8 de diciembre de 2019, 5:02:42
Deportes

PREMIER LEAGUE


Mourinho y De Gea ganan un empate a Guardiola en pos de la Champions | 0-0

Diego García

Los dos equipos de Manchester se disputan las plazas de acceso a la Liga de Campeones.


En julio de 2016 todos los focos del balompié internacional apuntaban hacia Manchester. Los analistas pronosticaban que dicha ciudad inglesa se transformaría en la capital del fútbol británico y mundial por obra y gracia del advenimiento de dos nombres que mimarían el nacimiento de dos proyectos ganadores. Esos dos icónicos entrenadores sobre los que se alimentó una mística de pugna gloriosa irresistible eran Pep Guardiola y Jose Mourinho. El primero llegaba para que el City diera el paso definitivo en el asiento de su estatus elitista y al segundo correspondía reconstruir el prestigio de un aristócrata muy venido a menos.

Pues bien, con el paso de las jornadas y a medida que se quemaban las fechas, dos de los técnicos más laureados de siempre y protagonistas de una rivalidad legendaria que marca el arranque de siglo XXI han sido presa de la realidad que tenían entre manos. Pedían tiempo conforme los resultados no llegaban. El catalán lo hacía aludiendo a la inclusión de los nuevos conceptos combinativos en su plantilla y a una incapacidad propia para amoldarse al juego directo y frenético de las islas. El Happy One, por su parte, se quejaba por el planteamiento defensivo de los oponentes que le han hurtado más de un partido en Old Trafford y llegaba a señalar a algunos de los miembros de su vestuario, en su agresiva gestión de grupo. Todo ello al tiempo que Chelsea y Tottenham se disparaban.

De aterrizaje en el duelo de este jueves, cuando ambos están descartados a la lucha por la Premier -los citizen se irán de vacío en cuanto a títulos (primer curso en el que Guardiola no gana nada desde que asumió el cargo de entrenador) y los red devils se aferran a la Europa League para cumplir su objetivo de regresar a la Champions-, el Eithad Stadium acogería la puesta de manifiesto de las limitaciones del punto de cocción de los proyectos que auguraban un protagonismo sin parangón a Manchester. Y es que el envite que cerraba la jornada de la liga inglesa pintó el escenario sobre el que se han desarrollado ambos escuadrones hasta navegar en el contexto de sinsabor en el que viajan en el desenlace de la temporada. Los dos equipos no juegan con la fluidez anhelada.

Aquejado por la trascendental baja de David Silva, Pep apostó por De Bruyne en el rol del canario, con su once arquetípico de los últimos tiempos (Sane y Sterling en las bandas, Agüero en punta y Toure Yaya y Fernandinho en la medular) y dispuso de la posesión de forma explíctica. Contra esa iniciativa se rebelaría el orden intenso desplegado por el once de Mou (que no contó con los ausentes Ibrahimovic, Mata, Pogba, Smalling, Marcos Rojo), que conformaba un muro central con Carrick, Fellaini y Ander Herrera. El vasco sería el lanzador destacado hacia la velocidad de los laboriosos atacantes Henrikh Mkhitaryan, Martial y Rushford.

"Mourinho y yo somos vecinos y cuando nos vemos nos saludamos y nos decimos 'hola", confesó el entrenador del histórico Barcelona en la previa, y esa declaración de cordialidad se mantendría en un partido de cálculo de riesgos en su primer acto. Con Rushford ganando la excelsa batalla a Otamendi y su equipo jugando al rudo pelotazo, los visitantes alcanzarían a reclamar la potestad del peligro en vuelo. Así, Mkhitaryan remató a bocajarro una clara oportunidad que repelió Bravo, en el minuto 24, y Ander Herrera chutó fuera un balón suelto, en la frontal y en solitario -minuto 44-. No encontraba el City la ruta de acceso a las cercanías de De Gea, que estaba bien pertrechado por el balance equilibrado y las ayudas que han eliminado la derrota del léxico visitante desde octubre de 2016.

La endeblez tras pérdida de los locales apoyaba el especulador sistema de Mourinho, ya que el desborde de Sterling y Sane no daba frutos. Sólo la posición entre líneas de Agüero, que se topó con el poste en el minuto 9 y con el portero madrileño en varias opciones más (una, en el 34, destacó sobremanera ante la parada de póster del internacional español). Kolarov, Fernandinho, De Bruyne y el propio Kun probarían suerte sin estar liberados. La marca era pegajosa y la soga táctica de un United sin argumentos ofensivos (sólo Lingard y Rooney quedaron disponibles en la epidemia de lesiones graves que aqueja a los rivales del Celta en las semis de la Europa League) que localizaba resuello en las carreras de su tridente, con Rushford resplandeciente, funcionaba.

Se traspasaría el descanso de este combate de altura con la placidez de una defensa y la paciencia del ataque que monopolizaba ya el ritmo. Más del 70% de posesión se registró en el segundo acto de nítido soliloquio. El City había sufrido su familiar falta de pegada y pericia en el último tercio de campo, y la velocidad necesaria para atravesar el achique visitante empezaría a entrar en escena en una salida de vestuarios sensacional de los de Guardiola. La ráfaga ofensiva arrinconó a los rojos y multiplicó los remates a puerta y lo variopinto de sus cauces. El balón parado, la asociación a través de pasillos centrales y, por encima de todo, los centros laterales agitaron el árbol de De Gea con rotundidad antes del 70. Sterling, De Bruyne, Otamendi y Agüero (ocho tiros a puerta en el minuto 60) ahondaban en el dominio y la impotencia anotadora de los locales al tiempo que aceleraba el tempo del duelo.

Visualizaba el 4-5-1 en cancha propia de Mourinho el valioso empate en la disputa por la cuarta plaza. Un punto por cabeza colocaba a ambos en disposición de llegar a la fase previa de la Liga de Campeones y dejar al Liverpool quinto, ya que los de Klopp disponían de un partido más (66 puntos los reds, 64 los citizen y 63 los red devils). Pero Guardiola no aparentaba concebir el armisticio. Su oponente no había emergido con peligro en la reanudación, es más, su bagaje de amenaza era un solar antes del desenlace. Con la tranquilidad de haber domado a Rushford, el City no sentía que debía atender a su espalda y podía proseguir en su labor de horadar la roca. Pero el parón de la lesión de Bravo (sustituido por Caballero) propició que Pep diera entrada a Jesús Navas por Sane y al aclamado Gabriel Jesús por Sterling. No arriesgaba (pudo haber sentado a Zabaleta y entregado la banda entera al andaluz) y mantenía un orden que también asentaba Mou: cambió a un Martial vacío (trasparente en ataque pero solidario en defensa) por Lingard.

Los últimos diez minutos de esperanza agónica visitante quedarían condicionados por la pifia mayúscula de Fellaini. El marroquí agredió (o hizo ademán de agredir) a Agüero y dejó a los suyos con uno menos en los últimos minutos. Cuando el United aparentaba estirarse para pescar algo a balón parado tras el esfuerzo de repliegue, un imprevisto les volvía a encerrar. Mkhitaryan y Rushford dejaron sus escaños a Fosu-Mensah y Young para enfrentar una recta final cuesta abajo hacia De Gea. Gabriel Jesús, de insultante sentido de la oportunidad, vio cómo se le anulaba un gol en el 91 a pase del Kun. El argentino remataría su desacertada noche con una opción postrera desaprovechada que terminó por clausurar un espectáculo rebosante de anatomía e intensidad (y falto de técnica) del que el técnico luso sacó más tajada. La relación de intentos (19-3) y de tiros entre palos (6-1) retrata lo visto y lo desarrollado en los meses precedentes: el City domina pero no muerde y el United defiende sin correspondencia ofensiva.

- Ficha técnica:

0 - Manchester City: Claudio Bravo (Willy Caballero, m.79); Pablo Zabaleta, Vincent Kompany, Nicolás Otamendi, Aleksander Kolarov; Fernandinho, Yaya Touré; Raheem Sterling (Gabriel Jesús, m.86), Leroy Sané (Jesús Navas, m.80), Kevin De Bruyne y Sergio Agüero.

0 - Manchester United: David de Gea; Antonio Valencia, Daley Blind, Eric Bailly, Matteo Darmian; Michael Carrick, Ander Herrera, Marouanne Fellaini; Henrikh Mkhitaryan (Timothy Fosu-Mensah, m.85), Anthony Martial (Jesse Lingard, m.80) y Marcus Rashford (Ashley Young, m.93).

Árbitro: Martin Atkinson. Expulsó a Moureane Fellaini por golpear a Agüero después de haber visto la amarilla por una entrada. Mostró amarilla a Gabriel Jesús, del Manchester City.

Incidencias: encuentro de la Premier League aplazado de la vigésima sexta jornada disputado en el Etihad Stadium de Manchester ante 54.176 espectadores.

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