21 de julio de 2019, 16:52:37
Mundo

UNIÓN EUROPEA


Fractura explícita en la UE: solidaridad o acabar con las cuotas de refugiados

EL IMPARCIAL

La cumbre de los líderes continentales ha evidenciado una división en torno a este asunto.


Más de dos horas ha durado el debate "sobrio" y "franco" que mantuvieron este jueves los líderes de la Unión Europea sobre la gestión de la crisis de refugiados. En torno al presente y al futuro de la estrategia común. Y es que en dicha cumbre no se ha hecho otra cosa que remarcar las diferencias entre las naciones participantes de la unión. El tema es delicado y los diferentes vientos ideológicos que gobiernan en cada país genera disensos.

Según han filtrado fuentes comunitarias, la reunión de los interlocutores continentales no supuso una novedad. Los países "no aportaron nuevos elementos" sobre sus posiciones, "ya claras", pero recalcaron su anhelo de reformar el sistema de asilo, poniendo como plazo máximo junio de 2018. Y lo cierto es que lo escenificado en esa jornada no es más que la continuación del enfrentamiento que mantuvieron el pasado martes el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y la Comisión Europea.

Tusk cuestionó el mantenimiento del sistema de cuotas obligatorias para acoger a refugiados. Las calificó de ineficientes. Este jueves ha matizado que quería singificar que la reubicación "no ha hecho nada para reducir el número de inmigrantes ilegales que llegan a Europa". Apostilló el político polaco que desde septiembre de 2015 han sido reubicadas en la UE 32.000 personas mientras que más de dos millones solicitaban asilo.

Tusk asestaba un golpe a la legitimidad de la Comisión Europea, que sí apuesta por el mencionado sistema y ha desglosado su intención destacando que pretendía generar un debate sobre la reforma del Sistema Europeo Común de Asilo para que el protocolo de actuación y sus compromisos no sirvieran como "excusa para que los países no implementen sus obligaciones legales existentes". Pues bien, ha dado fruto su estrategia y el debate ha arribado.

Angela Merkel, a su llegada a la cumbre, exigió solidaridad a los Estados miembros de la unión, no sólo en "el ordenamiento y gestión" de los flujos migratorios, sino también entre los Estados del bloque. La canciller alineó su opinión con la de Emmanuel Macron, que manifestó la obligación de los países de respetar los cuotas ya aprobadas para reubicar refugiados y criticó el "bloqueo excesivo" que están aplicando los países del Este.

Ahondó en esa postura, de forma vehemente, el canciller de Austria, Christian Kern. "Es incomprensible para nosotros, pues la Unión Europea consiste en que aprovechamos juntos las ventajas y nos repartamos la carga. No puede ser que uno no colabore cuando no le gusta la carga, la cooperación conjunta no puede funcionar así". El mandatario centroeuropeo negó, con rotundidad, que la reubicación de refugiados mediante cuotas sea ineficaz y divida a los socios.

Pero voces provenientes de Visegrado (Hungría, Eslovaquia, Chequia y Polonia) confirmaron que están con Tusk después de haber charlado con Jean-Claude Juncker, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni. "Rechazamos absolutamente la idea de las cuotas porque creemos que no funcionan, son ineficaces", remarcó el primer ministro eslovaco, Robert Fico, para, acontinuación, declarar que no existe "un derecho humano para viajar a la UE".

Antonio Tajani, el presidente del Parlamento Europeo, por su parte, consideró la posibilidad de que la reforma se aadoptada por medio de "una mayoría amplia" sin "pretender la unanimidad". Al tiempo, Juncker declaró que los países han de "examinar las propuestas" de la CE "que están en la mesa" y, en caso de no llegar a un acuerdo "por consenso, no se excluye" aprobar la reforma por mayoría. Todo ello parecería completar una enmienda abrupta al acuerdo que los Veinticho alcanzaron en septiembre de 2015, Entonces, se comprometieron a reubicar a 160.000 solicitantes de asilo desde Grecia e Italia en 24 meses. Ya en aquella época sin el apoyo de los países del Este, como Polonia, Hungría y la República Checa.

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