16 de julio de 2019, 10:31:21
Opinion

TIRO CON ARCO


Escribir para el robot

Dani Villagrasa Beltrán


Durante algún tiempo, los periodistas hemos escrito para el robot. Me refiero, sobre todo, a los robots de Google. Eso que se llama SEO o posicionamento web –nada que ver con la Catedral de Zaragoza-. Seguimos haciéndolo, claro está, pero quizá, algunos, con algo más de pericia. Porque comenzó así, como cuando se habla a los indios: yo-ser-Dani. Tú-ser-robot. Yo-escribir-noticia- Tú-indexarla. Yo-poner-palabras-clave. Tú-difundir. Los periodistas nos creíamos unos listillos y los robots nos escuchaban con atención, pero también con una especie de fría superioridad de máquinas llamadas a entender el mundo de otro modo que el de los simples mortales.

Cuando nos dicen por ahí que la robotización de la economía es ya una realidad, y que es cuestión de tiempo que tratemos a las máquinas como a un compañero más, el temor tecnófobo se adueña de nosotros, pobres juntaletras, llamados sin embargo a normalizar la nueva situación. Cuando al departamento de contabilidad le comuniquen que su principal carga de trabajo la va a realizar un software, ya todos esos trabajadores lo tendrán más interiorizado, a base de leerlo por ahí, en los suplementos dominicales, y a lo mejor ya han pensado en dar un salto, una vez liberados, hacia tareas con un mayor valor añadido. O no, quién sabe.

Esta semana he percibido un acelerón en eso que se llama la ‘transformación digital’. La Cámara de Comercio de España, por ejemplo, ha constituido una Comisión de Digitalización. No son los únicos que están meneando este asunto que siempre se escucha como de fondo pero que nunca parece que termina de llegar. En esta legislatura, no hay que olvidarlo, hay un Ministerio que trabaja en ello.

Yo vengo pensando en todo esto, tratando de contener mis impulsos neo-luditas (¡que nos quitan el trabajo!)y asumiendo que también me comunico con robots. De hecho, lo hago todo el tiempo. Recuerdo esa noticia viral de una anciana en Reino Unido que terminaba sus consultas en el buscador de Google con un ‘por favor’, y quizá esta señora era mucho más sabia en su relación con las máquinas, a las que solemos tratar de una forma un tanto ruda. Además, tengo una creciente sensación de que los robots nos escuchan más atentamente que muchos humanos. Como en la película de ‘2001, una odisea en el espacio’, que generó ese héroe robot, Hal, nos leen los labios, los gestos, las palabras, la psique. Cada vez más, nos comprenden.

Y, vistas las muy automáticas, furibundas reacciones de muchos de los usuarios de redes sociales y de muchos lectores de prensa, casi es de agradecer esa callada comprensión de las máquinas. A veces percibo que los robots se están humanizando a medida que se robotizan los seres humanos.
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