23 de enero de 2020, 16:35:39
Cultura

XII EDICIÓN


El mundo del teatro celebra el Valle-Inclán

EL IMPARCIAL

Doce finalistas optan desde hace once años al galardón más prestigioso del teatro español.


La primera edición del Premio Valle-Inclán se celebró en 2007 y tuvo como ganador a Juan Echanove por su interpretación en Plataforma. Entre los principales finalistas figuraron Albert Boadella, por Controversia del toro y el torero; Ernesto Cabellero, por Sainetes de Ramón de la Cruz; Nuria Espert, por Play Strindberg; Belén Fabra, por Plataforma; Celia Freijeiro, por El color de agosto; José Luis Gómez, por Play Strindberg; Paloma Pedrero, por Beso a beso; Juan Carlos Pérez de la Fuente, por El mágico prodigioso; Aitana Sánchez-Gijón, por Cruel y tierno, y Julieta Serrano, por Divinas palabras.

En 2008, la actriz, directora y escenógrafa Angélica Liddell se alzó con el Valle-Inclán por El año de Ricardo por delante del resto de candidatos a la segunda edición del premio, entre los que destacaron Ana Belén, por Fedra; María Pastor, por El juego de Yalta; Blanca Portillo, por Mujeres soñaron caballos; Belén Rueda, por Closer; Alfonso Sastre, por ¿Dónde están Ulalume, dónde estás?; Gerardo Vera, por Un enemigo del pueblo, y Daniel Veroneses, por Mujeres soñaron caballos.

Juan Mayorga fue el primer dramaturgo en conseguir este reconocimiento gracias a su obra La paz perpetua. A la tercera edición del premio, celebrada en 2009, aspiraron Vicky Peña, por Sweeney Todd; Álex Rigola, por 2666, o Aitana Sánchez-Gijón, por Un dios salvaje, obra por la que también fue nominada Maribel Verdú.

La interpretación de Nuria Espert en La casa de Bernarda Alba le hizo merecedora del IV Premio Valle-Inclán en 2010. La actriz compitió con Miguel del Arco, finalista por La función por hacer; Josep María Flotats, por El encuentro de Descartes con Pascal joven; Mario Gas, por Muerte de un viajante; Blanca Portillo, por Hamlet; Rosa María Sardá, por La casa de Bernarda Alba, o Sonia Sebastián, por El viejo celoso y La cueva de Salamanca.

El dramaturgo y académico Francisco Nieva, fallecido en 2016, recibió el galardón cinco años antes por Tórtolas, crepúsculo y…telón. El V Premio Valle-Inclán fue disputado por doce finalistas, entre los que destacó la presencia de Ignacio Amestoy, por La última cena.

El trabajo de Carmen Machi en Juicio a una zorra fue reconocido en 2012 por el jurado del Valle-Inclán. La fallecida Amparo Baró figuró entre los nominados por su interpretación en Agosto, como también lo hicieron Miguel del Arco, por Veraneantes; José María Pou, por Llama a un inspector, y Alfredo Sanzol, por En la luz.

El propio Miguel del Arco hubo de esperar solo un año para recibir el premio gracias a su montaje De ratones y hombres, basado en la novela de John Steinbeck. María Adánez, por La verdad; Magüi Mira, por La anarquista, y Helena Pimienta, por La vida es sueño, figuraron entre los finalistas de la séptima edición, que se celebró en 2013.

María Hervás, por Confesiones de Alá, y la fallecida Terele Pávez, por El cojo de Inishmaan, compitieron en 2014 con Carlos Hipólito por el VIII Premio Valle-Inclán, que finalmente ganó el actor de El crédito.

En 2015, el jurado premió a Concha Velasco por su trabajo en Hécuba mientras Ignacio Amestoy, por Dionisio Ridruejo: Una pasión española; Arturo Fernández, por Enfrentados; Lluís Pasqual, por El caballero de Olmedo; José Sacristán, por El loco de los balcones, y José Sanchís Sinisterra, por Éramos tres hermanas, despuntaron entre los finalistas.

Otro personaje mitológico fue el protagonista de la X edición del Valle-Inclán, que se celebró en 2016 y que alzó como vencedora a Aitana Sánchez-Gijón por su papel en la adaptación de la tragedia de Medea. La actriz superó en las votaciones a Carmelo Gómez, candidato por El alcalde de Zalamea; Irene Escolar, por El público; Israel Elejalde, por La clausura del amor; Alberto Conejero, por La piedra oscura, y Fernando Arrabal, por Pingüinas y El arquitecto y el emperador de Asiria.

Un año después, el trabajo de Ernesto Caballero en la dirección de El laberinto mágico hizo merecedor al director del Centro Dramático Nacional del premio en su undécima edición. El también dramaturgo tuvo como principales rivales a Paco Bezerra, finalista por El pequeño poni, y Pedro Casablanc, por Yo, Feuerbach.

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