24 de agosto de 2019, 18:02:22
Nacional

NO HA ENTRADO A VALORAR LA LABOR DE PUIGDEMONT


Mas, marginado en su propio partido, abandona la política

EL IMPARCIAL/Efe

El expresident renuncia a la presidencia del PDeCAT.


El expresidente de la Generalidad, Artur Mas, ha decidido renunciar a la presidencia del PDeCAT para afrontar con más tranquilidad la defensa de sus causas judiciales y para facilitar un impulso del partido en su operación de "ensanchamiento" tras la experiencia positiva de Junts per Catalunya (JxCat).

"Mi decisión es dimitir como presidente del PDeCat", ha comenzado Mas, quien prosigue su lenta retirada de la primera (ya de la segunda) línea política: "Doy otro paso al lado. Hace dos años di el primero, cuando dejé la presidencia de la Generalidad y propuse a Carles Puigdemont", ha señalado.

En la rueda de prensa que ha ofrecido desde las 18.30 horas, el propio Mas, junto a la vicepresidenta de la formación, Neus Munté, la coordinadora general, Marta Pascal, y el coordinador organizativo, David Bonvehí; ha confirmado que lo tenía hablado con la dirección de su partido desde el pasado verano y que quería hacer el anuncio la primera semana de noviembre, aunque finalmente se ha retrasado hasta hoy, tras la declaración unilateral de independencia, el cese del Govern, las elecciones del 21 de diciembre y las fiestas navideñas.

Mas ha apuntado dos razones que le llevan a tomar la decisión porque quiere facilitar que pueda haber un impulso a la nueva operación de "ensanchamiento" de su partido tras la experiencia de Junts per Catalunya capitaneada por Carles Puigdemont, candidatura que contra pronóstico superó a ERC el pasado 21-D y que, desde la formación heredera de CDC, no descartan repetir en futuras elecciones. "Los buenos resultados de JxCat el 21-D abren una posibilidad para ensanchar la base del partido en los próximos meses y esta nueva etapa requiere de nuevos líderes", ha explicado Mas, quien no quiere que "su presidencia suponga freno alguno" a esa dinámica.

Además, el expresidente catalán, ya condenado por el 9-N, abandona porque quiere y necesita más tiempo para afrontar las nuevas causas judiciales derivadas de los últimos sucesos en el proceso soberanista. Mas está en el punto de mira del juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que instruye la causa por rebelión contra el Govern cesado por el proceso soberanista, especialmente después de que un informe de la Guardia Civil lo situara en el "sanedrín" político que planificó la hoja de ruta hacia la independencia.

En un auto del pasado 22 de diciembre, Llarena acordó ampliar su investigación por rebelión al expresidente de la Generalidad Artur Mas, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y la portavoz parlamentaria de la CUP Anna Gabriel, entre otros. El magistrado sospecha que figuran entre el núcleo de políticos y cargos de las entidades soberanistas que dirigieron y coordinaron la hoja de ruta hacia la independencia.

El juez del Supremo lo citará a declarar próximamente como investigado en la causa por rebelión. Mas ya cuenta con una condena -aún no firme- de dos años de inhabilitación por organizar la consulta independentista del 9N, pese a su suspensión por el Tribunal Constitucional (TC).

El proceso penal por el 9N derivó en un nuevo frente para Mas en el Tribunal de Cuentas, que el pasado mes de diciembre ordenó el embargo preventivo de la vivienda que el expresidente de la Generalidad puso para cubrir la fianza de 5,2 millones de euros impuesta por gastar dinero público en la consulta.

Asimismo, las fuentes consultadas por Efe descartan que la dimisión guarde relación con la estrategia del partido en la nueva legislatura, que se iniciará el próximo día 17 de enero con el pleno de constitución del Parlament. En todo caso, Mas renuncia a una semana vista de que se conozca la sentencia del caso del Palau de la Música, que afecta a CDC, y después de que ayer el propio Mas, en una reunión de partido, reclamara no repetir comicios y lograr un nuevo Govern estable para una legislatura larga, en lo que fue interpretado como un mensaje velado a Carles Puigdemont para forzarlo a dar estabilidad a la legislatura.

No hay mensaje para Puigdemont

El expresidente de la Generalidad asegura que su decisión no es en ningún caso un mensaje para el huido Puigdemont, a quien el mismo eligió como sucesor hace dos años: "No he insinuado una sola discrepancia (con el proyecto de Carles Puigdemont) en este tiempo, aunque pueda estar más o menos de acuerdo con algunas de sus decisiones", ha dicho el ya expresidente del PDeCat. Algo que, según ha garantizado, tampoco hará a partir de ahora, dejando manos libres al presidente de la Generalidad cesado para que tome las decisiones que considere oportunas desde Bruselas, en donde está huido de la justicia española.

Artur Mas ha dicho que "respetará" las decisiones que Puigdemont adopte, si bien ha rechazado opinar sobre si debe asumir la presidencia de forma telemática o debe regresar de Bruselas.

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