26 de septiembre de 2021, 20:58:03
Mundo


Concluye la campaña electoral en Francia, comienza el Día D

B.M.H.

Recta final para Macron y Le Pen, candidatos a la Presidencia. Por B.M.H.


Desde las 00.00 de este sábado ninguno de los dos candidatos en la segunda vuelta de las elecciones francesas podrá hacer más campaña para ganar votos. Las cartas estarán sobre la mesa y serán los ciudadanos galos los que tengan que decidir quién será el nuevo presidente o presidenta de la V República, o el socioliberal Emanuel Macron o la ultraderechista Marine Le Pen.

Todos los sondeos dan un amplio margen de ventaja al exministro de Economía en el Gobierno de François Hollande, con una diferencia que oscila entre los 18 y los 25 puntos según la fuente. Una distancia que se ha visto apuntalada desde el pasado miércoles, cuando Macron salió victorioso del último cara a cara televisado entre ambos sacando un carácter que hasta ahora había quedado escondido detrás de las buenas formas y la discreción que le caracterizan.

Más allá de las predicciones, lo que queda claro tras estas elecciones es la ruptura del panorama político francés. La fractura no sólo entre lo viejo y lo nuevo, sino entre lo urbano y lo rural. En el primer aspecto, los franceses han castigado a las formaciones tradicionales, y ni conservadores ni socialistas han logrado colarse en esta segunda vuelta. En cambio, ha sido un partido de reciente creación, En Marche!, con apenas un año de vida, y los radicales de derecha del Frente Nacional, islamófobos y antieuropeístas, los que han recogido el testigo y canalizado el descontento generalizado con un discurso tradicional agotado y ensuciado por sucesivos casos de corrupción de sus líderes.

Además, ciudad y campo están cada vez más lejos en el país vecino. La sociedad urbana se ha decantado por el reformismo moderado, por la integración y apostar por la vía europeísta que defiende Macron, mientras que el mundo rural, castigado en los últimos años por una durísima crisis estructural, se ha decantado por los cantos de sirena de Le Pen, que ha apuesta por el nacionalismo y el proteccionismo como fórmula secreta para recuperar un sector que va más allá de la identidad nacional.

Además, se espera un descenso de la participación si se compara con la del pasado día 23, con entre diez y 15 puntos por debajo que en la primera vuelta. En este frente influye que muchos franceses no ven con buenos ojos ninguna de las dos opciones y antes que decantarse por uno de ellos prefieren quedarse en casa y resignarse al resultado final.

Con ello como telón de fondo, Macron y Le Pen han apurado sus últimas horas de campaña para rascar los últimos votos en unos comicios claramente desnivelados pero que ya han dejado patente la crisis política de Francia, una crisis en la que Macron aspira a meter mano con margen y contundencia. Con una aparente mesura en sus palabras, pues él se sabe ganador si no media un desastre de última hora que desemboque en un vuelvo histórico, Macron ya habla como nuevo presidente.

"No quiero gobernar, quiero presidir", señalaba este mismo viernes Macron, que insiste en que trabajará en paralelo al Gobierno, cuya prioridad será la tan ansiada reforma educativa, y no entorpecerá en el órgano ejecutivo, que a día de hoy sigue siendo un auténtico misterio. Muchos son los nombres que se manejan para conformar su primer equipo, pero el candidato socioliberal no ha dado pistas hasta el momento.

Otro de los aspectos a tener en cuenta para este domingo son las excepcionales medidas de seguridad que se prevén para la celebración de la segunda vuelta. La colocación este viernes de una pancarta en plena Torre Eiffel por parte de activistas de Greenpeace ha recordado a las autoridades lo frágiles que pueden llegar a ser determinados dispositivos para prevenir atentados, por lo que se espera que hasta 50.000 gendarmes y militares serán desplegados el domingo para velar por la seguridad en todo el territorio francés.

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