20 de noviembre de 2019, 20:43:56
Cultura

TOROS


Feria de San Isidro. Un pletórico Diego Ventura repite salida a hombros

Efe

El jinete hispano-luso Diego Ventura, que cortó tres orejas en una actuación pletórica, repitió hoy salida a hombros en esta feria de San Isidro, acompañado ahora por Leonardo Hernández, que paseó otros dos trofeos en el mano mano que enfrentó a ambos en el tercer festejo de rejones del abono madrileño.





FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de los tres hierros del Niño de la Capea (1º, 2º y 4º de Carmen Lorenzo; 5º y 6º de San Pelayo; y 3º de El Capea), reglamentariamente despuntados para el rejoneo. Corrida con kilos y de correcta presentación, aunque sin gran aparato en las cabezas. En conjunto, dieron buen juego por su nobleza, fijeza, clase y galope, aunque les faltara un punto más de fondo y duración.

Diego Ventura, con chaquetilla tabaco y oro: rejonazo trasero perpendicular (oreja); rejonazo (dos orejas); pinchazo, rejonazo trasero y descabello pie a tierra (ovación).

Leonardo Hernández, chaquetilla burdeos: rejonazo contrario trasero (oreja); rejonazo contrario trasero y descabello pie a tierra (ovación); rejonazo trasero y dos descabellos (oreja).

Ambos rejoneadores salieron a hombros.

Décimo octavo festejo de la feria de San Isidro, con casi lleno en los tendidos (21.767 espectadores), en tarde calurosa.



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CATORCE PUERTAS GRANDES



Aunque los dos rivales del mano a mano ecuestre compartieran finalmente su salida por el pórtico de la gloria madrileño, la tercera corrida de rejones de la feria fue para Diego Ventura, que, con tres orejas, consiguió subir a catorce el récord de puertas grandes alcanzado nunca por un rejoneador en Madrid.

Ocho días después de la anterior, Ventura repitió triunfo este año en Las Ventas con una actuación pletórica, de mucho mayor impacto y nivel porque contó, eso sí, con el buen juego que ofrecieron los "murubes" del Niño de la Capea, todos con ese dulce y rítmico galope tras los caballos que es norma de la casa.

Con todo, la corrida tuvo ciertos matices, como esa cierta falta de fondo que mermó su bríos y les hizo pararse a final de faena, que exigieron que de los jinetes un plus de entrega para culminarlas al mismo nivel que las comenzaron.

Y fue ahí donde Ventura se llevó la palma, porque, con una amplia y sobrada cuadra, con registros y recursos de largo lidiador para jugar con las querencias y las distancias, siempre encontró hueco para lucirse y hacer valer su ambición y su garra.

Al primero, que fue el mejor de la corrida y que, al revés de sus hermanos, tuvo un comportamiento a más en cuanto a celo y bravura, le cortó ya la primera oreja sin hacer grandes alardes, esperando las embestidas más que atacándolas.

Pero fue con el tercero, noble pero sin mucho ritmo en su menguante movilidad, cuando el de la Puebla del Río dio lo mejor de sí y logró, con un enemigo a menos, una obra que fue a más en el tercio de banderillas, con quiebros de gran ajuste sobre "Fino" y terminando de poner en pie la plaza cuando le quitó el cabezal a "Dólar" para colocar así un emocionante par a dos manos citando al de Capea desde dos o tres metros.

Le cortó, tras una ruidosa petición, las dos orejas a ese toro, y bien las pudo pasear también del quinto, de no ser porque no lo mató al primer intento, después de tener que poner ese añadido de fibra -sobre todo en otro quiebro a caballo parado- frente un astado que se aplomó muy pronto.

El triunfo de Leonardo Hernández fue de menor intensidad que el de Ventura, pues en la actuación del jinete extremeño, también con un lote de toros de bastantes facilidades, se echó el falta la fibra y la apuesta que puso otras tardes en esta misma plaza, de la que hoy salió en hombros por quinta vez en tres años.

Aun así, Hernández le cortó la oreja a su primero, que también se desfondo, gracias especialmente a un excelente par de banderillas a dos manos, atacando para clavar con frontalidad y pureza sobre el tordo "Despacio".

En cambio, con el cuarto, que tuvo clase y el gas justo, toreó y lidió con ligereza y manteniendo las distancias, sin apenas adornarse antes ni después de los embroques y clavando sin preparación previa.

Por eso, para no quedarse en tierra, tuvo que echar el resto con el sexto, otro de los toros destacados de la tarde por su noble entrega, con el que también brilló al parear a dos manos con limpieza y rectitud, antes de que el festivo público de estas corridas le ayudara a acompañar a Ventura en la salida a hombros pidiendo para él esa necesaria segunda oreja, a pesar de los dos descabellos pie a tierra que necesitó para remacharla.
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