25 de mayo de 2020, 10:37:46
Mundo

ESTADOS UNIDOS


Trump detona su órdago al régimen de Kim Jong-un

M. Jones

EE.UU. promete "una gran respuesta militar" y Merkel pide vías pacíficas.


El pasado martes, un día después de la penúltima amenaza de Corea del Norte hacia sus enemigos (Pyongyang lanzó un misil balístico en la última jornada de maniobras anuales entre Washington y Seúl y lo explicó como una "advertencia" para el país norteamericano y un "preludio" de un eventual ataque a la isla de Guam), el Ejecutivo de Estados Unidos vivió un choque de estrategias en lo que al conflicto con el hermético régimen asiático se refiere.

Donald Trump definió aquel lanzamiento del misil en una fecha tan señalada como el "enésimo desprecio" de la nación antagónica por "sus vecinos, por todos los miembros de las Naciones Unidas y por las normas mínimas de comportamiento internacional aceptable". "Estados Unidos ha estado hablando con Corea del Norte y pagándoles dinero de extorsiones durante 25 años. ¡Hablar no es la solución!", proclamó en Twitter antes de dejar caer que "todas las opciones están sobre la mesa" para frenar a Kim Jong-un, también la militar.

Tan sólo una hora después tomó el micrófono "Perro loco" Mattis, el secretario de Defensa del país americano. Lo hizo desde el Pentágono y para contradecir a su presidente, subrayando que "nunca estamos sin soluciones diplomáticas". "Continuamos trabajando de manera conjunta y el ministro y yo compartimos la responsabilidad de ofrecer protección a nuestra nación, nuestros ciudadanos y nuestros intereses, que es de lo que vamos a hablar aquí", declaró el alto representante, matizando la elocuencia de su jefe minutos después.

Pues bien, en la madrugrada de aquel miércoles, Estados Unidos, Corea y Japón se coordinaron para efectuar bombardeos a objetivos norcoreanos en un área próxima a la frontera entre las dos Coreas. La respuesta no sería diplomática y abriría la senda que Trump ha vuelto a refrescar este domingo, después de que Kim Jong-un haya efectuado el ensayo nuclear de mayor alcance en la historia de su país. La bomba H representa un paso de gigante en el desarrollo armamentístico del régimen comunista y la comunidad internacional ha reaccionado de inmediato. La condena ha sido unánime, también de China y Rusia (aunque Putin haya pedido prudencia y "mente fría").

Después de la maniobra de la madrugada de este domingo le va a costar a Mattis congelar la escalada retórica protagonizada por el habitante de la Casa Blanca y Corea del Norte en este agosto, una de las peores de los últimos años y que arrancó cuando Pyongyang amenazó con atacar EE.UU. en respuesta a las sanciones de la ONU por sus recientes lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales.

De hecho, al tiempo que el Tesoro estadounidense ha anunciado que ya trabaja en nuevas -y mas duras- sanciones contra la némesis asiática, Donald Trump ha incidido en su postura y retórica beligerantes. Antes de lanzar su órdago, avanzó que Corea del Sur "se está dando cuenta, tal y como les advertí, de que sus conversaciones para apaciguar a Corea del Norte no funcionan, ¡ellos (los norcoreanos) sólo entienden una cosa!" (en alusión a lo militar).

"Corea del Norte ha realizado un importante ensayo nuclear. Sus palabras y acciones continúan siendo muy hostiles y peligrosas para Estados Unidos" y es "un estado al margen de la ley, que se ha convertido en una amenaza y una vergüenza para China, quien trata de ayudar, pero con poco éxito", declaró en la mañana estadounidense. Pero no se quedaría ahí. Con el paso de las horas cargó su munición dialéctica y subiría la apuesta.

Esta tarde, mientras salía de una Iglesia cercana a la Casa Blanca -este domingo es el Día de Oración por las víctimas del huracán Harvey-, fue preguntado por un periodista sobre si planea atacar Corea del Norte. "Ya veremos", respondió, firme y desafiante. En esta afirmación renuena el eco de las palabras, verbalizadas a comienzos de agosto, en las que Trump advirtió a Pyongyang de ser víctima de "un fuego y una furia nunca vistos en el mundo" si proseguía amenazando a Estados Unidos.

Ahora que se está organizando una reunión con su equipo de seguridad nacional, su entorno ha dejado caer que el plano económico será el primero de los epígrafes (y el más factible) a realizar en este toma y daca continuado. "Estados Unidos está considerando, además de otras opciones, detener todo el comercio con cualquier país que haga negocios con Corea del Norte", anunció en Twitter mientras aguarda la cita con su jefe de gabinete, el general retirado John Kelly, el secretario de Defensa, James Mattis, y otros líderes militares para analizar el último ensayo nuclear de Corea del Norte. Sea como fuere, la pelota está en su tejado, y un competidor cómo él se relame al calcular ya su respuesta.

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