18 de enero de 2020, 13:33:15
Deportes

EL 3-0 ANTE ALBANIA Y EL PINCHAZO DE ITALIA CERRARON EL BILLETE


España, clasificada para el Mundial de Rusia al imponerse a Albania

Diego García

Un primer tiempo formidable de los de Lopetegui, protagonizado por los hambrientos menos habituales, resolvió el duelo en 30 minutos. Por Diego G.


El último partido de la fase de clasificación para el Mundial ruso de España en casa arrancó con una sonora pitada a Piqué. Esa "sinfonía" -en palabras del jugador culé- le acompañaría durante toda su participación en el juego del partido ante Albania, que sirvió para la campeona de todo en el pasado lustro para certificar el billete hacia el Mundial de 2018. Pero con el rodar de la pelota la apuesta de Julen Lopetegui por los menos habituales entregaría el protagonismo al fútbol, abofeteando a la política, para deleite del aficionado con motivo de la exhibición de clase y calidad española.

Las bajas de Dani Carvajal, Sergio Busquets, Andrés Iniesta, Diego Costa y Álvaro Morata obligaron al técnico vasco a hacer rotaciones y aprovechó esa tesitura para que los menos habituales contaminaran con su entusiasmo y hambre de titularidad cualquier atisbo de polémica extradeportiva. Así, debutó en el lateral diestro Odriozola, el carrilero más ofensivo de los disponibles, y Rodrigo sería el encargado de ocupar el puesto de delantero centro, con Saúl ejerciendo de mediocentro, acompañado por Thiago, Koke e Isco. La posesión sería innegociable y la herramienta para anestesiar el despliegue físico albanés.

El combinado entrenado por Panucci decidió lanzar presiones elevadas desde el principio, pero la técnica y movilidad entre líneas del centro del campo nacional rápido incrustó a los visitantes a achicar en su cancha. De este modo los locales asumirían el monólogo con el cuero para tratar de abrir un muro que llegaba invicto desde julio. Y los novatos elegidos responderían a la confianza recibida con resultados, casi de inmediato. Rodrigo remató fuera en el quinto minuto un centro desde la izquierda y minutos después, otro desde la derecha, enviado por Isco. Finalmente, en el 15, un pase, vertical, aéreo y desde la frontal, del malagueño fue cazado con un zurdazo cruzado y sobresaliente del enrachado delantero del Valencia.

La fluidez combinativa española, con Odriozola y Jordi Alba abriendo el campo y generando espacios en la mediapunta que explotaban Koke e Isco, arrancó los olés del público sin tardar demasiado. España se gustaba jugando al toque o emitiendo sus artistas más refinados fintas. Pero Lopetegui no permite relajación ni autocomplacencia y la verticalidad y búsqueda del gol es perenne. Permanente. Y, como fruto de la magnífica puesta en escena, antes de la media hora el resultado quedó visto para sentencia. Albania sólo acertó a reaccionar con timidez desde la presión intermitente y salicando de contras infructuosas y un lanzamiento aislado al travesaño -del referente Llullaku- mientras que su portería era acribillada.

Entre los minutos 24 y 27 Isco y Thiago aumentaron su bagaje goleador. El primero tejió una circulación elitista en la frontal, sin espacios, que Koke resolvió con asistencia al jugador del Real Madrid, que encañonó hacia la escuadra del segundo poste. Y el segundo, exquisito en el manejo del pase, demostró la jerarquía en la llegada a portería alimentada en el Bayern de Munich con un testarazo a la red imponente tras el centro de Odriozola. La velocidad de pelota y la intensidad de un once con ganas de ganarse un escaño en la convocatoria definitiva del Mundial resultó, sencillamente, irresistible.

Antes del descanso Silva, Rodrigo y Jordi Alba se acercarían a la portería de Berisha, siempre como guinda a asociaciones corales frenéticas y mimadas desde la salida de pelota o lanzadas tras robo. La superioridad era aplastante y el esquema de Panucci no conseguía intermoner enmienda alguna a la espectacularidad de la orquesta local. Las incorporaciones y centros sedosos de Odriozola se destaparon como el gran descubrimiento de una cita en la que los albaneses llegarían a vestuarios doblegados pero sin bajar los brazos. Xhaka chutó arriba desde la frontal en el minuto 40, Memushaj remataría al aire con todo a favor y controlarían la pelota, con soltura, en los tramos de respiro españoles. Y un fallo grotesco de Piqué, que robó el cuero y lo perdió en el área de De Gea, ofreció a los centroeuropeos la opción de corroborar la salvación de su dignidad inaugurando su casillero. Pero no acertaron.

Antes de que el pitado central del Barça se apresurara por ganarse la amarilla que le evitará jugar en el último duelo, en Israel, Albania pasó de la defensa de cinco piezas a una de cuatro y Panucci hizo un doble cambio antes de salir de vestuarios: Agolli y Sadiku -delantero referencial- sentaron a los carrileros Balliu y Memolla. Así, el italiano logró aliarse con el descenso de revoluciones español para apretar la relación de fuerzas. Un testarazo que no tomó portería de Llullaku, que estrenó la producción del segundo acto, corroboró la renovada impronta competitiva visitante.

Este escenario más pausado, en el que los pupilos de Lopetegui cedieron metros y el cuero, no maquilló el gobierno de la calidad sobre cualquier otro parámetro, pues en tres combinaciones lucidas España pudo abrir más la brecha. Berisha salvó los intentos claros de Koke y de Rodrigo antes del minuto 60. En ese instante Piqué fue sustituido por Nacho, saludando a sus compañeros de camino al banquillo, bajo la tormenta de pitos que le guardó el graderío. Con el enfrentamiento resuelto y la caida del ritmo nacional la atención reclamada por el envite decayó sobremanera y eso jugó en contra de la perja de Sergio Ramos.

Se quemarían los minutos confirmándose la transición del incendio al bostezo. Sólo la batalla por el honor albanés -en el 65 entró Latifi por Grezda, en su tercer cambio- y algún destello de técnica de un equipo en ventaja diluido sobresalieron de entre la maraña tejida en el centro del campo. De Gea vería su área más amenazada que en los primeros 45 minutos pero la escasez de pólvora en los metros finales de los visitantes también se antojó incontestable. La madera se interpondría en el remate de Sadiku -minuto 69- y el meta del United sacaría una volea desde el punto de penalti de Latifi -minuto 73-.

Lopetegui incluyó a Marco Asenso en sustitución de Silva con el fin de elevar la concentración española y para que el zurdo del Real Madrid sintiera que forma parte de la rotación. Se le entregó la labor de cambiar la intensidad de su trinchera y a 15 minutos del final los españoles retomaron el mando del balón, primero, y la profundidad, después. Un pase del recién entrado a Saúl confluyó en el latigazo del colchonero que rozó el poste -minuto 78-. Acto y seguido lo probaría el balear desde media distancia. El paisaje había vuelto a volcarse hacia la meta de Berisha.

Aduriz entraría también en escena al tiempo que Macedonia empataba en Italia, un resultado que certificaba la clasificación directa al Mundial y como primera de grupo para el mejor equipo del grupo. Se marchó Rodrigo, debutante exitoso y vaciado. Y la última recta del choque claususaría una lógica en la que ambos contendientes se dieron por satisfechos. Albania frenó la sangría y peleó por volver al partido ante una España que, cuando quiso, resplandeció y goleó. Isco, Thiago, Rodrigo y Odriozola se reivindicaron. La diferencia de goles, a estas alturas, es de +19 para la obra que Lopetegui examinará en Rusia.

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