26 de septiembre de 2021, 18:03:12
Opinión

Y DIGO YO


Cs: algo estarán haciendo bien

Javier Cámara


La realidad de la encuestas sigue dando alegrías a Rivera y los suyos. ¡Oye, por algo será! Todos sabemos que los sondeos no son fiables al cien por cien y que tan solo indican o marcan tendencias, pero todos quisieran tener la evolución en las encuestas que está llevando Ciudadanos.

El último barómetro del CIS vuelve a subrayar el progreso de la formación naranja con respecto a otras formaciones que caen, se estancan o empiezan a mostrar signos de irrelevancia. La crisis catalana, y la gestión que de ella están haciendo, ha resultado decisiva para su impulso y para que un porcentaje nada desdeñable de la población entienda como coherente y equilibrada su posición en Barcelona y Madrid.

No parece importar que en Andalucía apoyen al PSOE y en Madrid al PP para entender que lo que está proponiendo se ajusta a las necesidades del lugar en el que se pacta sin obviar un sentido de Estado que muchos echan en falta en la formación que sustenta al Gobierno y la que lidera la oposición. ¡Algo estarán haciendo bien para que la gente les crea!

Lo cierto es que si además de que Rivera tiene éxito, sus oponentes fracasan, el resultado es del todo benévolo para Ciudadanos, que, a día de hoy, sube más de tres puntos mientras el PP se deja en el último estudio 1,7, el PSOE pierde más de uno y Podemos, aunque gana medio punto, se ha visto superado por la formación naranja, que ya es la tercera fuerza en intención de voto. Y lo notable de todo esto es que, como decíamos, la encuesta marca una tendencia en la que coinciden todos los estudios demoscópicos hasta el punto de que algunos hablan, incluso, de un empate técnico en intención directa de voto entre PP y Cs. Es decir, el poso que deja es que la tendencia se asienta y Rivera se afianza entre el famoso bipartidismo.

No se atisban mayorías absolutas y todo parece indicar que cualquier resultado electoral apunta a la obligada –y necesaria– negociación para unificar sensibilidades de cara a la formación de gobiernos. Lo que también será una constante son las campañas, más duras y vehementes entre partidos, no ya de similares tendencias ideológicas, sino entre los que ocupan teóricamente el mismo espacio político.

Obviamente, el PP deberá reforzarse y contraatacar, pero Rivera ya les ha dado la receta: “La mejor manera para que Rajoy calme su nerviosismo por las encuestas y por su fracaso en Cataluña es que cumpla los 150 puntos del acuerdo de investidura que firmó con Ciudadanos”. Solo así, desde luego, se le daría más estabilidad a un Gobierno al que ya se acusa de inacción.

Algo de caso debería de hacer el presidente del Gobierno a las continuas recomendaciones porque declaraciones como la de este martes de Correa, en las que acusa a Rajoy de “dar el OK” a la financiación irregular del PP, no ayudan a ningún contraataque ni a ningún intento de remontar nada. El calendario con todos los casos de corrupción que se le viene encima recomienda prudencia y hacer las cosas muy bien pensando, también, en el bolsillo del ciudadano cansado de ser el ‘paganini’ de la crisis económica.

Mientras, en la izquierda, donde también pesca Ciudadanos, la guerra entre PSOE y Unidos Podemos –aunque también pacten entre ellos cada vez que pueden en algunas ciudades o comunidades autónomas– por liderar tampoco será fácil. Además, tanto Sánchez como Iglesias deberán revisar su política de apoyos y pactos si quieren dar una idea de España que no se acerque a la independencia. Ser amigo de los que quieren separarse, se está viendo, no renta en las urnas para los partidos nacionales.

Los de Podemos, además, deberán de dejar de creerse los salvadores del mundo y hacer autocrítica sobre una gestión en esas ciudades importantes de las que les gusta presumir y que ha sido de dudosa eficiencia, por no decir absolutamente populista y demagógica. No permitir el egocentrismo de sus dirigentes es algo más difícil de gestionar. ¡Ellos verán cómo lo solucionan!

Dicho todo esto, Ciudadanos es, efectivamente, el partido que lo tiene más fácil. Solo ha de andarse con cuidado y no meter la pata de una forma notable para seguir alimentando la tendencia al alza. Solo su falta de experiencia de gobierno puede pasarle factura en algún sentido.

De momento, unos apuestan por reformar la Ley Electoral y otros no piensan tocarla. La forma de contar los votos tiene mucho qué decidir, como ya se ha visto en las últimas elecciones catalanas. Ni PP ni PSOE darán pasos en esa dirección porque en zonas urbanas de grandes ciudades, donde menos vale un voto, es donde más nuevos votantes consigue convencer Ciudadanos.

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