20 de septiembre de 2019, 3:53:25
Opinion


LA MANIPULACIÓN DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Luis María ANSON


El Tribunal Superior de La Rioja ha sido concluyente al considerar ilegales los contenidos de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Los magistrados se han puesto al lado de los objetores de conciencia frente a esta disciplina, subrayando que “el derecho fundamental de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, veda este tipo de intervención estatal: tanto la imposición de criterios morales como el adoctrinamiento ideológico”. Y añade el Tribunal Superior que determinados contenidos de Educación para la Ciudadanía suponen “la difusión de valores que no están consagrados en la Constitución”, sino que son “elegidos por el Estado en un determinado momento histórico” para conformar “una especie de moral pública”.

En principio, una asignatura como Educación para la Ciudadanía no es rechazable. Por el contrario, si su contenido se ajustara a la Constitución, que deriva de la voluntad popular libremente expresada, sería una disciplina aconsejable.

El problema es la tentación totalitaria del poder. El Gobierno ha instrumentalizado Educación para la Ciudadanía con el fin de formar a los adolescentes españoles en el pensamiento socialista. Ha hecho, está haciendo, lo mismo que Franco con su asignatura Formación del Espíritu Nacional. Teniendo en cuenta que al menos el 80% de los padres desean que sus hijos se eduquen en los principios de la religión cristiana, y así lo solicitan formalmente, se comprende la reacción que ha provocado el intento manipulador. No corresponde al Estado suplantar el derecho de los padres a educar a sus hijos como consideren conveniente. El Gobierno del PSOE debería recapacitar sobre lo que ha puesto en marcha. Lo digo, claro es, sin la menor esperanza de que esa reflexión se produzca.
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