20 de octubre de 2019, 13:05:32
Cultura

CRÍTICA DE ARTE


Crítica de arte. Sorolla reivindica su modernidad a través de la moda

Elena Viñas

Exposición en el Museo Thyssen y el Museo Sorolla hasta el 27 de mayo.


La exposición Sorolla y la moda, organizada conjuntamente por el Museo Thyssen y el Museo Sorolla, reivindica la modernidad del pintor valenciano a través de un montaje en el que 72 de sus retratos dialogan con 60 piezas de indumentaria de época: vestidos, sombreros, zapatos, mantillas, joyas o sombrillas.

Gracias a esa sinergia que se produce entre pintura e indumentaria los cuadros cobran otra vida. Así lo cree Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, que califica de “milagro” la correspondencia entre ambos elementos, que permite a su vez referirse a Sorolla como “un hombre de mundo y cosmopolita, y no solo castizo”.

La obra de Sorolla, sin embargo, aún adolece de cierto rechazo por parte de la historiografía por no haber sido un hombre de vanguardias, lo que sigue pesando sobre su figura artística y su legado. Lo ha reconocido Consuelo Luca de Tena, directora del Museo Sorolla, durante la presentación de la exposición este lunes. Según Luca de Tena, “aunque su calidad no se discute, aún no está reconocido internacionalmente”.

A paliar ese vacío contribuirá la muestra antológica que prepara para el año que viene la National Gallery, dirigida por Gabriele Finaldi, ex director adjunto del Museo del Prado y buen conocedor de la pintura española.

Sorolla se adentró en la alta costura atraído por la modernidad de la sociedad europea de la belle époque. En su obra se puede leer una crónica de la elegancia y de los usos de la moda en todo su esplendor desde 1890 hasta 1929.

(Eloy Martínez de la Pera)


Por ahora, esta exposición bicéfala, que ha sido dividida en dos partes, una se puede ver en el Thyssen y otra en su casa-museo, propone una lectura de la influencia de la moda en su pintura que se remonta a su infancia, pues Sorolla nació en el seno de una familia dedicada a la venta de tejidos. Después, su matrimonio con Clotilde, procedente del entorno burgués, le permitió conocer de primera mano el entorno acomodado de la sociedad y, por tanto, las tendencias y estilos de la época.

Su gusto por la moda lo dejó patente cuando adquirió en París en 1909 el vanguardista vestido Delphos, diseñado por Fortuny apenas 18 meses antes, para regalárselo a su hija Elena, a quien acostumbraba a comprar ropa y complementos al igual que a su otra hija, María, y a su mujer y musa.

Según el comisario de la muestra, Eloy Martínez de la Pera, el motivo de la exposición se resume "a la perfección" a través de ese icónico vestido: “Representa la modernidad de Sorolla, la magnificencia de sus retratos y los cambios que experimentaron los hábitos de la mujer de principios del siglo XX al pasar a vestir una prenda que se ajustaba como una segunda piel liberando el cuerpo de corsés y ataduras”.

Un Delphos en tono azul del Centro de Documentación y Museo Textil de Terrassa ha sido instalado al lado del retrato de la hija de Sorolla estableciendo un diálogo entre pintura e indumentaria que se repite durante todo el recorrido expositivo, que incluye también piezas de mobiliario para aumentar todavía más la sensación de “conjunción perfecta”, según Luca de Tena.

Préstamos y colecciones

El catálogo de obras pictóricas incluye piezas procedentes de los fondos del Sorolla - aunque no así de la colección Thyssen-, además de otras cedidas por museos como el Metropolitan, la Hispanic Society o el San Diego Museum of Art.

En cuanto a la indumentaria, los responsables de la exposición han llevado a cabo un arduo trabajo de investigación para hallar concordancias que no difieren más de tres o cuatro años entre la fecha en la que fue pintado el cuadro y la de creación del vestido o complemento.

La colección de ropa, fechada entre finales del siglo XIX hasta la década de los 20 del pasado siglo, incluye piezas de tanta importancia como un Lanvin creado por el diseñador francés para su hija y de otros maestros de la costura de renombre como Madeleine Vionnet o Paul Poiret.

Proceden del Museo del Traje, del Museo de Artes Decorativas de París o del Victoria and Albert Museum sin olvidar las piezas conservadas en colecciones particulares como la de María Victoria Liceras o la de las hermanas González Moro; una de ellas madre de Ana Oramas, diputada de Coalición Canarias en el Congreso de los Diputados.

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