19 de julio de 2019, 20:32:55
Sociedad

SALUD


El primer exoesqueleto pediátrico del mundo está en un hospital de Barcelona

EL IMPARCIAL/Agencias


El hospital maternoinfantil de Sant Joan de Déu (Barcelona) será el primer centro en el que use el exoesqueleto desarrollado por investigadores españoles que se ha convertido en el primer sistema capaz de ayudar a caminar a niños con atrofia muscular espinal. El objetivo es mejorar la calidad de vida de estos pacientes y retrasar las complicaciones derivadas de la pérdida de fuerza y movilidad, como la osteoporosis.

La atrofia muscular espinal es la segunda enfermedad neuromuscular más frecuente en la infancia, con una incidencia de uno por cada 10.000 bebés nacidos, y no tiene cura, por lo que los tratamientos se centran en retrasar la aparición de complicaciones. Se estima que existen en España 1.500 familias afectadas, algunas de las cuales tienen más de un hijo afectado.

Durante un año, los pequeños seleccionados realizarán tres entrenamientos semanales de una hora, consistentes en caminar usando el exoesqueleto, y se controlarán varios parámetros para determinar si en ese tiempo ha mejorado la calidad de vida del paciente, cómo tolera su cuerpo el uso continuado de este aparato y si realmente se han frenado los efectos secundarios de la atrofia muscular.

El Sant Joan de Déu no será el único centro que contará con este robot pediátrico hasta otros siete hospitales podrían beneficiarse del mismo. El exoesqueleto pesa unos 12 kilos (que el paciente no siente) y está fabricado de aluminio y titanio. Desarrollado por Marsi Bionics, una extensión (spin-off) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la empresa de ingeniería, fabricación e integración de sistemas complejos Escribano, incluye una serie de motores que imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar.

Como explica la cofundadora de Marsi Bionics, Elena García, el exoesqueleto es "un robot que se acopla al cuerpo del niño de tal manera que hay una interacción entre la persona y el robot. Es lo que se dice una interacción perfecta: la persona pone lo cognitivo y el robot lo motor". Además, ha subrayado que la concreción de este exoesqueleto es fruto de un trabajo de años que ha supuesto una inversión millonaria. El coste de fabricación por unidad asciende a unos 30.000 euros.

Asimismo, ha detallado que la incorporación de Escribano ha sido clave para que el prototipo del exoesqueleto se pueda comercializar. Así, el objetivo es que en el futuro haya un exoesqueleto para cada enfermedad que lo pueda requerir.

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