18 de agosto de 2019, 16:59:50
Nacional

SE PREVÉ UN EMPATE TÉCNICO ENTRE SOBERANISTAS Y CONSTITUCIONALISTAS


Cinco millones y medio de catalanes deciden este jueves su futuro

EL IMPARCIAL/Efe

Más de 17.000 agentes velan por la seguridad en los colegios, mientras que el CNI se encarga de vigilar las redes sociales.


Un total de 5.554.395 catalanes están llamados a votar este jueves en unas elecciones de carácter excepcional, las primeras convocadas por el Gobierno del Estado en aplicación del artículo 155 de la Constitución, tras el cese del Govern de Carles Puigdemont por la declaración de independencia en el Parlament.

Ha sido, sin duda, la campaña electoral más atípica, no sólo porque nada más arrancar, el 5 de diciembre, coincidiese con el Puente de la Constitución, ni porque la fecha de las elecciones haya caído por vez primera en un día laborable entre semana, sino por el contexto de polarización y tensión en el que se ha desarrollado.

Las consecuencias de la jornada del 1-O han marcado de principio a fin una campaña en la que el independentismo, que en esta ocasión se presenta con tres listas separadas -Junts per Catalunya (JxCat), ERC y CUP-, puede perder, según los sondeos, la mayoría absoluta que logró en los comicios del 27 de septiembre de 2015, frente a un bloque constitucionalista al alza, lo que abriría la puerta a nuevas sumas.

Los acontecimientos del 1-O, los encarcelamientos de dirigentes soberanistas y el traslado de Carles Puigdemont y una parte de sus consejeros cesados a Bélgica han monopolizado prácticamente los ejes de la campaña en todas las candidaturas, que a duras penas han podido dar visibilidad a sus propuestas sociales y de otro tipo.

El debate sobre el "procés", que ya capitalizó la atención en las elecciones de 2015, ha vuelto a centrar los mensajes de los candidatos, unos -JxCat, ERC y CUP- para reivindicar el camino hacia la "república catalana" y denunciar la "represión" del Estado, otros -Ciudadanos, PSC y PPC- para reclamar el fin del proceso soberanista al constatar que lleva a Cataluña al "precipicio", y algunos -los comunes- para matizar a uno y otro bloque. Tanto JxCat como ERC han tenido que adaptar sus actos de campaña a las ausencias de algunos de sus principales candidatos, bien porque se encuentran presos bien porque siguen en Bélgica.

El presidente de la Generalidad destituido, Carles Puigdemont, que encabeza la candidatura de JxCat, ha acabado estando omnipresente en los actos electorales de su lista (a pesar de encontrarse "exiliado" en Bruselas), a través de mensajes grabados en vídeo o mediante intervenciones por videoconferencia, que los asistentes a los mítines podían ver en pantallas gigantes. No han podido hacer lo mismo los números 2 y 7 de JxCat por Barcelona, Jordi Sànchez y Joaquim Forn, a quienes el Tribunal Supremo denegó el permiso para salir en libertad y hacer campaña.

Tampoco el vicepresidente del Govern cesado, Oriol Junqueras, en la cárcel desde el 2 de noviembre, ha podido hacer campaña para la lista que lidera, la de ERC, que ha dado todo el protagonismo a la número dos, Marta Rovira, a los excarcelados Raül Romeva y Carles Mundó y a la aún presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

En el flanco opuesto, el cabeza de lista del PPC, Xavier García Albiol, ha contado durante varios días de campaña con el apoyo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y otras caras conocidas del PP como su secretaria general, María Dolores de Cospedal.

También el candidato del PSC a la Presidencia de la Generalidad, Miquel Iceta, ha recibido el apoyo en varios mítines del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, así como del expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell y de otras figuras socialistas, como el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos.

Ciudadanos, por su parte, ha basado su campaña en potenciar el perfil de su presidenciable, Inés Arrimadas, que se ha visto arropada a menudo por el presidente del partido, Albert Rivera, y que ha llegado a compartir escenario en un acto con el ex primer ministro socialista francés Manuel Valls y el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

El cabeza de lista de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, ha contado en algunos actos con el apoyo del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Quien menos protagonismo ha acaparado ha sido el número uno de la lista de la CUP, Carles Riera, que ha cedido espacio a otros miembros de su candidatura y a exdiputados de su formación, además de las intervenciones del exlíder de Podem Albano Dante Fachin, que ha frecuentado actos de los anticapitalistas y alguno de ERC.

Blindaje a las elecciones

Otra de las notas distintivas y peculiares de los comicios es la seguridad. Más de 17.000 policías se han desplegado con motivo de los comicios. Los Mossos d'Esquadra han aumentado hasta los 12.321 efectivos su dispositivo -frente a los 8.100 de 2015-, y cada patrulla establece una presencia permanente en los colegios electorales.

Así lo han anunciaba el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, y el secretario técnico del Ministerio de Interior, Juan Antonio Puigserver, que han detallado que en la jornada de mañana los Mossos, que en 2015 desplegaron a 8.100 agentes,cuentan con la colaboración de 1.834 policías locales y 104 vigilantes de seguridad, lo que supone un total de 14.259 efectivos.

El dispositivo de seguridad se ha diseñado para garantizar la votación en 2.680 locales electorales, ubicados en los 947 municipios catalanes, con 8.247 mesas electorales: 5.885 en Barcelona, 825 en Girona, 534 en Lleida y 1.003 en Tarragona, gestionadas por 24.741 miembros titulares y 49.482 suplentes y 3.889 representantes de la administración.

Los ciberataques y la difusión de noticias falsas en redes (fake news) son otras de las preocupaciones de las instituciones. Por ello esta vez se ha diseñado un dispositivo específico para cubrir el evento y garantizar tanto el correcto recuento de los votos como el control del tráfico en redes para, por ejemplo, evitar el uso de bots.

No obstante, fuentes del CNI han aclarado que el riesgo de ciberataques es prácticamente nulo durante el proceso, ya que se realiza de forma tradicional y analógica, con papel y lápiz. El problema y la principal amenaza puede surgir en el recuento provisional, del que se encarga la empresa Indra. Será en esa fase cuando el Centro Criptológico Nacional (dependiente del CNI) se encargará de supervisarlo y tratará de evitar ciberataques a las webs con los resultados provisionales. Publicar datos falsos podría provocar una pérdida de credibilidad ante el anuncio de los verdaderos.

El CCN ha preparado respuestas ante diferentes escenarios en los que podrían alterarse los resultados, que van desde un ataque de denegación de servicio (DNS) a la centralita telefónica digital desde la que se irán comunicando los datos tanto a la Junta Electoral como al sistema de procesado de datos provisionales, hasta la clonación de la web de modo que haya dos idénticas, una con los resultados verdaderos y otra con datos falsos.

También se ha previsto afrontar la desinformación en las redes sociales, donde se podrían promover resultados falsos o publicitar páginas web de resultados electorales creadas para desinformar con los "bots" (programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas a través de internet).

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