16 de diciembre de 2019, 12:21:42
Cultura

CONFERENCIA EN EL CAMPUS FAES


José Varela: La izquierda abandonó la idea de la “soberanía nacional” en 2004



La Fundación FAES ha inaugurado el segundo curso de su campus de verano, titulado “Libres e iguales. El constitucionalismo español”, con la conferencia de José Varela Ortega, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos y editor de este periódico. Javier Zarzalejos, director del Área de Constitución e Instituciones de FAES, lo ha presentado como un intelectual de naturaleza independiente, crítica y “contracíclico”. Zarzalejos ha destacado la última aportación del presidente de la Fundación Ortega y Gasset: el haber rescatado “la prestigiosa cabecera periodística” de EL IMPARCIAL, que fundara en el siglo XIX su ancestro, Eduardo Gasset y Artime, dirigiera su bisabuelo, Ortega Munilla y en la que colaborara asiduamente su abuelo José Ortega y Gasset.

El objetivo de este curso, ha explicado Zarzalejos, es, precisamente en el año del Bicentenario de la Guerra de la Independencia que terminó con la firma de la primera Constitución española en 1812, “utilizar la historia como instrumento que nos acerque al presente”.

José Varela Ortega ha expuesto en su conferencia, titulada “Nación y ciudadanía”, la construcción de un mito -y una realidad- que arranca en 1808 con la Guerra de la Independencia. Fue en ese momento histórico cuando, según el catedrático, “la izquierda española se apoderó de la idea de soberanía nacional como bandera de la España liberal y democrática”. Lo extraño -ha apuntado- es que esto se abandonara en 2004”, cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa.

Javier Zarzalejos ha subrayado por su parte que “la reflexión sobre la libertad y la igualdad es fundamental hoy porque tenemos un país sometido a fuertes tensiones centrífugas por el poder que no parece tener límite de las comunidades autónomas”. Una configuración del Estado que, a su juicio, “cuestiona la capacidad de éste para vertebrar con igualdad el país”. Sobre este asunto, Varela ha afirmado que, con “la reforma del Estatuto de Cataluña, se ha terminado con la tradición de soberanía nacional, a la que se sumaron los liberal-conservadores al aceptar en 1890 el sufragio universal que introdujo Sagasta en 1889 ”.

En su conferencia, José Varela ha expuesto cuales son los principales elementos que permitieron la construcción del mito del pueblo español: el levantamiento, el guerrillero- bandolero, el militar rebelde y la mujer indómita. La imagen de España fue transmitida gracias a una suerte de”turismo bélico que tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia y, después en el siglo XIX, con la literatura de viajes en el romanticismo. Para su exposición, Varela ha tomado una frase de Cánovas sobre este acontecimiento histórico: “Un hecho glorioso pero fatal”.

“Un hecho glorioso”, que comenzó con el levantamiento de gran parte del pueblo, es, para Varela, lo genuino de este acontecimiento histórico. El historiador ha querido recordar el importante papel simbólico que desempeñó Andrés Torrejón, el alcalde de Móstoles que, al redactar el bando del levantamiento, ejerció el poder democrático más cercano a la ciudadanía y de mayor resonancia clásica, el poder municipal. Fue en este momento histórico cuando se produjo la construcción del ciudadano clásico porque “la idea del pueblo en armas se generó en 1808”, ha afirmado antes de añadir que entonces se forjó una nación no de territorios sino de ciudadanos. “Todos somos ciudadanos, somos todos españoles. Este germen es el de la ciudadanía clásica”, ha considerado.



El “hecho glorioso” del que hablaba Cánovas, ha explicado el catedrático, es la construcción de una nación de ciudadanos ante la orfandad de un pueblo abandonado por la familia real.

A raíz del golpe militar de Daoiz y Velarde se creó, para Varela, la primera imagen del imaginario español de la época, la del militar sublevado. “El español es aquel que se ha rebelado contra la norma”, esa es la imagen transmitida por los románticos ingleses y alemanes a los que, según expuso el editor de este periódico, “entusiasmaba” la figura de Torrijos. “El militar romántico es el rebelde español que no se ajusta a la norma”, ha añadido.

Otro de los elementos principales para la construcción del mito del pueblo español era el guerrillero. Varela ha expuesto que los ingleses veían a los españoles de entonces como “los banditi”, presentes en la literatura latina, que eran “pastores y ladrones a la vez”, como se lee en los textos latinos. También los guerrilleros representan para los románticos la ruptura de la norma. Ha recordado el historiador que el guerrillero “es, para Wellington, lo contrario del militar de la academia” y que la guerrilla supuso una “revolución social” porque sus integrantes consiguieron saltarse el escalafón militar.



Por último, la mujer española, representada por Manuela Malasaña, Carmen y Agustina de Aragón, también representó el ideal de los románticos por su carácter indómito, apasionado, libre y violento”.

Con todos estos elementos, se forjó en el imaginario colectivo europeo el valor del “primitivismo” español como ejemplo de un producto “original y auténtico”. En general, los románticos extranjeros “valoraban lo que ellos llamaban el pueblo”, y prestaban poca atención a las clases altas y medias e incluso a los intelectuales. “El personaje importante es el pueblo”, entendiendo por tal, sobre todo, a los campesinos.

La segunda parte de la frase de Cánovas, la parte “fatal” del legado que deja la guerra de 1808, es, como supo ver el gran historiador catalán, Vicens Vives, la ruptura de todo hábito de obediencia, orden y legalidad, la afición -que decía Costa- a “la rebeldía y el cabecillismo”, que se instaló en la sociedad española por muchas décadas.

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