26 de abril de 2019, 18:07:51
Sociedad

ALIMENTACIÓN


Más de 3.500 productos tendrán menos azúcares, grasas y sal en tres años

EL IMPARCIAL/Efe

La reducción se llevará a cabo en alimentos de habitual consumo entre niños, jóvenes y familias.


España se encuentra entre los países de la Unión Europea con mayor índice de sobrepeso y obesidad. Ante unas cifras tan elevadas, el Ministerio de Sanidad junto con varios sectores de la alimentación ha elaborado un plan para reformular el aporte calórico de algunos productos.

Así, más de 3.500 alimentos de consumo habitual entre niños, jóvenes y familias como los derivados cárnicos, lácteos, bollería y aperitivos, entre otros, verán reducidos sus azúcares, grasas y sal en torno a un 10% en tres años.

El objetivo de este Plan de Colaboración es favorecer la salud de los ciudadanos y prevenir enfermedades. Para ello, se han comprometido los sectores de fabricación, distribución, catering, restauración y vending. En total, más de 500 empresas, que suponen casi el 100 por cien del sector agroalimentario.

El propósito es, por tanto, mejorar el contenido de estos nutrientes modificando alguno de sus componentes sin que conlleve un aumento del contenido energético, manteniendo así la seguridad alimentaria, sabor y textura para que los consumidores sigan aceptando el producto.

La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, ha explicado durante la presentación de esta medida que, además de ofrecer unos productos más saludables para la sociedad, la meta también es poder prevenir tres de las enfermedades crónicas que más afectan: la diabetes, las patologías cardiovasculares y el cáncer.

En cuanto a la reducción de los nutrientes acordados, en concreto de los azúcares añadidos será de un 10% en productos lácteos, derivados cárnicos, néctares de frutas, salsas, bebidas refrescantes de lima-limón, cereales de desayuno infantil chocolateados; de un 18% en mayonesa, un 5% en bollería, pastelería, galletas, helados infantiles a base de agua, pan especial envasado y salsa de kétchup.

En el caso de los productos lácteos habrá que sumarle entre un 3,5% y un 7,4% a productos como el flan de huevo, las natillas, o el yogur griego azucarado, entre otros.

El Plan también establece que algunos derivados cárnicos reduzcan un 16% la sal, y varios aperitivos salados y platos preparados lo hagan en un 10%; las patatas fritas, un 13,8%; las cremas de verduras, un 6,7%; y el kétchup, un 5%.

Algunos aperitivos salados reducirán un 10% las grasas saturadas, mientras que varias galletas y productos de bollería y pastelería, lo harán en un 5%, misma cantidad de grasas trans que disminuirán algunos derivados cárnicos.

Además de la cesta de la compra, las empresas de catering se han comprometido a hacer menús más saludables con lo que aumentarán los platos cocinados a la plancha, las carnes magras frente a otras, se reducirán los productos precocinados o fritos y ofrecerán más legumbres, pescados, verduras y fruta de temporada.

En cuanto a los establecimientos, como restaurantes, reducirán un 50% el contenido de azúcar en los sobres de monodosis y un 33 % de la sal envasada en ese mismo formato.

Las máquinas de vending han rubricado, asimismo, el adquirir solo productos reformulados, aumentar del 30 al 50% la oferta de alimentos equilibrados y reducir la dosis máxima de azúcar añadido en bebidas calientes un 15%.

Esta reformulación requerirá cierto tiempo ya que es un proceso complejo que implica a todos los departamentos de las empresas y afecta, entre otras especificaciones del producto, al etiquetado y al control de la calidad. Además, hay que tener en cuenta que la sustitución de productos mejorados en su composición se irá incorporando en la red comercial a medida que se reemplazan las existencias.
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