18 de noviembre de 2019, 7:23:25
Mundo

DESAFÍO SECESIONISTA


Ecuador corta el internet a Assange por tuitear sobre Puigdemont

EL IMPARCIAL

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El secesionismo catalán le ha costado a Julian Assange estar aún más aislado del planeta. Más bien su filia por el proceso independentista, al que ha apoyado de forma reiterada por medio de las redes sociales, desde su exilio y enclaustramiento en la embajada ecuatoriana en Londres. Este miércoles las autoridades de Quito han decidido restringir el acceso del fundador de Wikileaks a las comunicaciones y visitas, incluido internet.

Lo han hecho por considerar que Assange ha ido más allá de los acuerdos firmados para dejarle vivir en la embajada de Ecuador. El periodista ha sido acusado por el Ejecutivo americano de "no poder controlarse" con respecto al asunto catalán. Lo cierto es que el hacker ha violado el acuerdo firmado en el pasado mes de diciembre, por el que se comprometió a no opinar sobre cuestiones que afecten a terceros países. Pues bien, lo ha hecho, apoyando el proceso secesionista catalán y Lenín Moreno, presidente ecuatoriano, cree que esas afirmaciones comprometen las relaciones de su nación con España.

En consecuencia, ha establecido una desconexión "de forma indefinida". Ecuador ha suspendido "los sistemas que permiten a Assange comunicarse con el exterior desde la embajada ecuatoriana en Londres", de acuerdo con el pacto renovado en 2017 que permite a Assange habital en dicho recinto desde hace más de un lustro. Y también le serán restringidas las visitas que suele recibir, completanto un panorama desalentador para el periodista.

Assange llegó a protagonizar una pelea dialéctica con Arturo Pérez Reverte en torno al asunto de Cataluña en internet y esos pronunciamientos políticos se han mantenido de manera continuada. Así lo ha corroborado un Gobierno de Lenín Moreno que cada vez encuentra en el fundador de Wikileaks una incomodidad mayor. Las medidas fueron asumidas, afirma Ecuador, "ante el incumplimiento por parte de Assange del compromiso escrito que asumió con el Gobierno (...) por el que se obligaba a no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros Estados".

"No cumplió un acuerdo que él mismo firmó de silencio y de no intervención en temas internos de otros Estados, violó el compromiso, por lo que hemos procedido a cortarle el acceso a las comunicaciones", esclareció María Fernanda Espinosa, la ministra de Exteriores del país americano. Y es que fuentes del Gobierno mencionado han recordado que Assange se ha saltado las advertencias y en la última semana se ha pronunciado sobre dos asuntos de índole política ajenas a Ecuador o Estados Unidos.

No en vano, el primero de los mensaje que rompían el acuerdo estuvo relacionado con la detención del dirigente independentista catalán Carles Puigdemont. El evento, acontecido en Alemania, fue comparada por Assange con la detención de Lluís Companys por la Gestapo en 1940, para su posterior extradición a España y fusilamiento por parte del régimen franquista. Y hace días criticó al Reino Unido por expulsar a los diplomáticos rusos. Escribió: "A pesar de que es razonable que Theresa May (primera ministra británica) piense que el Estado ruso es el primer sospechoso, hasta ahora las pruebas (sobre el ataque sufrido por opositores a Putin en territorio británico) son circunstanciales".

La dirigencia de Ecuador, cansada, ha declarado que "el comportamiento de Assange, con sus mensajes a través de las redes sociales, pone en riesgo las buenas relaciones que el país mantiene con Reino Unido, con el resto de los Estados de la Unión Europea y otras naciones". "Por todo ello, para prevenir potenciales perjuicios, la embajada en Londres interrumpió este 27 de marzo las comunicaciones al exterior a las que tiene acceso Assange", expuso el Gobierno ecuatoriano en un comunicado oficial.

El activista, de origen australiano, lleva en ese lugar desde 2012. El Ejecutivo liderado entonces por Rafael Correa le ofreció esa oportunidad al considerar que la vida del periodiosta corría peligro. Desde aquel momento Assange ha permanecido allí, pero es cierto que la entrada del presidente Moreno, en mayo del pasado año, ha cambiado la relación con Ecuador. Lenín calificó este brete como "una piedra en el zapato" de la diplomacia ecuatoriana.

El caso es que a finales de 2017 la Cancillería americana le concedió la nacionalidad ecuatoriana, con el fin de lograr esquivar los llamamientos del fiscal general de EE.UU. de imputarle delitos que podrían conllevar la pena de muerte en terreno norteamericano. Ecuador pidió un estatus diplomático para Assange, condición que le habría permitido salir de su embajada sin ser detenido. Pero el Londres se negó. En el presente, el activista es un problema "heredado" para las autoridades ecuatorianas. "Seguimos dialogando con Reino Unido para encontrar una solución", insiste la gerencia de la nación americana, que tiene en mente reunirse con sus homólogos de Gran Bretaña en breve.

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