12 de noviembre de 2019, 2:12:09
Cultura


Puesta la primera piedra del futuro Teatro Cervantes en Madrid

EL IMPARCIAL


Este martes se ha colocado de forma simbólica la primera piedad del Teatro Cervantes, que se ha empezado a construir en el patio de la Sociedad Cervantina, construido en el siglo XVI y sede de la imprenta de Juan de la Cuesta, de la que salió la primera edición de "El Quijote".

Al acto han asistido, entre otros, el presidente de la Sociedad Cervantina, académico y presidente de El Imparcial, Luis María Anson; el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna; el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva; y la presidenta de la empresa pública Tragsa, Elvira Rodríguez.

Anson ha subrayado que el compromiso es "construir el primer teatro llamado Cervantes en Madrid y que allí se represente una obra cervantina al mes". El académico destacó lo especial del lugar: "Aquí está la estancia donde se imprimió el 'Quijote' y además tenemos la suerte de poder contar con un patio y con las debidas ayudas del ministerio de Fomento para construir un teatro estupendo en una de las cinco ciudades del mundo con grandes culturas gracias al teatro".

Un teatro bajo tierra

El teatro, que cuenta con una inversión de 1.464.230 euros, se construirá bajo tierra para mantener el uso del patio. Por ello se plantea soterrar la sala de teatro aprovechando el desnivel que hay entre la cota de acceso y del patio. De esta forma, se construirá un volumen bajo tierra con cubierta transitable, pero manteniendo las características originales del diseño del patio.

Está previsto que la inauguración del teatro, que tendrá capacidad para 100 personas, sea a finales de año, y a ella, el presidente de la Sociedad Cervantina ha invitado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "No está mal que vaya por primera vez al teatro", ha dicho Anson.

El ministro De la Serna ha explicado que se trata de una obra financiada "al cien por cien" por su departamento, pero ha querido destacar que la presencia del Gobierno en el proyecto viene marcada "como agradecimiento a la Sociedad Cervantina por haber sabido preservar un legado cultural que forma parte de nuestra historia".

Iñigo de las Serna ha recordado la obligación de los gobernantes con la cultura: "La identidad de una ciudad se mide con un termómetro en el que se ve la capacidad que tienen sus representantes de conservar el patrimonio cultural, y éste es un magnífico ejemplo de ello y de cómo una sociedad está trabajando para poder trasladar ese legado y hacer justicia llamando a un teatro Cervantes".

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