14 de noviembre de 2019, 5:21:49
Mundo

ELECCIONES


Cuba honra a Fidel Castro, en severa recesión y antes de elegir al relevo de Raúl

M. Jones

La isla caribeña convive con la incertidumbre en la vigilia de los comicios que nombrarán al sucesor de los Castro.


Cuba vive días históricos. La isla caribeña, con más de ocho millones de ciudadanos llamados a votar, elegirá este domingo a sus representantes en unas elecciones regionales que abren el proceso electoral que desembocará en el relevo de Raúl Castro como presidente del país. Justo un día después de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Fidel Castro, una efeméride celebrada con pompa en La Habana este sábado.

Los comicios "serán el mejor regalo del pueblo cubano al comandante", se explica desde un régimen que no ha permitido que fructificase el intento de la oposición de participar, con sus candidatos independientes postulados. "Será el momento de confirmar que a Cuba nadie le puede imponer la soberanía ni los derechos a los que aspiramos, la cultura que vamos a defender, la identidad y sobre todo los principios", proclamó el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, durante esta semana.

La población está llamada a elegir entre 27.221 candidatos para ser delegados a las asambleas municipales del poder popular -similar a la jurisdicción del concejal español-, siendo el 35% de los aspirantes mujeres y el 19% jóvenes. Pero lo que ha generado las críticas exteriores (e interiores), es la denegación de la participación opositora. Y es que en estas regionales, casi de forma pionera, se habían presentado algunos grupos de la oposición, unidos bajo la plataforma ciudadana #Otro18. El recambio generacional venidero es el encuadre perfecto para que candidatos independientes entren en las normas del régmien cubano para sembrar un seguimiento.

La ley electoral cubana, que sólo permite las candidaturas de personas no vinculadas al Partido Comunista de Cuba en el nivel municipal, dicta que los aspirantes deben postularse de manera independiente, ya que otro partidos políticos son ilegales. Por ello, se postularon 182 candidatos independientes en las asambleas de nominación, lugar político donde los vecinos de cada barrio votan a los representantes que concurrirán en los comicios. Pero ninguno pasó los filtros para afianzar la alternativa desde dentro.

Al tiempo que la presidenta de la Comisión Electoral Nacional, Alina Balseiro, explica en la televisión estatal que "será una fiesta de la democracia en Cuba; será una nueva victoria de la Revolución", #Otro18 denuncia que sus candidatos han sufrido "hostigamiento" y "violaciones de la ley electoral". Todo ello, exponen, ha impedido que sus aspirantes logren salir nominados (en las asambleas celebradas entre septiembre y noviembre de 2017).

"Algunos fueron retenidos para no poder acudir a las asambleas de nominación, a otros las autoridades municipales no les avisaron del día de la asamblea, e incluso tampoco a sus vecinos más cercanos para que no se enteraran por otras vías", arguyen fuentes de la plataforma opositora. Desde dicha asociación también se ha denunciado la coacción policial a algunas asambleas vecinales, el fraude electoral en algunas regionesen las que salió un candidato independientes pero su nombre fue borrado del acta, y la inhabilitación política de cinco aspirantes de #Otro18, "ganadores seguros", a los que se les implicó con delitos "prefabricados" en medio del proceso de selección.

"Hemos actuado desde la ley y respetando la ley. Han sido las autoridades cubanas las que han violado sus propias leyes para impedir que otras voces entren en el juego político", se demanda desde la plataforma. Pero este no es el único problema que enfrenta un régimen que parece que cederá el mando a Díaz-Canel, de 57 años -cuando Raúl Castro, de 86 años, lo deje en febrero de 2018-.

Mientras que se plantea la fecha de las elecciones provinciales y generales -los delegados municipales elegidos este domingo serán los candidatos de esos comicios regionales y nacionales-, la isla padece lo que asoma como su segundo año encadenado de recesión. La agencia de calificación Moody’s ha publicado que Cuba sufrirá la contracción de su PIB de un 0,5%, tras la reducción del 0,9% de 2016.

Según desarrolla el análisis de la agencia, la dirección política y cúpula del Gobierno no está pudiendo lidiar con algunos aspectos que están lastrando sus cálculos. El estancamiento del deshielo, promulgado por Obama y cortado por Trump, con Estados Unidos, los cataclismos climáticos que han asolado al Caribe y han generado un gran gasto en la reparación de infraestructuras y la incertidumbre consiguiente al aborto de las medidas destinadas a aliviar su embargo económico se han acumulado para dificultar el presente y el futuro próximo de una Asamblea Nacional del Poder Popular que nombrará pronto, en su parlamento unicameral, al sucesor de los Castro.

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