19 de julio de 2019, 16:31:05
Deportes

FASE CLASIFICACIÓN PARA EL MUNDIAL - ULTIMA JORNADA: PORTUGAL 2 SUIZA 0


La astucia de Portugal sangra a Suiza y Ronaldo estará en Rusia 2018 | 2-0

Diego García

El oficio del planteamiento defensivo luso venció gracias a su mentalidad. Por Diego García


Cristiano Ronaldo volvía a enfrentarse a la agonía para que Portugal llegara a competir en un Mundial. Ya saboreó dicha épica en noviembre de 2013, cuando facturó el billete para Brasil 2014 anotando un hat-trick en Suecia y en la repesca clasificatoria para la cita mundialista que acabaría ganando Alemania en Maracaná. En aquella ocasión, el delantero del Real Madrid tumbó a un bloque inferior que contaba con el estelar Zlatan Ibrahimovic. Este martes, por el contrario, se la jugaba contra un equipo superior, que ganó los nueve partidos previos. Suiza aterrizó en Lisboa sabiendo que un empate les valía para eludir el repechaje y entrar en Rusia 2018 con placidez.

Por eso los helvéticos apostaron por un once consistente, sin estridencias, en el que Dzemaili y Xhaka crearían, Mehmedi, Shaquiri y Seferovic desequilibrarían, y los carrileros (Rodríguez y Lichtsteiner) se asomarían para reforzar la capacidad para gestionar la pelota o salir a la contra que les es identitaria. Fernando Santos, por el contrario, sacó todo su arsenal en busca de los tres puntos obligatorios que necesitaban. Ronaldo y André Silva eran las puntas de lanza de un esquema con Joao Moutinho, Joao Mario y Bernardo Silva como mediapuntas. Eliseu y Cédric ejercerían como laterales largos en un dibujo ultraofensivo que sólo contaba con William Carvalho como ancla en la medular.

Arriesgaba el técnico que ganó la primera Eurocopa para los ibéricos hace un par de años, pero no le quedaba otra. Y el arranque del enfrentamiento se pintó un paisaje que confrontó la hiperbólica intensidad y ritmo que intentaron implementar los locales y la anestesia con balón con la que los suizos buscaron contaminar la lógica energética del envite. En la práctica se desató un duelo táctico en el que la verticalidad de los portugueses contrastaría con la horizontalidad visitante. Un chut de André Silva que detuvo Sommer abrió el fuego en el quinto minuto pero los pupilos de Vladimir Petković supieron congelar la dinámica inicial a partir del dédimo minuto, cuando se estiraron a través de circulaciones controladoras.

Con ambos escuadrones asentados se reprodujeron amagos de ida y vuelta, de desgobierno, pues los líderes del grupo hacían daño en acciones combinativas que llegaban a buen término por la banda de Rodríguez y Mehmedi, y Portugal se relamía en cada contra que ofrecía espacios. Pero los suizos fueron coherentes con su forma dominante de entender el juego y no sólo no se encerraron, sino que entraron en el tú a tú por el mandato en el centro del campo. Llegaron a obligar a achicar metros a los portugueses, con Xkaha, Shaquiri, Dzemaili y los laterales como nutrientes del planteamiento jerárquico que frenó, de cuajo, el arreón efervescente luso.

Se atravesó la media hora con la densidad instalada en la trama. El esfértico era helvético y las revoluciones se habían desplomado. Aunque su acumulación de pases no inquietaba a la meta defendida por Rui Patricio -sólo tiraron una vez en los 45 minutos del primer acto- cumplieron el objetivo planeado y hurtaron el timón y las sensaciones al que había estudiado portarlos. Así, las llegadas a portería se limitaron al mínimo y Portugal sólo volvió a probar a Sommer tras un error defensivo que aprovechó Bernardo Silva para cruzar su zurdazo desde dentro del área. El portero visitante reslvería el fogonazo rival con una buena reacción de reflejos -minuto 33-. Y Ronaldo, decontextualizado, era víctima del acierto del seleccionador centroeuropeo. Su aportación se redujo a provocar una clara mano de Rodríguez que el colegiado no consideró como penalti.

Pero otro fallo de la zaga suiza conllevaría del despertar abrupto de la campeona de Europa. Eliseu efectuó un centro puntiagudo desde la izquierda por el que fue a pugnar Joao Mario. La velocidad del jugador del Inter desembocó en el malentendido entre Sommer y Djourou. Central y portero chocan y la pelota acaba entre las redes suizas con gol en propia meta -minuto 42-. Sin sembrar más merecimientos que el oponente, como en tantas ocasiones en los últimos exitosos tiempos, Portugal se fue al descanso en ventaja. Era su segundo tiro a puerta y el tercero en total. A partir de ese punto se abría otro panorama, pues los helvéticos, mejores, estaban, de improviso, en la repesca.

Petković reaccionó en el camarín y quitó a un elemento de contención -Freuler- para dar entrada a otro de mayor profundidad -Zakaria-. Y aconteció un ascenso de la verticalidad en las circulaciones suizas. En la primera acción de la reanudación el recién entrado pisó el área contrincante y en la segunda Shaquiri lanzó una falta lateral tratando de sorprender a Rui Patricio. El sistema en ventaja neutralizó la voluntad ajena lanando presiones elevadas y jugando con el tiempo restante. El reto a la paciencia había cambiado de trinchera. Y Ronaldo, a la contra, chutó por primera vez, aunque fuera de tino -minuto 55-.

Los jugadores entrenados por Fernando Santos interpretaron que era el momento de partido y subieron las líneas, robando la posesión a los visitantes. Además, gozaban de espacios que explotar a la contra y amanecían las primeras imprecisiones y desequilibrios de un combinado suizo que luchaba por no salirse de eje ante el nuevo reto. Entonces, Mourinho filtró un pase interior hacia Bernardo Silva que el jugador del City aprovechó para regalar el 2-0 a Andre Silva -minuto 57-. La astucia que colocó a los peninsulares en la pugna por el cetro continental les estaba empujando al Mundial del próximo verano. Reprodujeron, por tanto, su guión de repliegue ordenado, cesión de la iniciativa, gol y gestión de la ventaja al contragolpe. En esa última tesitura brotó la única asociación lúcida de los locales para sentenciar los puntos.

No bajaría los brazos el conjunto visitante. Poseen una convicción notable tras firmar una fase de clasificación sobresaliente y tomaron la pelota para encerrar a los locales en su campo. A 25 minutos para el final, Rodríguez entraba como un puñal para central desde la izquierda y Shaquiri y Seferovic conectaron para rozar el recorte de la brecha en el marcador. Embolo y Zuber sustituyeron a Dzemaili y Mehmedi en un doble cambio que intentó convertir la utopía sobrevenida en algo accesible. Antunes entró por Eliseu y Andre Gomes por Andre Silva en un seleccionado luso que se sabía en disposición de cerrar filas y pescar otro gol.

El oficio local clausuraría la competitividad del envite. Alternarían la presión con el cierre intensivo y Pepe y Ronaldo rozarían el tercer tanto en el minuto 80. El primer chutó a las manos del meta un balón suelto tras una jugada de pizarra y el segundo, indolente, perdonó un mano a mano con el portero que le podría haber otorgado el pichichi compartido con Lewandowsi. El que era segundo hasta esta jornada salió primero y envió a una Suiza sin veneno arriba hacia la repesca. Esta vez fueron la defensa y el colectivo, y no el acierto del vigente Balón de Oro -errático-, los argumentos que enviaron a Portugal a combatir, con su libreto, a otra cita mundialista.

Ficha técnica:

2. Portugal: Patrício; Cédric, Fonte, Pepe, Eliseu (Antunes, m.68); Bernardo, William, Moutinho, João Mário (Danilo, m.91); Ronaldo y André Silva (André Gomes, m.75).

0. Suiza: Sommer; Lichtsteiner, Schar, Djourou, Ricardo Rodriguez; Xhaka, Freuler (Zakaria, m.46), Dzemaili (Zuber, m.67); Shaqiri, Seferovic, Mehmedi (Embolo, m.67).

Goles: 1-0, m.41: Djourou (autogol). 2-0, m.57: André Silva.

Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía). Amonestó al portugués Eliseu (m.46) y a los suizos Freuler (m.27) y Zakaria (m.69).

Incidencias: Partido de la última jornada de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2018, del grupo B, disputado en el Estadio da Luz ante 61.566 espectadores (lleno).

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