24 de marzo de 2019, 10:47:56
Opinion

LETRAS DESDE MEXICO


Trump, el oportunismo y el voto

Rafael Cardona


Prescindamos por un momento de los formalismos legales en torno de campañas, inter campañas y campañas abiertamente declaradas como tal como en realidad esta sucediendo en México.

Todo cuanto en este momento ocurre en torno de los partidos y sus elegidos, es una larga, compleja y en muchos momentos aburrida temporada electoral.

Las campañas parecen remendadas tiendas de campaña.

Y en medio de todo ese empeño persuasivo (eso y no otra cosa persiguen estas actividades auto promocionales; el convencimiento del electorado), aparece una novedad: un candidato cuyo mensaje, teóricamente es a los votantes, dirigido, con una linda dosis de audacia espontánea, a un señor ajeno a nuestro profeso y alejado del todo de nuestro país: Mr. Donald Trump, quien es utilizado como el villano ante el cual se puede ,mostrar patriotismo y gallardía en defensa de los “dreamers”, esos americanos a quienes la nueva política estadunidense no siquiera reconoce como suyos, descendientes de mexicanos a quinee México tampoco supo retener como suyos.

Son seres en un limbo. No los quieren donde están y su sueño no es venir aquí; su sueño es quedarse allá y ser estadunidenses con todos los derechos de los nacidos o nacionalizados para formar parte del Primer Mundo.

Pero, bueno, el caso en la campaña, es prenderse de cualquier recurso para llamar la atención y Don Ricardo Anaya (candadito de un impresentable frente de izquierdista y derechistas ajenos a sus orígenes y definiciones) a quien de todos modos muchos quieren meter en los escándalos inmobiliarios de sus familiares o sus fundaciones en Querétaro, de los cuales hablaremos otro día, se aparece en la televisión con la solemnidad de un profesor de Harvard y el acento de un latino esforzado en no parecer un latino, le endilga un discurso recomendatorio a don Trump, quien –dicen reportes del Cisen privado de esta columna_-, ha sufrido ataques de ansiedad por tan profundas palabras, al punto de estar al borde de abandonar su política antimexicana y olvidarse de sabotear el Daca y hasta de construir el muro.

El señor Anaya le dice a Trump, entre otras cosas comprensibles para millones de mexicanos por la subtitulación:

"Sr. Presidente, usted dijo en su discurso del Estado de la Unión que "los estadounidenses también son dreamers. Permítame decirle que esos jóvenes y niños, también son americanos…

“…Por esa razón y con todo respecto a la soberanía a Estados Unidos, y por las razones humanitarias más elementales, le pido a usted, presidente Trump, que proteja a esos jóvenes. No permita que sus sueños se conviertan en moneda de cambio de cálculos y transacciones políticas".

Hace muy bien quien todo o elabora en sus recientes actividades a partir de “cálculos y transacciones políticas”; en decirle a Trump; por favor no juegue con los cálculos ni las transacciones.

Pero lo más notable es la autopromoción con cargo a su multilingüismo, pues ya Anaya ha hecho otras apariciones en su propaganda, con el despliegue de su francofonía (oh,la,la; mais oui), lo cual lo convierte en un exitoso caso de trilingüismo, al menos, en un país con el lastre del diez por ciento de ágrafos sin lectura posible, y un porcentaje increíble de analfabetos funcionales quienes no dominan ni siquiera la lengua nacional como se le llamaba entones al castellano adaptado a nuestra cultura hispanoamericana.

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