que se empezaron a acuñar los términos “pablistas” y “errejonistas”, es decir, desde el punto en el que se empezó a discernir entre un Podemos duro y otro moderado.

Aunque la APM no aportó pruebas de lo que denunciaba, el constante acoso en redes sociales a los profesionales que se pronunciaban sobre lo que en el seno de Podemos acontecía es fácilmente constatable, por ejemplo, en Twitter. Todos conocemos las manadas de trolls bajo la nómina ideológica del nuevo populismo para reventar cualquier información u opinión sobre una cuestión concreta. Y esto no es óbice para destacar que si existen llamadas con amenazas más serias, parece evidente que habría que hacerlas públicas.

El caso es que abierto el melón, ahora, los aludidos, tanto por una parte como por otra, se pronuncian. Algunos periodistas relatan cómo, tras terminar la rueda de prensa, intervinientes de turno han advertido con elocuentes “ten cuidado con lo que escribes o vas a buscarte problemas”.

Y digo yo: ¿Qué problemas? ¿Qué van a hacer? ¿Hasta dónde puede llegar el aviso? ¿Cómo de en serio hay que tomárselo? ¿Se queda solo en un “no te vuelvo a hacer declaraciones” o hay que pensar que es capaz de llegar más lejos? En cualquier caso, ¿qué forma de hacer política es esa en la que se intimida, se llama o se advierte a la cara del periodista?

La cuestión, también, es que varios periodistas pidieron amparo a la Asociación y ésta se lo ha ofrecido. Es su papel. Pero, ¿por qué no lo ha hecho en otros casos? Habrá que preguntárselo a los que deciden en la APM. Sin embargo, esa duda que genera esta arbitrariedad ha sido muy bien aprovechada por Podemos, que dando la vuelta a la tortilla ha conseguido desviar el centro de atención hacia el poder de las empresas informativas.

Todos hemos leído lo que opina Pablo Iglesias sobre los medios de comunicación y cómo le gustaría que funcionaran, pero en España no se dan las circunstancias para el modelo al gusto del secretario general de Podemos y, siendo verdad que tanto los partido políticos como las empresas informativas ejercen sus presiones sobre los periodistas, de momento habrá que confiar en que los profesionales escriben sobre lo que pasa y lo que los protagonistas prometen que va a pasar.

Lo siento, pero en España los medios de comunicación no tienen control público y, por más que se empeñe, los medios privados no atacan a la libertad de prensa. Existen y existirán. Todo sea que llegue alguien al poder que cambie la ley para cerrar los que no sean de su agrado.
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