26 de agosto de 2019, 7:23:58
Sociedad

ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS


Los peligros de vivir permanentemente conectado a Internet

Sara Cabrero

Más del 90% de los españoles poseen un dispositivo móvil a partir de los 15 años y desconocen cómo hacer un uso responsable del mismo.


Acostarse más tarde de lo habitual por navegar en la red, estar más pendiente del WhatsApp que de una conversación 'in situ' o consultar el móvil constantemente -incluso en vacaciones- son algunos de los indicios que revelan que una persona es adicta a Internet.

Presente en la sociedad desde que las nuevas tecnologías irrumpieran en la vida cotidiana, no se ha considerado una patología hasta hace relativamente poco tiempo. De hecho, el Gobierno ha esperado a este año para incluir esta enfermedad en la Estrategia Nacional de Adicciones.

En España, los expertos calculan que la adicción a las nuevas tecnologías puede afectar hasta a un 10% de la población total. No obstante, el problema se acentúa en el sector más joven. Según las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad, el 18% de los menores entre 14 y 17 años realiza un uso compulsivo.

Otro estudio de la OCDE establece que los jóvenes españoles están conectados a Internet una media de 167 minutos diarios entre semana y 215 los fines de semana, cifras ligeramente superiores a la media mundial. El caso más extremo, apunta, está formado por un 22% de los adolescentes que pasa más de seis horas diarias en la Red.

Al igual que en las drogas, sustancia con la que muchos estudios comparan este tipo de dependencia, Internet genera buenas sensaciones casi al instante y ello supone una vía de escape que crea adicción. Por esta razón, el abuso de Internet responde en numerosas ocasiones a frustraciones, circunstancias de infelicidad, enfermedades, insatisfacciones y otras adversidades.

La socióloga Natalia Cantón-Milán señala que los jóvenes sufren la ausencia de esta herramienta porque "es una de las formas principales de estar conectado con los amigos y, en una cultura de la inmediatez, no saber qué se dice o dónde se queda puede significar quedar excluido" e, incluso, "una tortura".

Entre los peligros de estar permanentemente conectado, pueden aparecer actitudes perjudiciales que dan lugar, en consecuencia, a innumerables problemas como falta de concentración, ansiedad, estrés, insomnio y, en el peor de los casos, depresión.

Internet se ha integrado en la sociedad de una manera alarmante, especialmente en el caso de los menores. Dos tercios de los niños españoles de 10 y 11 años tienen móvil, un dispositivo del que dispone más del 90% de la población a partir de los 15 años.

El acceso prematuro a una herramienta tan poderosa y sin el control parental ha causado aplicaciones poco o nada adecuadas. "Hemos dado a nuestros hijos herramientas muy potentes y les hemos cargado de una gran responsabilidad sin que, en la mayoría de los casos, tengan la capacidad de gestionarla", afirma el experto en tecnología Antoni Aguilar.

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