26 de mayo de 2020, 19:20:40
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La argucia de Trump no funciona: el ObamaCare vence a la división republicana

EL IMPARCIAL

Trump prohíbe a los transgénero servir en las Fuerzas Armadas.


Definitivamente, la derogación del ObamaCare se está enquistando para la imagen de Donald Trump. Una de sus promesas electorales estrella, que conduciría a una reforma fiscal que favoreciera a las grandes fortunas -otra de sus ambiciosas promesas en las presidenciales- ha vuelto a darle un golpe de credibilidad este miércoles. Y es que, si a comienzos de la semana criticaba a los díscolos de su bancada por "no hacer su trabajo" y favorecer la puesta en marcha de su plan sanitario, este martes parecía que su anhelo lograba, al fin, encauzarse.

En una cerrada votación, desbloqueada por el vicepresidente de EE.UU. y presidente de la Cámara alta, Mike Pence, hace 24 horas se logró que la fractura en el Partido Republicano fuera disimulada y se aprobara el debate y votación en dicho órgano de la segunda propuesta que Trump envia a los senadores para enterrar el sistema implantado por Obama e implementar uno alternativo.

"Aplaudo al Senado por dar un paso gigante para poner fin a la pesadilla de Obamacare. Como muestra este voto, la inacción no es una opción", publicó el magnate en un comunicado que celebraba el mero hecho de haber conseguido que la cámara aceptara discutir sobre un proyecto legislativo impulsado por el senador libertario Rand Paul, que ya había sido respaldado por el Congreso en 2015 -Obama tuvo que ejercer el veto para frenar dicho plan-.

Pero este miércoles la realidad ha regresado, con dureza, para el millonario habitante de la Casa Blanca. Otra vez un puñado de sus compañeros han boicoteado su deseo desesperado de cumplir con la destrucción del ObamaCare. La iniciativa para derogar la ley de salud de Barack Obama, que porponía un margen de dos años para diseñar una alternativa, ha sido tumbada por mor de la indisciplina de voto republicana.

Esta es la enésima ocasión en la que Trump ha intentado convencer a los acólitos de partido pero moderados, en cuyos estados el sistema decretado por Obama ha evidenciado un impacto positivo. En esta oportunidad no ha tenido éxito por una relación de 45 votos a favor y 55 en contra. Con la segunda propuesta tampoco ha habido suerte y las posiciones, enfrentadas entre los conservadores moderados y los conservadores ultraortodoxos siguen más que vigentes.

Dean Heller (Nevada), John McCain (Arizona), Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska), Shelley Moore Capito (Virginia Occidental), Robert Portman (Ohio) y Lamar Alexander (Tennessee) son los republicanos que repudiaron la argucia de Trump. El magnate incluyó en la propesta un caramelo para los conservadores: se prohibiría dar fondos federales a clínicas abortivas. Pero, nada. Más de media docena siguen boicoteando la mayoría republicana en el Senado para esta cuestión en particular.

Lo que le queda al equipo del presidente, de momento, es dibujar una derogación reducida del ObamaCare, conocida como "skinny bill" o "ley flaca". Algo parecido es lo que han reivindicado algunos de los senadores hostiles: negociar una mejora al sistema sanitario, pero no su supresión. Esta vuelta de tuerca contempla someter a votación sólo las enmiendas relativas a los escasos temas en los que encuentren consenso.

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