15 de abril de 2021, 3:24:21
Mundo

DESPUÉS DEL DEVASTADOR PASO DE LOS HURACANES


Trump visitará Puerto Rico después de que la isla mendigue su ayuda

EL IMPARCIAL

El Estado asociado se encuentra en situación de emergencia humanitaria.


Falta poco para que se cumplan dos semanas desde que el huracán María devastara Puerto Rico. El ciclón entró por la costa sur y arrasó buena parte de las infraestructuras -el 55% de las torres eléctricas fueron erosionadas-. Los vientos sostenidos, que superaron los 200 kilómetros por hora, y las lluvias que desembocaron en inundaciones, corrimientos de tierra y el desbordamiento de ríos han generado pérdidas todavía incalculables aunque muy superiores a la tragedia causada por el huracán Georges (1998), que dejó miles de dólares tras la debacle.

La lenta recuperación de los servicios básicos -sólo se han registrado avances destacados en el agua, del que ya disfrutan cerca del 50 % de los puertorriqueños- se comprueba al contemplar que sólo el 5% de la población ha recuperado la electricidad. Además, el servicio de telefonía ha sido restaurado pero el de móviles llega al 30% de sus clientes y el abastecimiento de comida está sufriendo un "atasco" por los problemas de logística. Y los ciudadanos sollozan por tener que hacer colas interminables para repostar gasolina, comprar en el supermercado o sacar dinero de los cajeros.

Pero los grandes problemas, amén del derrumbe de un alto porcentaje de las infraestructuras de la capital, se encuentra en las zonas del interior, en las que la accesibilidad y las comunicaciones son muy limitadas. Las carreteras y las telecomunicaciones en esas regiones elevan la emergencia de un país que ha gritado en estos días por la que consideran una falta de atención y efectividad por parte de Estados Unidos. Y es que la actuación de Trump es el principal foco de la impotencia boricua.

El magate se limitó a emitir una declaración de desastre y una orden federal de asistencia cuando empezaron a conocerse los detalles de la devastación pero no se refirió, personalmente, a la urgente situación de Puerto Rico hasta el lunes pasado. Además, lo hizo con un tuit desafortunado en el que limitó la magnitud del desastre natural en la isla y recordó que el Estado asociado "debe miles de millones de dólares a Wall Street y los bancos".

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, fue una de las voces que recordó a Trump que Puerto Rico también es Estados Unidos, por lo que urgía la ayuda de Washington en la dramatica tesitura para reclamar la igualdad de trato con respecto a los ciudadanos continentales. "Los boricuas son ciudadanos orgullosos de la ciudadanía estadounidense", recordó. Pero fue, sin duda, la voz de la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, la que con más fuerza criticó la gestión de la ayuda humanitaria de EE.UU.

"Ya no tenemos tiempo para la paciencia. Le pido, mendigo al presidente de los Estados Unidos que se asegure de que alguien está a cargo de la tarea de salvar vidas, porque lo que vamos a ver es algo parecido a un genocidio aquí", proclamó, entre lágrimas, una edil que hacía una llamada de emergencia descarnada y que sería respondida por el titular del Despacho Oval del siguiente modo: "Hay poca capacidad de liderazgo de la alcaldesa de San Juan y otros en Puerto Rico. No son capaces de ayudar a sus trabajadores. Ellos quieren que se les haga todo cuando debería ser un esfuerzo colectivo".

Este martes Trump pisará, al fin, territorio puertorriqueño, en lo que los habitantes de la isla esperan constituya el impiulso definitivo a la política de ayuda que anhelan de su vecino poderoso. Rosselló aseguró este lunes que la llegada del mandatario es importante también para los miles de agentes federales que trabajan sobre el terreno en labores de ayuda, dejando de lado las suspicacias que en el propio gobernador anidan (considera que su país es una colonia y no un Estado Libre Asociado de EEUU).

El magnate llegará a la isla después de haber ampliado hasta 7.000 los miembros federales de ayuda y con el fin de reforzar su legitimidad y la de la nación norteamericana como colchón de seguridad de Puerto Rico. Los efectos del huracán María todavía están lejos de ser cifrados para una población de 3,5 millones de ciudadanos y, en la vigilia del reclamado viaje del presidente estadounidense, artistas como Ricky Martin, Luis Fonsi, Chayanne, Residente (Calle 13), Daddy Yankee o Benicio del Toro han donado dinero, alimentos o se han prestado para ayudar, in situ, en las labores de reconstrucción.

"Nunca ha habido un trozo de tierra que conozcamos que haya quedado tan devastado" como Puerto Rico, aseguró Trump este lunes. Pero defendió su gestión aprovechando su encuentro con el primer ministro tailandés, Prayut Chan-ocha, recalcando que se han distribuido ya cantidades "tremendas" de alimentos y agua, y dijo que "es increíble lo que se ha hecho en un periodo muy corto de tiempo".

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es