17 de octubre de 2019, 0:45:09
Nacional

NO PODRÁ IR A LA VISTILLA ANTE LLARENA COMO PRESIDENT


La CUP revienta el pleno de investidura de Turull

Javier Cámara

El candidato obtuvo 64 síes (JxCat y ERC), 65 noes (Cs, PSC, PPC y En Comú Podem) y 4 abstenciones (la CUP).


La CUP ha marcado este jueves el pleno de investidura al mantener sus cuatro abstenciones tras recibir la propuesta de plan de Govern. El comunicado previo al debate fue claro: “Desde el primer momento dijimos que hacía falta continuar el embate contra el Estado con un programa de gobierno que continuase el mandato del 1 de octubre”. La intervención del portavoz de la formación antisistema después, más aún: “Confirmo la abstención. Damos por acabado el procés y las alianzas. Pasamos humilde a la oposición”.

Hay que reconocer la coherencia de la formación de ultraizquierda, que siempre dijo que no apoyaría un candidato que no marcase un plan claramente independentista que diera continuidad a una república catalana.

El resultado: 64 votos a favor de JxCat y ERC -Carles Puigdemont y Antoni Comín, en Bélgica, no han podido votar; Forcadell tampoco lo hizo-, los cuatro diputados de la CUP se han abstenido y los 65 diputados de Ciudadanos, el PSC, Catalunya en Comú-Podem y el PPC han votado no.

El hecho es que las cuentas no salieron y la abstención de la CUP impidió que fuera investido presidente de la Generalidad en primera votación el candidato de JxCat Jordi Turull y frustra al tiempo el intento de presentar este viernes ante un juez del Tribunal Supremo a un presidente “formalmente” investido.

La decisión de la CUP generó malestar en JxCat, como el diputado Francesc de Dalmases, que desde Twitter señaló: “Hasta que no lo escuche en el hemiciclo, no me creeré que ante la represión creciente y sádica del Estado no seamos capaces de hacer valer toda la fuerza y la determinación de la mayoría independentista para la república”.

Aun así, el candidato de Turull inició su discurso ante el pleno del Parlament asegurando que asume el “riesgo” de ser investido presidente de la Generalidad por “dignidad”. Sin hacer alusiones a la negativa de la CUP a apoyarlo, ofreció un relato tedioso, falto de emoción ni ilusión, e intentando en todo momento no hacer ninguna referencia a la independencia de Cataluña que pudiera tener alguna repercusión en la vistilla de este viernes ante el juez Pablo Llarena.

En el plano personal, apuntó Turull que “muchas voces” le han recomendado que, “visto cómo las gasta” el Estado con los independentistas, pensara en él y en su familia. Ante las sugerencias de renunciar a ser investido antes de la vista con el juez dijo: “Prefiero el riesgo de ser víctima de la injusticia que desentenderme de un momento como el actual”.

En cualquier caso, insistió en la idea de que “después de la victoria independentista” vuelven a “ofrecer diálogo” al Gobierno de España, aunque su argumento más duro fuera llamar a la unidad del soberanismo para “deshacerse de las garras del 155”.

Arrimadas, contundente

Llegó entonces el turno para la líder de Ciudadanos en Cataluña, que, rápida de mente y con un discurso ágil, fue clara y contundente: “Estamos aquí porque Turull va mañana al Supremo”. Inés Arrimadas criticó que haya sido nombrado candidato por esta “cita” por “graves” delitos y que se haya convocado el pleno de investidura con celeridad, “adaptándolo” al calendario judicial.

Tildó el discurso del candidato de “poco creíble” y destacó que había decepcionado a todo el mundo, incluidos los independentistas. “Usted no es creíble para apelar a la concordia”, después de “habernos llamado súbditos” o después de haber sido el “ideólogo” de eslogans como “La España subsidiaria vive a costa de la Cataluña productiva”, le ha espetado la también portavoz nacional de Ciudadanos a Turull.

Arrimadas espetó al candidato a la presidencia de la Generalidad que “no puede ser la solución” porque “forma parte del problema”. Dicho de otra forma: “Los que han roto puentes, no pueden reconstruirlos”. La vencedora de las últimas elecciones catalanas reprochó a Jordi Turull que representara el “conflicto, la incertidumbre y el lío" de la “novela de ficción del procés”.

Arrimadas dio un auténtico baño de realidad al candidato al recordarle los problemas por los que atraviesa Cataluña y los ciudadanos. Destacó en este sentido el problema de la dependencia en la comunidad, con las personas que mueren sin recibir prestación a pesar de tenerla reconocida

Finalmente, la dirigente de Ciudadanos pidió a Turull un ejercicio de “valentía política y personal” para admitir que “todo era mentira y una farsa” le instó a que no desaproveche la oportunidad para “decir la verdad”.

Desde ERC, su portavoz Sergi Sabrià exigió un Gobierno que acabe con la aplicación del artículo 155, pero, al tiempo, insistió en seguir avanzando hacia la “república”, para lo que pidió “luces largas e inteligencia colectiva” para “superar los bloques”.

Hay que destacar también que Sabrià intervino en lugar de Marta Rovira, que este viernes está citada a una vistilla en el Tribunal Supremo con la posibilidad de que el juez adopte medidas cautelares por su implicación en la declaración unilateral de independencia del pasado 27 de octubre.

En otra bancada estaba el líder del PSC, Miquel Iceta, cuyo buenismo le ha llevado una vez más a tender la mano a los independentistas si abandonan la “desobediencia”. Les ha pedido que apuesten por políticas sociales y por mejorar el autogobierno, pero no se fía del “giro copernicano” hacia el “autonomismo” que insinúa Turull. Por eso, Iceta subrayó la “contradicción” de que pida “el apoyo de la CUP para ser presidente de la Generalitat, pero haga una propuesta de tipo autonomista”.

Igualmente, el presidente del grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem rechazó la candidatura de Turull porque “representa a la Convergència de la peor etapa, la del 3 por ciento”. Xavier Domènech, tras dejar claro que no es su candidato", criticó toda “toda la estrategia independentista esté subordinada a una sola realidad: un juez y una sala”, por la vistilla ante el Supremo de este viernes.

CUP: El procés ha acabado

En términos más duros se expresó el diputado de la CUP Carles Riera, que criticó el “discurso autonomista” del candidato de JxCat y advirtió de que su formación da por acabado el procés y desde este momento pasan a la oposición. En cualquier caso, lo que se esperaba era la confirmación de que la CUP se abstendría en la votación, pero aprovechó para reprochar la estrategia de los partidos independentistas mayoritarios, en referencia a JxCat y ERC.

Sobre la intervención de Turull, subrayó que “es un discurso de investidura autonomista, con propuestas neoliberales, no es un discurso republicano, sino del PDeCAT”, por lo que sentenció: “Damos por acabado el procés y las alianzas”.

El líder del PPC en el Parlament, Xavier García Albiol, apuntó que el discurso del candidato demuestra que “el Estado de derecho y las instituciones democráticas de este país han ganado”. Criticó el ofrecimiento de diálogo al Estado y preguntó a Turull si la mano que ofrece es la misma que ofreció Carles Puigdemont a Rajoy cuando le dijo “o referéndum, o referéndum".

Más sincero fue el portavoz de JxCat, Eduard Pujol, cuando se comprometió a “estirar los brazos tanto como haga falta” para hacer más atractiva la candidatura de Turull para la segunda vuelta de la investidura, pero no pudo evitar reprochar a la CUP su abstención: "Una lectura generosa hubiera sido vital para plantar cara a quienes nos querrían pequeños”. “Pero tenemos horas para construir", terminó, dejándose querer.

¿Y ahora, qué?

Con la incógnita por desvelar de los que ocurrirá este viernes en el Tribunal Supremo, los plazos del Parlament siguen adelante. Tras las 48 horas preceptivas, a las 10:30 de la mañana del sábado está convocado de nuevo el pleno para un segundo intento, donde la mayoría simple bastaría para investir a Turull.

Sin embargo, para que las cifras le valgan a JxCat y ERC sería necesaria la renuncia como diputados de Puigdemont y Comín, con su residencia ahora mismo en Bélgica. SIn sus votos, tampoco alcanzarían la mayoría simple y la rueda de la investidura volvería a la casilla de salida.

Además, tras la votación de este jueves, se puso en marcha los dos meses de límite para lograr un nuevo president. Si el 22 de mayo no lo hay, la legislatura se dará por finalizada y se convocarán unas nuevas elecciones, que de ser así se celebrarían en junio-julio.

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