22 de noviembre de 2019, 3:43:29
Sociedad

MÁS BORRASCAS COMO LAS DE 'ANA'


¿Correrá España la misma suerte que California con la sequía?

Sara Cabrero

Fue en el cuarto año de sequía cuando el gobernador de California, Jerry Brown, impuso por primera vez en la historia del estado una serie de restricciones de carácter obligatorio para frenar el descenso del nivel de agua de los embalses. Sin embargo, fueron meses de precipitaciones sin precedentes los que pusieron fin a la escasez de recursos hídricos.


La sequía se instaló en España en 2014. Sin embargo, la gravedad de la situación durante este año ha activado todas las alarmas. Las reservas hidráulicas han alcanzado datos que no se registraban desde 1990. La situación, aunque todavía crítica, cambió el lunes. El paso de la borrasca 'Ana' contribuyó a que los embalses aumentaran su capacidad por primera vez en ocho meses hasta situarse en un 36,51%.

No obstante, continúa la alerta. Actualmente, el agua embalsada en España se encuentra un 28,62% por debajo de los niveles del año pasado y las restricciones, sin peligrar aún el consumo, han llegado incluso a zonas del norte de la península y amenazan con extenderse por toda la geografía el próximo año.

En la misma encrucijada se encontraba hasta abril California (Estados Unidos). La sequía se instaló en este estado en el año 2012, pero no fue hasta el cuarto, en abril de 2015, cuando su gobernador, Jerry Brown, establecía una serie de restricciones para reducir el consumo un 25% antes de 2016.

Era la primera vez en la historia de California que se implantaban limitaciones al abastecimiento de agua de carácter obligatorio. Entre las medidas, sanciones de hasta 500 dólares diarios por incumplir la nueva ley, que prohibía regar después de haber llovido; lavar las aceras, coches y entradas a garajes con agua potable; obligaba a reemplazar las superficies de jardines por plantas de clima desértico como los cactus o a restringir el uso del agua en amplias extensiones de césped como campos de golf y campus universitarios. Igualmente, el gobierno californiano dio una pequeña ayuda a todos aquellos vecinos que cambiaron sus electrodomésticos viejos por modelos que ahorraban más agua.

Meses más tarde de que entrasen en vigor, el escenario continuaba siendo devastador. Algunas zonas como el condado de Tulare perdieron por completo todas sus fuentes de agua y los vecinos, en su mayoría gente humilde del campo, tuvieron que recurrir a agua embotellada durante meses.

La capacidad del Lago Oroville (California) se redujo hasta el 32% por la sequía.

En enero de 2016, las presas estaban por debajo del 30% de su capacidad y las que más agua registraban se encontraban a la mitad de lo que se considera la media. En su punto más alto, cerca del 60% del estado se hallaba en condiciones de sequía severa, con más de 27 millones de personas viviendo en el área afectada, cuando su población apenas supera los 39 millones.

Además, al igual que ha sucedido este año en España, los agricultores perdieron numerosas hectáreas de cosecha y la tierra, árida en campos y bosques, facilitó la propagación de incendios, en muchos casos mortíferos.

Sin embargo, aunque las restricciones sirvieron para aminorar la marcha de este desastre, la única solución para frenarlo definitivamente fue un invierno con precipitaciones sin precedentes. El más lluvioso jamás registrado. Las lluvias comenzaron en octubre de 2016 y no cesaron hasta marzo, causando incluso fuertes inundaciones.

En cualquier caso, nadie asegura que California pueda librarse de una futura sequía y, por ello, muchas de las medidas obligatorias aún permanecen vigentes por precaución. De hecho, los efectos aún persisten y un claro ejemplo es la voracidad del incendio aún activo en el sur del estado.

En España, las últimas precipitaciones por la borrasca 'Ana' aliviaron la gravedad de la situación. No obstante, los datos mantienen 2017 como el año con menos agua embalsada desde los '90. Por esta misma razón, es necesario llevar a cabo medias de prevención así como mejorar la planificación. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, después de tres años de sequía, ha pedido a "todos y cada uno" de los ciudadanos un compromiso con la gestión del agua y un uso "más eficiente, más riguroso y más solidario" antes de que los cortes en el suministro sean una realidad.

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