18 de octubre de 2019, 9:25:50
Cultura

EXPOSICIÓN


Crítica. Sonia Delaunay: la atracción por la abstracción y el color

Elena Viñas

Reunidas en el Thyssen 200 obras de la artista ucraniana y de su marido Robert Delaunay.


El Museo Thyssen dedica la primera exposición en solitario a Sonia Delaunay, artista polifacética en cuya trayectoria no sólo figuran pinturas, sino también escenografías teatrales, diseños publicitarios, vestidos o telas.

Delaunay es también el apellido de Robert Delaunay, su marido y una de las figuras fundamentales de la abstracción. Juntos acuñaron el término de simultaneísmo para definir la pintura en que se emplea el color como medio para crear espacio y formas en un lienzo. Juntos también compartieron sus inquietudes artísticas.

“Me atrae el color puro”, decía Sonia Delaunay, defensora de que gracias al arte abstracto o subjetivo los artistas comenzaron a liberarse “de las viejas fórmulas pictóricas”. Según Delaunay, las combinaciones del color son “mucho más expresivas”, tanto que tienen un lenguaje "poético”.

Demuestra esa expresividad la artista, nacida en 1885 en Ucrania con el apellido Terk, en unas obras en las que los contrates de color y la disolución de la forma son los protagonistas. Sus omnipresentes y coloridos prismas están no solo en sus lienzos, sino también en la ropa que diseñó, de la que han sido reunidos varios ejemplos como un chaleco, un vestido o una chaqueta similar a la que luce Madame Mandel en un retrato de Robert, lo que demuestra la consonancia de las trayectorias artísticas de ambos.

Aunque Delaunay forma parte de la primera vanguardia parisiense, sus estancias en Madrid y Portugal coincidiendo con la I Guerra Mundial le granjeó nuevos estímulos asociados, sobre todo, a las posibilidades pictóricas de la luz mejorando sus experimentaciones del color.

A partir de la Revolución Rusa comenzó a probar suerte en el campo de las artes escénicas y, en concreto, en el diseño de interiores, la moda y los complementos. Hasta su regreso a París en 1921, Delaunay siguió vinculada a Madrid; una etapa que, según el Thyssen, “sería la culminación de sus deseos anteriores y marcaría su desarrollo artístico posterior”. Sólo cuatro años después asistió a la apertura de su Maison Sonia.

Sus años finales de producción, entre 1936 y 1979, coincidieron con la muerte de su marido, la II Guerra Mundial y el declive de la abstracción, animado por la connotación de arte degenerado por parte de los nazis. Las obras reunidas de este periodo, escasas si se atiende a los 43 años que abarca, denotan un cambio en su obra, si acaso en lo que concierne al modo de aplicar la pincelada – más densa - y a la paleta de colores – más oscura -.

Información sobre la exposición


Lugar: Museo Thyssen

Fechas: del 4 de julio al 15 de octubre

Horario: hasta el 2 de septiembre de martes a sábado de 10:00 a 22:00 horas / a partir del 3 de septiembre, de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas

Entrada: 12 euros

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