22 de septiembre de 2019, 20:40:32
Sociedad

REINO UNIDO


El juez decide que el bebé Charlie no morirá en su casa sino en un hospital especial

EL IMPARCIAL

El polémico caso del niño que padece una enfermedad incurable se cerrará en un centro médico especializado y no en el hogar de sus padres.


La historia de Charlie Gard, un niño de 11 meses que ha convulsionado al Reino Unido y a puesto en una incómoda posición a la comunidad médica y jurídica internacional, quema sus últimos capítulos. Este miércoles, el magistrado Nicholas Francis del Tribunal Superior de Londres determinó que su vida expirará en un hospital especializado en enfermos terminales, denegando el anhelo de sus padres de tenerlo consigo en casa durante sus últimos momentos.

Esa es la conlusión y el dictamen que prevalecerá sobre cualquier opinión en el desenlace de un drama que ha aglutinado tantos criterios dispares como ciudadanos de todo el planeta que se han acercado al polémico recorrido de sus últimos meses. Así, lo que queda por dilucidar, entre los padres del bebé, Chris Gard y Connie Yates, y el hospital Great Ormond Street, donde el bebé está ingresado, es cuál será el programa de cuidados paliativos a seguir y cuánto tiempo le queda de vida.

Las partes disponen de un plazo que expira a las 12 horas de este jueves. A este punto se ha llegado tras serle denegado a los padres del niño la concesión de una semana junto a su hijo antes de dejarle morir. Su abogado, Grant Armstrong, había afirmado, incluso, que había encontrado a un médico para cuidar al bebé en sus últimos momentos. Pero el doctor ha resultado ser un médico de familia y no un especialista en ciudados intensivos de pediatría.

En consecuencia, el hospital Great Ormond Street, la parte ortodoxa en este debate especialmente delicado sobre la eutanasia, se ha mostrado inflexible: no podía ser. El centro hospitalario considera "esencial" que Charlie disfrute, en este último tramo, de una atención adecuada.

El juez, que confió en que padres y centro médico alcanzarían un acuerdo sobre el plan de cuidados al niño antes de este jueves al mediodía -a pesar de permanecer enfrentados durante meses-, expuso que de no llegara un conseso el bebé será igualmente trasladado y se pondrá fin a su tratamiento paliativo poco después. Nada queda de la solicitud de los progenitores a la justicia de dejar salir a su bebe para que falleciera en el hogar.

La propuesta de seguir una terapia experimental terminó por tumbar su lucha, ya que los médicos que analizaron el caso interpretaron esa vía como inviable por motivos prácticos. El Tribunal Superior de Londres ha concluido por dar la razón al hospital, que defendía la opción del centro especializado en enfermos terminales. Este extremo sería aceptado, finalmente, por la pareja.

Lo que es seguro es que Charlie, que padece el síndrome de depleción de ADN mitocondrial, un extraño desorden que inhabilita la capacidad del cuerpo de dar energía a los músculos, no caerá en el olvido para la comunidad médica ni jurídica de Reino Unido. En sus 11 meses de vida ha recabado, por medio de la campaña impulsada por sus padres -en busca de financiación del tratamiento experimental-, los apoyos del papa Francisco o de Donald Trump. Y un millón y medio de euros.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es