22 de noviembre de 2019, 4:19:46
Cultura

CRÓNICA GASTRONÓMICA


Crónica gastronómica. Homenaje a Mingote en su Café de Oriente

Rafael Anson

Hace ya cinco años que falleció Antonio Mingote pero su recuerdo parece más vivo que nunca. Lo está en todo lo que dio de sí su larga y fecunda vida, en sus personajes, en sus libros, en sus seguidores y, por encima de todo, en el recuerdo de sus amigos, entre quienes me encontré.


Humorista, dibujante, escritor, Académico de la Lengua... pocos hombres tan prolíficos y optimistas he conocido, desde los tiempos de La Codorniz, en los años 40 del siglo pasado.

Por eso, fue un verdadero placer acercarme el otro día hasta el Café de Oriente de Madrid, “su” Café de Oriente, sede principal de ese magnífico y generosísimo empresario gastronómico y también sacerdote llamado Luis Lezama, para participar en un sentido y original homenaje a la figura de este genio del humor, del dibujo y de la vida.

“Rincón Mingote” en la mesa nueve del Café

Familiares y amigos de Antonio, encabezados por Isabel, su viuda y eterna compañera, inauguramos un espacio dedicado a su memoria, el llamado desde ahora “Rincón Mingote”, en la “mesa nueve” del Café, que ocupaba todas las mañanas a la hora del desayuno para esbozar (ya fuera en cuaderno o servilleta) los dibujos a través de los cuales pergeñaba, durante seis décadas en el diario ABC, su siempre afinada interpretación de los acontecimientos del día.

Al lado de la mesa que le sirvió de inspiración, en una vitrina contigua se exhiben, desde ya, las fotografías que repasan algunos momentos de su brillante carrera, en la que fue testigo de años decisivos de la historia de España.

En el homenaje, Isabel, su viuda, rememoró las largas horas que Mingote pasaba en los cafés y su estrecha amistad con Luis Lezama. Además, en un rasgo de humor genuinamente “mingotiano”, afirmó que “lo malo de morirse es no poder disfrutar de la privilegiada circunstancia de estar muerto”. También participaron en el homenaje la presidenta-editora de ABC, Catalina Luca de Tena, y el ex alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano.

Un espejo en el que mirarse todos los días

En mi intervención destaqué que “Mingote gozó del favor del pueblo, acaso porque cada una de sus viñetas era un espejo en el que mirarse todos los días.

Catalán en Madrid (ciudad cuya cultura y escenarios tanto contribuyó a popularizar por lo que es, en mi opinión, uno de los madrileños más ilustres de La historia), hay otro aspecto menos conocido de su intensa personalidad y creatividad y en un lugar como éste debemos evocarlo.

Fue también un excelente gourmet y una persona que disfrutaba y entendía de gastronomía, algo a lo que mucho contribuyó su compañera permanente, Isabel”.

Y finalicé destacando las tres características esenciales de Antonio Mingote: “lucidez, sentido del humor y felicidad, de todas las cuales nos regalaba en cantidades a sus amigos”. Por eso, nos encantó a todos participar en este sentido y entrañable homenaje ideado por el “cura Lezama”.

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