27 de febrero de 2020, 6:25:13
Opinion


De Juana en la calle

Román Cendoya


¿Aceptará el electorado con normalidad que Juan Fernando López Aguilar, ex ministro de Justicia, sea el próximo candidato a las europeas del PSOE después de haber afirmado, cuando era Ministro de Justicia, que los españoles teníamos que estar tranquilos porque el Gobierno no dejaría que un asesino como De Juana saliera a la calle? Pues el 2 de agosto estará en la puta calle. Los responsables políticos de esta afrenta son Zapatero, Conde Pumpido, López Aguilar y Pérez Rubalcaba. Todos en activo y sin que ninguno asuma la responsabilidad política que les corresponde ante un hecho de esta trascendencia.

De Juana sale a la calle tan pronto porque el gobierno de Zapatero, por mano del Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, pasó de pedir 93 años de prisión a sólo tres. Zapatero se bajó los pantalones en la tipificación. Zapatero claudicó ante el asesino múltiple cuando éste hizo la huelga de hambre más falsa de la historia. De Juana consiguió de Zapatero y Rubalcaba pernoctar con su novia, bocatas de jamón, paseos por Donosti (para entrenarse de cara a la próxima libertad) y la “penilla a tres años” que no es lo que yo considero una condena.

Las calles de San Sebastián, limpias de por sí, estarán llenas de mierda cada vez que el asesino múltiple salga a pasear por la calle. Las calles de mi ciudad serán el escenario de la indignidad. Las calles de Donostia serán un infierno mayor para todas esas víctimas que, en su entorno más próximo, van a ver cómo el asesino múltiple está en la calle y sus familiares en los cementerios. ¿Es constitucional que salga a la calle un terrorista que no está reinsertado? Cuando pasan cosas de éstas me acuerdo de todos los “progres” a los que se les llena la boca a favor de la reinserción y en contra de la cadena perpetua. Aquí tienen un caso escandaloso de no reinserción.

La excarcelación de De Juana es una afrenta total a las víctimas del terrorismo. Es todo lo contrario a su histórica reivindicación. De Juana en la calle es memoria, pero para recordar todos los días el desgarro que los asesinos provocan a las víctimas. De Juana en la calle es indignidad del gobierno. De Juana en la calle es una muestra más de injusticia. Normal que Irene Villa diga que le duele más lo que se hace con los terroristas que cuando le arrancaron las piernas. Así es como sobreviven las víctimas.

Cada vez que muere un terrorista porque le revienta una bomba en sus manos o porque incluso se suicida, en veinticuatro horas es nombrado hijo predilecto de su ciudad y le plantan la calle o el monolito. Los buenos, nos pasamos años y años debatiendo, buscando el momento de oportunidad, y bla, bla, bla sin conseguir nada. Fue con motivo del 10 aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez cuando por fin se inauguraron en Madrid los jardines que llevan su nombre, el homenaje del Parlamento Vasco ha sido casi catorce años después y el monumento a las víctimas de la plaza de la República Dominicana ha tenido que ser sufragado mediante suscripción popular. Y De Juana Chaos en la puta calle.
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