23 de agosto de 2019, 8:54:37
Mundo

ALEMANIA


Merkel se acerca a Trump y da la espalda a Macron

EL IMPARCIAL

Segunda reunión de la dirigente alemana con el mandatario estadounidense.


"Tenemos una relación realmente excelente. En realidad, hemos tenido una relación excelente desde el principio, pero alguna gente no lo entendió", declaró Donald Trump antes de comenzar la segunda reunión personal que ha manenido con Angela Merkel. "Es una mujer muy extraordinaria", insitió tras darle la mano -en la otra cumbre bilateral no estrecharon sus manos-, pero su intento por transmitir química entre ambos quedó abortada.

La canciller germana viajó a Washington anhelando que la relación con el magnate mejore. Buscando que la segunda vez que se ven con exclusividad fuera más cordial que la anterior. Y con esa voluntad se desarrolló una charla en la que los dos países acercaron posiciones en asuntos comerciales. Pero, claro, en poco tuvo que ver la recepción que le dedicó el titular de la Casa Balnca si se compara con la recibida, hace tres días, por Emmanuel Macron -efusividad contra frialdad, sería la sintesis de ambos recibimientos-.

Eso sí, la tensión personal evidenciada hace un año no se ha repetido. Los dos interlocutores evitaron mencionar lo vivido en su primer encuentro y también explicitar la distancia que les separa sobre la concepción de la Unión Europea y de la OTAN. La inmigración y el proteccionismo estadounidense han sido otros temas de fricción que se han maquillado en esta cita. Y es que a Merkel no le interesaba ser del todo sincera en su actitud personal, porque, como Macron, ha visitado al magnate para que exima permanentemente a la UE de los aranceles al aluminio y al acero implementados.

Además, Trump quiere retirarse del acuerdo nuclear con Irán, firmado en 2015 por Obama, Alemania, Francia, China, Reino Unido y Rusia. No saldrían pistas sobre lo avanzado en este asunto, pero sólo queda cuatro días para que se extinga la exención temporal que Trump ha concedido a la UE y a otros aliados -México, Brasil, Canadá y Argentina-. "Hemos hablado sobre el estado de las negociaciones y nuestras respectivas evaluaciones sobre cómo están las cosas, y la decisión depende del presidente (Trump)", se limitó a sintetizar Merkel.

Trump sólo quiso reseñar el elevado déficit comercial con la Unión Europea y recalcó su intención de hacer más "más justa" y "recíproca" la interacción entre el organismo eurpeo y EE.UU. Tras no pronunciarse sobre los aranceles, el presidente americano reclamó a Alemania que pague su "parte justa" a la OTAN -que cifra en un 2% de su PIB-. "La OTAN es maravillosa, pero ayuda más a Europa que a nosotros, así que ¿por qué estamos pagando nosotros la gran mayoría de sus costes?", preguntó. Ante esa denuncia, Merkel repuso que su país "el segundo contribuyente de tropas a la OTAN" y ha hecho "muchos avances en los últimos años, aunque desde la perspectiva del presidente (Trump) no hayan ocurrido lo suficientemente rápido".

Y en torno al acuerdo nuclear iraní, la canciller reconoció que "no es suficiente" para afirmar que "se contienen las ambiciones de Irán" en la región, en concreto su "influencia geopolítica en Siria". "(El acuerdo) no es perfecto. Es una pieza de un mosaico, un bloque sobre el que podemos construir una estructura", arguyó antes de confirmar que se plantea reforzar el acuerdo de 2015, con o sin Macron. Así se desarrolló una reunión en la que Merkel buscó no reflejar la misma cercanía que Macron con Trump.

El magnate se despidió señalando que "si miras a los números (de popularidad) en Alemania y otros países, puede que no les guste Donald Trump, pero tienen que entender que eso significa que estoy haciendo un buen trabajo, porque estoy representando a Estados Unidos". La canciller interactuó con gestos de extrañeza a esa aseveración de su homólogo.

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