24 de agosto de 2019, 16:02:24
Editorial


La violencia de la CUP



Cuando se está ayuno de argumentos se echa mano de la mentira, los mantras engañosos y la violencia. El secesionismo catalán ha recurrido a todo ello para tratar de imponer a toda costa su referéndum ilegal tras el cual surgirá el paraíso de una Cataluña separada del resto de España. Mentiras y mantras engañosos ha venido propalando Junts pel Sí no solo en nuestro país sino fuera de nuestras fronteras en esos tours propagandísticos en los que Carles Puigdemont muestra a España como una nación poco menos que tercemundista y prácticamente sin verdadera democracia, pues les niega ese “derecho a decidir” (sólo de una parte) que los secesionistas se han sacado de la manga. Unos periplos en los que el presidente de la Generalitat no conseguía otra cosa que hacer el ridículo.

Pero a la CUP la mentira le parece poco y siempre da un paso más. Mientras que sus cachorros de Arran atacan al turismo y practican la kale borroka, la formación anticapitalista ha presentando un cartel de apoyo al referéndum ilegal que es toda una declaración de principios. A su inspiración en la propaganda de ideologías totalitarias no hay que restarle importancia. Porque esas ideologías también querían “barrer” a todos cuantos se opusieran a ellas. Y ya sabemos cómo “barrió” el nazismo y el comunismo. Porque, aunque el cartel de la CUP es prácticamente un calco del que se ve a Lenin barriendo a “la escoria de la tierra”, como rezaba el lema del cartel, hay otros similares entre los nazis. Y a la metáfora de la escoba, con un significado siniestro, también se recurrió, por parte de los dos bandos, en uno de los momentos más trágicos de nuestra historia, como fue la Guerra Civil.

Ante el cartel de la CUP, la Generalitat y el PDeCAT se han sentido molestos. Pero no por la clara violencia que entraña sino porque, se han quejado amargamente, entre los barridos aparezca Artur Mas. ¿Pero no sabe Puigdemont en brazos de quién está? ¿Pensaban que la CUP iba a tener alguna consideración con aquellos a los que solo les une el delirio de la secesión? Abierta la caja de los truenos con su empecinamiento en el procés, aliándose con quien hiciera falta, la Generalitat se ha visto completamente rebasada por la CUP, pues en una situación de ese cariz los más radicales siempre ganan.
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