28 de enero de 2020, 15:54:58
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Premier League. Inglaterra se escandaliza ante la discusión entre Mourinho y Conte

M. Jones

Los dos entrenadores han terminado por lanzarse insultos desde las salas de prensa.


Que Antonio Conte y Jose Mourinho no se gustan es algo que se viene confirmando desde que el técnico luso estuviera entrenando y ganando en el Inter de Milán. Su rivalidad deportiva ha resultado siempre excitante para el aficionado y el analista, ya que sus planteamientos, salvando matices troncales, resultan parecidos, tanto en la gestión del vestuario, como en la emisión de mensajes contundentes y la creación de 'enemigos' para fortalecer la unión en el grupo de futbolistas al que van a sacar todo el jugo.

Tácticamente han sido parangonados de manera persistente, si bien el italiano goza ahora de mayor éxito que el luso. Los dos disfrutan de la personalidad e inteligencia suficientes como para construir un proyecto ganador partiendo de las ruinas de un aristócrata y padecen el exceso de orgullo que les termina por provocar enemistades y lealtades fieles con sus pupilos hasta que finalmente esos lazos y fracturas les sacan de los banquillos. Eso sí, normalmente, con títulos y estadísticas que refutan su valía.

Pues bien, desde que Conte aterrizara en Inglaterra para ganar la Premier League del pasado curso -sin titubeos-, se ha refrescado ese combate y rivalidad dialécticos. Y en este curso en el que los dos equipos que entrenan ya sólo pueden competir por la segunda plaza y rascar algo en Liga de Campeones -lo cual significa un fracaso: despedirse del título doméstico en enero no tiene otro nombre en el balompié británico- la temperatura de los enfrentamientos de sus combinados es palpable.

Y es que, aunque el momento más agrio para la Federación inglesa de fútbol y para toda la comunidad balompédica inglesa haya sido la trifulca, con agresión incluida, vivida en el túnel de vestuarios de Old Trafford después del último derbi de Manchester, el cruce de acusaciones e insultos que han protagonizado Mourinho y Conte en los últimos días tiene complicado encontrar un episodio lamentable que pueda arrebatarle el podio en esta desagradable lista extra(o anti)deportiva.

La cima del desagravio mutuo arrancó este jueves, cuando el director del United explicó, ante los rumores de un abandono del cargo por la inercia irregular que vienen manteniendo sus proyectos en su presente y pasado cercano, que "mi deseo es quedarme hasta el final de mi contrato". "Si voy a firmar uno nuevo o no depende del club, pero mi compromiso es total y hubo noticias diciendo que me quería ir este verano. Eso es basura y me afectaron porque lo peor que puede hacer alguien es poner en duda mi profesionalismo y mi dedicación al club, a mi trabajo y a mis jugadores. No trataban sobre si soy un mal entrenador, si estoy consiguiendo malos resultados o cometí un error en un partido", avanzó.

Y, como es costumbre, dejó espacio para el ataque a sus homólogos. En este caso el dardo les cayó a Klopp y Conte. "¿Que no me comporte como un payaso en la línea de banda significa que he perdido mi pasión?" Prefiero hacer lo que hago, es mejor para mi equipo y para mí mismo", sentenció el técnico de los red devils. Una alusión directa a los entrenadores anteriomente citados, ya que son destacados por su efusividad en el ejercicio de su labor sobre el verde.

En consecuencia, Conte, que siempre ha saltado a cada provocación con dureza y aspereza, ya fuera un periodista o un entrenador el que le ponía en tela de juicio, utilizó el micrófono para responder a la afrenta a las primeras de cambio. "Él (Mourinho) estaba hablando sobre él mismo en el pasado. Creo que cuando alguien olvida lo que dijo en el pasado o su comportamiento...no sé cómo se dice demencia senil en inglés. ¿Cómo se dice demencia senil en inglés?", arguyó.

En efecto, Mou ha sido uno de los entrenadores que con más frenesí han celebrado los goles en estadios oponentes. Pero de ahí a afirmar públicamente que padece demencia senil hay un trecho. O así lo entiende la crítica. Y el estratega transalpino metió el dedo en la herida de su homólogo, que fue despedido del Chelsea, club en el que triunfo el pasado año: "Todavía sigue mirando a hacia aquí, a pesar de que hace tiempo que se marchó".

Y Mourinho ha escritó el último capítulo en otra comparecencia de prensa volcánica. "No necesito que el entrenador del Chelsea diga que cometí errores en el pasado y que los cometeré en el futuro, pero de lo que nunca me podrán acusar es de haber de amañado partidos", contraatacó, incidiendo en el punto débil de Conte: la sanción que le fue impuesta por estar relaconado con el amaño de dos partidos cuando entrenaba al Siena. Estuvo 10 meses inhabilitado.

Por último, el portugués quiso contextualizar y restar peso a sus palabras sobre hacer el "payaso". "Controlo mis emociones mejor ahora. Celebré goles corriendo 50 metros, tirándome de rodillas o saltando con los fans. No estoy libre de eso, especialmente cuando metimos goles ganadores en un momento específico. No soy libre de haber perdido el control en esos momentos. Lo que quería decir es que ahora me controlo más, pero eso no significa que mi pasión no sea la misma. Fue una mala pregunta y obviamente hubo una respuesta fuerte. No le culpo", aclaró.

Pero, acto y seguido, volvió a pasar factura: "La única manera de acabar con esta historia es admitir que cometí errores en el pasado y sí, ahora hago menos, pero todavía haré alguno. Lo que nunca me ha pasado y nunca me pasara es ser suspendido por amañar partidos. Nunca me ha pasado y nunca me pasará".

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