17 de noviembre de 2019, 18:58:33
Sociedad

LAS RESTRICCIONES DE AGUA LLEGAN INCLUSO A GALICIA


El otoño más seco y cálido de la historia asfixia España

Sara Cabrero

La escasez de lluvias provoca que los embases estén al 38,31% de su capacidad.


Las lluvias durante el recién terminado año hidrológico (desde el 1 octubre de 2016 al 30 de septiembre de 2017) han sido menores de lo normal, convirtiéndose en el octavo más seco desde 1981, según la Agencia Española de Meteorología (Aemet). Así, se han acumulado 551 litros por metro cuadrado de media para el conjunto del país, lo que representa casi un 15% de déficit respecto a la media histórica (1981-2010).

En la actualidad, los embalses están al 38,31% de su capacidad total, una cifra que nunca se ha alcanzado en las últimas dos décadas a estas alturas del año y que no era tan inferior desde 1995.

Las cuencas que están en peor situación son las del Segura, que está al 14,20%, el Júcar, al 25,59% y el Duero, al 31,52%, todas ellas declaradas oficialmente en situación de sequía prolongada por el Gobierno. La insuficiencia de recursos hídricos se extiende incluso a Galicia, que se encuentra en alerta porque su reserva hidráulica ronda el 45% de su capacidad.

La evaporación y el mayor consumo por las temperaturas récord registradas en primavera -la más calurosa desde 1965- y las olas de calor durante el verano afectaron a los embalses de manera generalizada. También lo hicieron las pocas precipitaciones que cayeron este año, todas en forma de lluvia torrencial originando riadas con desembocadura al mar que sólo sirvieron para causar daños en infraestructuras. Igualmente, los incendios podrían haber influido de forma indirecta en la sequía, pues la falta de vegetación hace que un terreno se comporte como una piedra e impermeabilice parte del agua que cae.

El futuro se presenta poco esperanzador. Según las estimaciones meteorológicas, el mes de octubre se prevé seco y caluroso y, según la Aemet, las lluvias de otoño no permitirán suplir la escasez acumulada en casi toda España. Ante este escenario, la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha reconocido esta semana en el Senado que, de mantenerse la situación actual, "probablemente" habrá que limitar el uso del agua a partir de 2018, aunque ha garantizado que el abastecimiento de momento está asegurado "hasta final de año". Sin embargo, las restricciones han llegado a las cosechas de regadío de medio país -perdiendo hasta el 70% de lo sembrado- y a algunos de los pequeños núcleos rurales de Galicia, donde se abastecen con camiones cisterna.

La falta de lluvias también ha ocasionado que aumenten los gases de efecto invernadero. La electricidad que no se produce en las centrales hidroeléctricas con el agua embalsada se está supliendo principalmente quemando carbón y gas, lo que ha disparado las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 36,4 por ciento en lo que va de año respecto al mismo periodo de 2016. El elevado grado de contaminación que provoca, muy presente en las grandes urbes, multiplica los casos de alergias y de insuficiencia respiratoria de los ciudadanos debido al aire de muy baja calidad que genera. Por esta razón, en ciudades como Madrid ya se han tomado precauciones contra la polución, por ejemplo, restringir el tráfico.

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