9 de diciembre de 2019, 13:00:18
Deportes

EL REAL MADRID DEPENDE DE SÍ MISMO PARA PROCLAMARSE CAMPEÓN


Un final de Liga a la sombra de los maletines

M. Jones

Sospechas y polémica que apuntan a Málaga. Por M. Jones


"En el fútbol hay cosas que no me gustan. El Salamaca hoy no se jugaba nada. Y está muy bien la profesionalidad esa que se dice, pero no para dejarse la vida tan descaradamente. Hay cosas que no son coherentes", declaraba Jesús Gil el 12 de mayo de 1996. El Atlético de Madrid que terminaría ganando el doblete sufrió de lo lindo para ganar, 2-1 y en la penúltima jornada, a un Salamanca ya descendido. El presidente rojiblanco, contrariado, expuso con su habitual espontaneidad su sospecha sobre lo visto: "Al cuarto de hora le he dicho (a José Hidalgo, presidente del club salmantino) que vaya prima les han dado, porque no es normal que un equipo que no se juega nada entre así, a matar". "Pero me es igual, yo les felicito y están en Segunda, que es donde tiene que estar", zanjó el sui generis mandatario del conjunto dirigido por Radomic Antic que ganaría Liga y Copa.

Pues bien, a pesar de haber transcurrido ya más de dos décadas de ese episodio, y de los dos fiascos merengues en Tenerife (con primas por ganar de terceros clubes confesadas, con resignación como justificante, por miembros del vestuario canario, eso sí, a posteriori, cuando ya hubo prescrito el asunto), la cuestión de los maletines vuelve a refrescar su vigencia. Sobre todo después de lo acontecido en el epílogo del pasado curso, en el que el Villarreal de Marcelino "regaló" la salvación al Sporting de Gijón en la última jornada. Ahora, este domingo, las sospechas no se ciernen sobre una tesitura de descenso, sino sobre la pugna por la gloria. Y es que el Real Madrid proyecta su ilusión de repetir doblete por primera vez desde 1958 y la polvareda circunda a su rival, el Málaga (con la guerra de guerrillas celtiña del miércoles como aperitivo).

Todo comenzó con unas declaraciones del entrenador contratado para salvar al equipo. Míchel decidió pasear por los medios de comunicación tras cumplir el objetivo por el que le recultó el jeque Al-Thani y de esa noche, a finales de abril, se gestó la abullición con que la fortuna ha querido envolver al último partido del curso en La Rosaleda. "¿Verme como Valdano en Tenerife? Yo soy mucho más madridista que Valdano", respondió el entrenador ante la hipótesis, ahora real, de resultar juez liguero y favorecer o negar al club capitalino el entorchado. A partir de esa confesión, matizada casi ipso facto, la presión del entorno de Can Barça se disparó y el exótico dueño del club malacitano se apresuró a defender la profesionalidad de su equipo. Con estridencias incluidas. El caso es que, desde entonces, el Málaga parecería haber sido empujado a un rendimiento hiperbólico como legitimación de su lealtad a los valores deportivos. Y por su camino pinchó la tercera plaza del Sevilla (4-2 arrolló a los de Sampaoli), condenó al Granada (0-2) y complicó la candidatura continental de la Real Sociedad (2-2 en Anoeta). Su racha y punto de forma son imperiales, con cuatro triunfos y un empate en las cinco fechas precedentes.


Zinedine Zidane, por tanto, aclaró este sábado que "no vamos a cambiar nada, la idea es salir a tope, a dar el cien por cien, todo lo que tenemos. Hay que estar concentrados y salir a ganar como siempre porque está en el ADN de este equipo. Luego veremos lo que va a pasar, pero en nuestra cabeza siempre es salir a ganar". Le basta un punto para cantar el alirón, pero el reflujo andaluz y un aliño externo, cacareado desde los callejones informativos, provocan que el entrenador galo matenga la motivación, intensidad y equilibrio como máximas hasta este último brete. Esquivó referirse a la actitud de su oponente para recalcar que "dependemos de nosotros y no miro ni al rival ni a nadie. Vamos a tener un partido difícil contra un equipo que últimamente lo está haciendo fenomenal. Lo sabemos. Todo depende de nuestro partido y me interesa más lo que vamos a hacer nosotros". Aún así, subrayó que "muchos seguro que no quieren que gane el Madrid, pero esto ha sido siempre así y va a seguir".

En lo estricatemente futbolístico, el Madrid aterriza en la ciudad costera con todos los efectivos salvo Bale, Carvajal y Pepe. Así, con el margen de maniobra que le otorgan las dos semanas que separan esta cota de la final de Cardiff, Isco apunta a director de orqueta en la reproducción de un once de gala en el que Ronaldo, en ingición goleadora y Benzema formarán como punta de lanza. Asensio, James y Lucas o Kovacic resultarían suplentes con el rol de contemporizar o convulsionar el devenir de un partido que los visitantes interpretan como lo que es: una final. El Málaga, en cambio, no compite más que por el orgullo y la reivindicación de sentirse en tela de juicio. En la más que posible despedida de Sandro -su mejor futbolista-, Fornals volverá a constituir el foco creativo a vigilar en un sistema rocoso que pretende defender su honor y romper la nefasta racha que arrastra su club en los enfrentamientos directos con el gigante capitalino (una sóla victoria como local en sus últimos 15 combates). El ritmo, la épica y la tensión son ingredientes que sólo quedarían fuera del guiso si los merengues repiten el patrón de anotar con celeridad.

El Camp Nou esperará noticias, como en tres de las Ligas conseguidas por el Dream Team de Cruyff (que desde este sábado celebra el 25 aniversario de su Copa de Europa en Wembley, el éxito que cambió la autoestima y dimensión de la entidad para siempre). Los culés competirán contra un Eibar sin nada en juego, ya que no llegarán a tiempo para pugnar por la séptima plaza (de acceso a la Europa League si los azulgrana ganan la Copa). Luis Enrique, que se despide del banquillo que le ha llevado al éxito en su aventura como entrenador, alineará a su equipo estandar. Jérémy Mathieu, Aleix Vidal, Rafinha Alcántara y Javier Mascherano salen de la convocatoria y regresan Piqué y Sergi Roberto. El clavo ardiendo al que se aferran los blaugrana para salvar la temporada es vencer, con el tridente afinado, sobre todo por la arista de Neymar, y esperar una carambola. Su fiasco en Champions les arrincona a aguardar el milagro. "Me fío de la profesionalidad del Málaga", sentenció un entrenador asturiano que estará atento a los transistores desde las 20:00 horas. La mala racha de los armeros le aportará cierta placidez. Los líderes se jugarán el campeonato de forma simultánea.

A las 16:45 se desarrollará la batalla por la Europa League. Villarreal, Athletic y Real Sociedad han llegado a este último capítulo en un punto de distancia (64 puntos los levantinos y 63 los vascos). Así, esta trinchera también se abandonará a una traca final, con la oreja puesta en los otros campos. Ninguno de ellos jugará en casa. Los castellonenses partirán con la ventaja de competir ante un Valencia sin nada en juego, pero Mestalla y la plantilla querrán rendir homenaje a Voro, en su adiós al banquillo che; los donostiarras visitarían Balaídos, en las cenizas del proyecto de un Berizzo también de despedida y partiendo desde la séptima plaza; y los vizcaínos, por su parte, fueron encuadrados en la tesitura de adoptar el papel de víctima propiciatoria, en el último partido liguero del Vicente Calderón. La fiesta colchonera, colofón a una temporada en la que cumplieron sus objetivos y rozaron la gloria continental -otra vez-, se cruzó en la posible salida de Ernesto Valverde del banquillo de los leones. Pero, para su tranquilidad, las tres plazas con que comenzaran esta trigésimo octava jornada son, ya, inamovibles.

Estos serán los cinco enfrentamientos que ejercerán como postre para la segunda Liga consecutiva que se decide en el último día, la tercera en las últimas cuatro ediciones. Con el Barcelona en el papel de máximo goleador, Messi y Suárez peleando por el pichichi y Oblak degustando otro Zamora, la apasionante última tarde del ejercico 2016-17 en el torneo de la regularidad no puede ofrecer más emoción. Tampoco está en disposición de yacer sujeta a más suspicacias. El champán se impacienta en la casa de los dos transatlánticos españoles en esta vigilia tensa y deliciosa.

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