28 de enero de 2020, 21:39:49
Mundo

TRAS LOS ASESINATOS EN UNA ZONA PORTUARIA DE ROMA


Italia promete dureza contra la mafia y Berlusconi vuelve a la política

M. Jones

El que fuera primer ministro considera "un deber" entrar en la campaña electoral.


Muchos ciudadanos italianos no considerarán una coincidencia el regreso de Silvio Berlusconi a la primera línea política cuando arrecia la presión social contra la mafia. Es moneda común a lo largo y ancho del país trasnsalpino las sospechas que ligan al que fuera primer ministro de la república con algunos mandos de las corporaciones mafiosas que han "trabajado" en el Bel Paese desde tiempos ancestrales. Pero sólo son habladurían muy extendidas. Lo que es una realidad es que el regreso de Berlusconi, ahora, es interpretado como un reclamo de atención en el día en que el Gobierno ha anunciado "dureza" contra la mafia que opera en Ostia, Roma.

"No podemos consentir que el litoral de la capital del país sea condicionado por las mafias. Por nuestra parte, la liberación de Ostia de la mafia será irrenunciable", ha declarado en esta jornada el ministro de Interior Marco Minniti. Lo hizo en declaraciones a los medios desde la ciudad de Bari, al sur. En esa alocuación ha asegurado que "en los retos más complicados se demuestra la fuerza del Estado" y expuesto que "lo que ocurre en Ostia "no es tolerable en una democracia". "Seremos duros e intransigentes", ha proclamado.

Este es el último capítulo de un relato con tintes criminales que lleva décadas manejándose en el litoral de Roma. Ostia tiene 84.000 habitantes y hace no mucho ha elegido a nuevos representantes políticos, tras estar dos años intervenida su administración debido a la constatación de la infiltración en la infraestructura regional de mafiosos. El problema es que la actividad de la mafia, latente, se ha desnudado explícita en los últimos meses. Con lucha de clanes incluida.

El pasado viernes unos desconocidos se colaron en la cocina de una pizzería y, como si de un aviso se tratara, dispararon en las piernas al dueño del local y al pizzero. El cocinero precenería a la familia Fasciani, vinculada a la mafia, y emparentado con clanes sicilianos, según expertos. Los heridos fueron interrogados en el hospital pero la ley del silencio frenó a las pesquisas. Además, en esta madrugada se registraron cinco disparos en la puerta de la casa del jefe de uno de los clanes con más fuerza en Ostia, los Spada.

Y es bien recordado por todo el planeta el encuadre, ocurrido el 7 de noviembre, en el que un periodista de la televisión pública recibió un cabezazo de Roberto Spada, cuando el plumilla le cuestionaba por el apoyo de la familia mafiosa al partido de ultraderecha CasaPound en las mencionadas elecciones que desembocaron en intervención del Estado.

Il Messagero, diario romano, aclara este domingo que los ajustes dee cuentas por el tráfico de drogas estarían detrás de la batalla de clanes. Y la alcaldesa de la bella urbe italiana, Virginia Raggi, del populista Movimiento Cinco Estrellas, ha explicado en una entrevista concedida a Sky que se reunirá en la semana entrante con el comité porvincial para la seguridad pública. Tratará la edil de esclarecer la crisis de seguridad que vive Ostia. No descarta el despliegue del Ejército en la zona: "Creo que es necesario que todas las fuerzas del orden y, si hace falta también el Ejército, se presenten a custodiar un municipio de Roma que es tan grande como media ciudad y donde parece que la guerra entre clanes esté comenzando de nuevo".

Y, en pararlelo, Silvio Berlusconi ha anunciado que hará campaña por la formación conservadora Forza Italia. Con la dimensión de atención que eso conlleva en su país. "Siento el deber preciso de entrar en política para que el país no acabe en una situación grave y peligrosa. Lo haré con las fuerzas de quien tiene más de 70 años (81) pero se siente joven, intelectual y físicamente. Me siento como si tuviera 40 años", ha manifestado.

Berlusconi ha prometido que a partir de enero de 2018 visitará todas las provincias italianas, aunque esté pendiente del fallo del Tribunal de Estrasburgo sobre la inhabilitación que le fue impuesta para ocupar un cargo público hasta 2019, debido a la sentencia que le declaró culpable por fraude fiscal. El magnate, acusado incluso de forzar varias veces su regreso a la política para evitar que la Justicia diera cuenta de sus desmanes, considera que "la izquierda ya no es una alternativa" de cara a las elecciones generales del 2018. "Sólo hablan de guerras y conflictos entre ellos" tras cinco años en el Gobierno, ha explicado.

El problema que entrevé el tres veces primer ministro es que los pronósticos que dan como favorito al Movimiento Cinco Estrellas, antisistema, se hagan realidad. Por ello considera una necesidad del país su regreso a los micrófonos y no ha tardado en atacar al candidato populista Luigi di Maio, al que retrató como inexperto: "Solo ha trabajado como agente de seguridad en el estadio San Paolo para ver gratis los partidos del Nápoles".

En frente tendrá la maniobra de Matteo Renzi, que quiere regresar al Ejecutivo desde su Partido Demócrata y después de dimitir en diciembre de 2016 tras fracasar en su intento de reformar la Constitución. "Si no miramos al pasado no podemos ser honestos ante el futuro. Perdimos la apuesta pero lo volvería a hacer mañana mismo. Estamos aquí más fuertes que antes", manifestó un candidato que sentenció que "nosotros hemos aumentado los puestos de trabajo, Berlusconi la prima de riesgo y Di Maio sus seguidores en las redes sociales".

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