18 de enero de 2020, 5:10:44
Mundo

SIN LA PRESENCIA BRITÁNICA


Los líderes europeos abordarán el futuro comunitario tras el brexit

Efe

La salida de Reino Unido restará a las arcas 10.000 millones de euros.


Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, salvo del Reino Unido, abordan este viernes el futuro comunitario tras el brexit, con la vista puesta en las elecciones de 2019 y en diseñar un presupuesto plurianual para después de 2020 que palie la salida británica de la UE.

La retirada del Reino Unido, prevista para marzo del año próximo, restará a las arcas europeas unos 10.000 millones de euros, e irrumpirá en un momento crucial del calendario comunitario, apenas dos meses antes de los comicios al Parlamento Europeo y en plena negociación del marco financiero que fijará el techo de gasto de la UE para los años posteriores a 2020.

Esta combinación ha empujado a los Veintisiete a debatir sobre las cuentas antes incluso de que la Comisión Europea haya iniciado oficialmente la negociación, que suele durar más de dos años y obliga a los países a ponerse de acuerdo con la Eurocámara.

El reto es doble: solventar el agujero que dejará el Reino Unido y financiar nuevas necesidades. Sobre este último punto, los países están de acuerdo con la Eurocámara y la Comisión en que las prioridades son atajar la inmigración ilegal, mejorar la seguridad y Defensa y reforzar la inversión en el programa Erasmus y en investigación e innovación.

En lo que discrepan, entre sí y con las otras instituciones, es en la necesidad de aumentar las contribuciones al presupuesto, dónde el Parlamento pide pasar del 1% de la renta nacional bruta conjunta que supone hoy al 1,3%, y la Comisión a una cifra entre el 1,1% y el 1,2%.

"La mayoría de Estados miembros apoyaría la idea de aumentar el presupuesto, pero aquellos Estados que son críticos o escépticos están muy decididos a oponerse, más que aquellos que respaldan un incremento", señalan fuentes europeas. España, Francia y Alemania estarían, a priori, dispuestas a aumentar su contribución, según fuentes diplomáticas, una postura que comparte el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Sobre la mesa también están la posibilidad de buscar nuevas fuentes de recursos propios -como posibles impuestos europeos- para reducir las aportaciones estatales, o la de condicionar la recepción de fondos comunitarios al respeto del Estado de Derecho. Ninguna ha encontrado consenso todavía entre las capitales.

En todo caso, los líderes se centrarán en delimitar las prioridades y no debatirán cifras concretas, a la espera de que el Ejecutivo comunitario presente su propuesta de partida en mayo.

En cuanto al calendario para las negociaciones, los países coinciden en que éstas deben acelerarse, pero ven "irreal" lograr un entendimiento con el Parlamento antes de las elecciones, por lo que Tusk planteará que se comprometan a cerrar un acuerdo entre ellos en 2019 y el pacto final se negocie con la nueva Eurocámara.
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