24 de septiembre de 2021, 12:17:55
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Trump vuelve a fallar: no seduce a los republicanos para tumbar el ObamaCare

EL IMPARCIAL

La reforma sanitaria del magnate repite fracaso por la división en sus filas.


La hoja de ruta trazada por Donald Trump no está terminando de cumplirse. Y no lo hace por la animadversión que algunas de sus posturas han levantado en la bancada propia. No obstante, su reforma sanitaria, que pasa por la derogación del ObamaCare, ha vuelto a toparse, este martes, con el muro que supone el grupo de senadores republicanos que no acepta algunas de las premisas del texto que anhela poner en práctica.

En esta jornada estaba previsto que el Partido Republicano entontrara un consenso en torno al documento elaborado por el equipo de Trump, pero ni han logrado acordar una propuesta que reemplace al sistema impulsado por Barack Obama, ni han encontrado mayoría los que quieren derogarlo sin buscar una alternativa. En este segundo grupo se localiza el habitante de la Casa Blanca, que durante la campaña prometió, como uno de sus principales objetivos, cercenar el estipendio que significa el sistema de cobertura denominado como ObamaCare.

El caso es que esta incapacidad para aglutinar voluntades entre los senadores de su partido supone el mayor fracaso legislativo del presidente en sus seis meses de mandato. De hecho, este lunes se sumabaron otros dos senadores republicanos a la negativa al protecto de ley que lidera. Aquel documento trataba de revocar y reemplazar el sistema de su predecesor, pero ni en la primera intentona ni ahora le ha sido posible llevar a término su promesa.

Mitch McConnell, líder de la mayoría conservadora, terminó por abandonar los esfuerzos por convencer a sus compañeros pero no se rinde: anunció que cometerá a voto un proyecto que sí logró el consentimiento de la Cámara Alta en 2015 -entonces vetado por Obama-. Aquella directriz incidaba la posibilidad de derogar la ley sanitaria y establecer un plazo de dos años para implementar un proyecto sustitutivo. Esa apuesta, según ha denunciado la oficina de presupuesto no partidista del Congreso, sería más devastadora que el plan Trump, ya que dejaría sin seguro médico a 18 millones de estadounidenses en un año.

Finalmente, en torno a este asunto se han desnudado las diferencias entre el ala ultraconservadora -adherida en este particular a los postulados de Trump- y la moderada. Lo total eliminación del ObamaCare pertenece a la agenda de los primeros al tiempo que los segundos aplican dicho sistema en sus estados y, en consecuencia, han ampliado el acceso a la salud de forma exponencial. Es por ello que para estos últimos es una utopía desmantelar el sistema sin una alternativa.

En este último sentido se han pronunciado las senadoras Lisa Murkowski (Alaska), Susan Collins (Maine) y Shelley Moore Capito (Virginia Occidental). Todas ellas votaron en contra de Trump por considerar que la derogación no tiene "ningún futuro". "Creo que probablemente estamos en la posición en la que dejaremos que Obamacare fracase, no nos vamos a responsabilizar, no me voy a responsabilizar", se resignó, la pasada noche, el magnate. Y añadió: "Dejaremos que Obamacare fracase y luego los demócratas vendrán a nosotros".

Pero esta maniobra para tratar de salir indemne del brete no comulga con la realidad del asunto. El presente marca más un escenario de acuerdo entre demócratas y republicanos en la mejora del ObamaCare que cualquie rotra posibilidad. De hecho, el partido del expresidente ha sufrido con la implementación de su ley sanitaria problemas en su puesta en práctica, falta de alternativas de seguros en algunos estados y el ascenso de los precios de los mismos por la falta de más oferta.

Aunque ha proporcionado acceso a la salud a más de 20 millones de personas -desde su entrada en vigor en 2010-, los demócratas reconocen que necesita ser pulido y han tendido al mano a los republicanos para trabajar en políticas de mejora. "Es hora de seguir adelante, es hora de empezar de nuevo", confirmó el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer. "Los republicanos deben trabajar con los demócratas en un proyecto de ley que reduzca las primas, proporcione estabilidad a largo plazo a los mercados y mejore nuestro sistema de salud", sentenció.

Es por todo ello que la posición de Trump no es solvente ni estable. El multimillonario ha visto cómo los republicanos ni siquiera celebraron audiencias sobre su propuesta sanitaria, como suele marcar el procedimiento, por lo que los demócratas tampoco pudieron discutir y analizar los textos. Y la imposibilidad de acabar con el ObamaCare no es poca cosa, ya que de este éxito depende el cumplimiento de otra de sus ambiciosas promesas: una reforma fiscal con grandes recortes impositivos para los más ricos efectuada a través del monto que la ley sanitaria actual destina a ayudar a las rentas más bajas y a los jubilados en sufragar sus seguros médicos.

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