23 de enero de 2020, 16:23:27
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Masters de Augusta. Sergio García conquista el cielo del golf

EL IMPARCIAL

El golfista español aguantó la presión y se alzó con el título.


Casi dos décadas habían pasado desde el último triunfo español en el Augusta Nacional. José María Olazábal fijó el último precedente glorioso del golf español en 1999, en una suerte de puente entre el presente y los dos entorchados logados por el pionero legendario Severiano Ballesteros (1980 y 1982). Pues bien, Sergio García ha sumado su nombre a la historia del deporte nacional al tiempo que ha inscrito su juego en los anuaros elitistas de uno de los torneos más prestigiosos del circuito profesional.

El golfista castellonense supo manejarse con la presión de partir entre los miembros del pelotón cabecero y favorito desde las primeras jornadas. Llegó el jugador de Burriana al último día en un duelo de tú a tú con el inglés Justin Rose. Ambos habían pautado la referencia puntera del campeonato en el fin de semana que despojó de opciones a emblemas actuales como McIlroy (que aseguaraba en la previa sentirse liberado al no sufrir "la presión de años anteriores, especialmente cuando acababa de ganar dos majors"). Y se disputaron el título en un mano a mano, con -9 de tarjeta. Arrancaría dos golpes de ventaja el español, pero el tanteador volvería al empate en el hoyo 18. A esa altura, un error del británico en la apertura del desempate garantizó la chaqueta verde a García.

"Es bonito conseguir lo que creo que merecía. Hoy me he sentido muy tranquilo durante todo el día, porque sabía que estaba jugando bien", expuso García, triunfador de un final épico en el dia del 60 cumpleaños de Ballesteros. "La verdad es que sigo siendo el mismo, aunque estoy muy satisfecho y muy orgulloso no sólo de cómo he estado en el campo, sino también de toda la gente que me ha apoyado y todos los que han estado ahí desde el principio de mi carrera", ha refexionado un jugador que ha evidenciado reminiscencias de sus antecesores, como en el genial eagle en el 15 que le llevó a la gloria (en factura similar al título de Olazabal en el 94) o las recuperaciones, en escorzo, desde los árboles (que tambié salpicaron la sesacional ejecución que llevó a Severiano a ser el primer europeo en ganar en Augusta en el 80).

El primer grande del currículo de un golfista que empezó su relación con Augusta en 1999 llegó, finalmente, como consecuencia de la regularidad, consistencia y fuerza mental de la que hizo gala, también, la sorpresa nacional de 2017. Y es que el vizcaíno Jon Rahm, que se ha situado entre los mejores del mundo en los últimos meses, debutó en el evento celebrado en Georgia, Estados Unidos, con un resultado de dos golpes sobre el par. Diez bogeys, dos doble bogeys y un triple bogey fueron los highlights del jugador de 22 años que concluyó en el puesto 27, dejando pinceladas de su talento (para el recuerdo el plagio de su mentor Phil Mickelson en el golpeo que aseguró el birdie cosechado en el peligroso 5 del 15).

"Ha sido una experiencia bonita y me quedó con los dos primeros días", confesó el deportista de Barrika, que finalizó a once golpes de Rose y que llegó a ponerse en la cima de la clasificación en las primeras jornadas -estableciendo un desafío que le parangonaba con Fuzzy Zoeller, último debutante ganador en Augusta (en 1979)-. La dureza del torneo terminó por pasarle factura a "un jugador impresionante, que tiene la actitud y la personalidad", según declaró el astro femenino Annika Sorenstam (a la que avalan 90 torneos ganados). "El año en que nací (1994) ganó José María Olázabal y Severiano Ballesteros ya había ganado dos veces. Augusta parece propicio para la manera de jugar de los españoles", diagnosticó antes del comienzo de la cita un Rahm que se estrenó ante el norirlandés McIlroy (que se quedó con las ganas de completar su palmarés de grandes tras conquistar el Abierto de Estados Unidos, el Abierto Británico y el Campeonato de la PGA).

Por el camino se quedó Dustin Johnson, nuevo número uno del circuito, que no pudo jugar debido a un accidente que le impidió participar en el torneo (se cayó por las escaleras en los días previos). "Siempre he lidiado bien con los contratiempos y las pérdidas", declaraba sobre la presunción del efecto del viento en el juego de todos antes de confirmarse su ausencia. Tampoco lo iría bien a Jordan Spieth, tejano de 23 años, ganador de la chaqueta verde en 2015 y que rozó su doblete en la pasada edición. Y tampoco resultó el mejor torneo de Carrera Bello ni de Olazábal, que no pasó del segundo día. "Este campo mantiene a todos desequilibrados. No importa cuánto lo juegas o lo bien que lo juegas", proclamó Jack Nicklaus en la pompos cena inaugural. Y las condiciones cambiantes penalizaron al campeón en 1999.

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